Elías Piccirillo reclamó su excarcelación y aseguró que “no hay peligro de fuga”

Ante la Sala de Feria del Tribunal, sus abogados intentaron rebatir los argumentos por los cuales en primera instancia se le había denegado el beneficio. Sin embargo, ante la posibilidad de no recuperar la libertad, solicitaron de manera subsidiaria que pudiera cumplir la prisión domiciliaria en el departamento de su pareja, Florencia Epelbaum, ubicado en el barrio porteño de Núñez. Entre los fundamentos expuestos señalaron que la hija del imputado asiste a un colegio de Belgrano y que trasladarse hasta la vivienda de su hermano, en Banfield, implica un viaje de más de una hora, lo que -sostuvieron- no contribuye a preservar el “fortísimo vínculo” que mantiene con la niña.

Ante los camaristas Roberto Boico y Mariano Llorens, los defensores de Elías Piccirillo y el propio financista expresaron las razones por las que podría estar libre, o al menos abandonar el pequeño departamento de su hermano en Banfield donde transcurre su prisión domiciliaria, sin obstaculizar la causa en la que está procesado por los delitos de secuestro coactivo, transporte de estupefacientes agravado, encubrimiento agravado y portación ilegal de armas, a raíz de haber ideado un falso operativo policial con la colaboración de personal exonerado de la Federal, en el que “hallaron” el arma y las drogas que Piccirillo había puesto en el auto de su ex socio Fernando Hauque tras haber compartido una cena en el Palacio Duhau el 18 de enero del año pasado, para no pagarle una deuda de seis millones de dólares.

Piccirillo llegó a Comodoro Py acompañado por sus letrados, su hermano Matías y por su actual pareja, Florencia Epelbaum, quien no sólo propone su departamento para que continúe allí su domiciliaria (si no le conceden la excarcelación) sino que se ofrece como garante de que el financista no se fugará y cumplirá las pautas que eventualmente le ordene la Cámara Federal.

Los abogados Alejandro Montiel y Fernando Diez se lamentaron de que las pruebas solicitadas por ellos no se hubieran llevado a cabo aún y reforzaron “la permanente colaboración de nuestro cliente para esclarecer la causa”, recordando que “fue Elías junto a su pareja quienes alquilaron una Audi Q8 para reconstruir los hechos del 18 de enero de 2025, porque a nadie se le ocurrió ir a una concesionaria, como hubiera sido lógico”.

Los defensores descartaron que hubiera habido nunca intención de fuga por parte de su cliente, “al extremo que cuando su amigo Martín Migueles le dijo que lo iban a detener, Elías se presentó voluntariamente” ante la Gendarmería “21 minutos después de haber sido advertido; no intentó escaparse, al contrario, se entregó”.

El juez Ariel Lijo, siguiendo el criterio del fiscal Franco Picardi, entendió que un celular que le fue secuestrado en febrero pasado podría ser el medio por el cual Piccirillo estaría amenazando a su ex soxio Hauque, “pero ese dispositivo ya está en manos de la justicia, todavía no fue peritado, pero en ningún momento el querellante (Hauque) dijo que nuestro cliente lo hubiera llamado o intimidado telefónicamente”.

En cuanto a los “contactos con organismos del Estado” que le atribuyeron a Piccirillo y con los que hipotéticamente podría obstruir la investigación, su defensa recordó que “es Hauque quien tiene esos vínculos y se jactó de tenerlos cuando amenazaba a Elías con utilizarlos si no le pagaba lo que él decía que le debía”.

El vínculo con su hija

La falta de arraigo fue otro de los argumentos de la fiscalía que la defensa de Piccirillo atacó: “Tiene un fuerte vínculo con su familia, con su pareja y con su hija, eso está demostrado en el socioambiental que se le practicó. Justamente la lejanía con su única hija es una de las razones por las que quiere recuperar la libertad, o al menos trasladarse al barrio de Núñez”, donde vive su pareja.

Allí “estarían más cerca, podrían verse a menudo, la nena tendría un cuarto para ella, podría quedarse a dormir, todas cosas que no puede hacer ahora que su padre está en Banfield, a una hora de viaje”.

Tras escuchar a los abogados, el camarista Boico le ofreció al propio Piccirillo que hiciera uso de la palabra. Visiblemente nervioso y con la voz entrecortada, bebió un sorbo de agua y se explayó en lo duro que fue para su hija todo este proceso: “Repitió el año y todo lo que me pasó tuvo mucho que ver”.

Impecablemente vestido con un saco azul, camisa blanca y zapatos negros, más delgado que en apariciones anteriores y con la tobillera electrónica puesta en su pierna izquierda, dijo: “Quiero estar cerca de ella, seguirla, estr un poco encima porque es una adolescente y hay muchos riesgos, quiero estar pendiente de ella y no puedo hacerlo si vivimos tan lejos, Para visitarme durante la semana tienen que viajar más de una hora hasta la casa de mi hermano, es imposible”.

Insistió en que ha cumplido todas las normas que se le impusieron, que soportó todos los pasos del proceso “de la manera menos pesada posible” y manifestó su seguridad en que al final de todo, sin importar la instrucción, la acusación, “la verdad va a prevalecer”, porque “esto es lo que me tocó vivir y estoy acá para probar mi inocencia”.

La Cámara ya está ahora, tras haber escuchado a las partes, en condiciones de resolver. Los abogado “por respeto al Tribunal” no hicieron declaraciones y tampoco aceptó preguntas de los periodistas Elías Piccirillo, quien se alejó por el pasillo del segundo piso de Comodoro Py abrazado a su pareja.

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