El ex Subsecretario de Transporte Aerocomercial de Néstor Kirchner, Ricardo Cirielli, declaró que la mujer, quien ya falleció, «estaba asustada» y supuso que «ella probablemente sabía que estaba pasando algo que no estaba bien». El dirigente aeronáutico agregó que Jaime iba con bolsos a ver a Néstor Kirchner a la Casa Rosada.
Cirielli fue demoledor en su declaración testimonial ante el Tribunal Oral Criminal Federal 7, al referirse a presuntos hechos de corrupción protagonizados por el Secretario de Transportes, Ricardo Jaime, quien “cuando llegó de Córdoba estaba vestido muy modestamente y me pidió que lo ayudara porque no tenía donde dormir”. “Le terminamos consiguiendo un lugar en el hotel sindical de UATRE (el gremio de los trabajadores rurales), estuvo pocos meses y de ahí se fue al Four Seasons”, dijo el ex funcionario.
Cirielli, quien se desempeña desde 1992 al frente del sindicato de técnicos aeronáuticos, con una licencia sin goce de sueldo durante su período en la función pública, agregó que “otros empleados me dijeron lo mismo, que cambiaban plata por billetes más grandes para que ocuparan menos lugar”, aunque admitió que nunca vio el dinero, ni presenció esas transacciones. “Eran cosas que se comentaban mucho, se hablaba”, explicó.
La defensora de Ricardo Jaime le preguntó si le constaban la reuniones de su cliente con el ex presidente Kirchner. Cirielli manifestó que “él decía que ‘iba a ir a ver al loco‘ (por el ex Jefe de Estado) y todos sabían que tenían una relación muy estrecha”, pese a que en este caso tampoco pudo asegurar que los encuentros se produjeran, o que los bolsos que solía llevar tuvieran dinero en su interior, aunque “eran pesados, no creo que fueran expedientes”, deslizó.
Cirielli recordó haber recibido un anónimo en el que le advertían que un empleado suyo le estaba pidiendo 25 mil dólares para Ricardo Jaime a un empresario. “Cité al empresario, le pedí que me confirmara la información para poder después hacer una presentación judicial, pero él no quiso ayudarme porque tenía muchos negocios con el Estado nacional y con algunas provincias y si delataba a quien le pidió dinero, iba a tener represalias”, relató.
“Jaime no sabía nada de transportes y cuando uno no sabe nada de un área, corre el riesgo de que se lo enseñen los empresarios y él se arrimó mucho a las empresas”, dijo el testigo. “Él había estado en el área de Educación en Córdoba, pero no tenía la menor idea de transportes”, insistió.

“En el 2003 no tenía un peso, yo le pagaba los sandwiches que compraba en el buffet del piso 13 del Ministerio, pero al poco tiempo ya se mostró como un fanfarrón, un maltratador, incluso le ordenó a un mozo peruano que no lo atendiera más ‘por ser morocho‘”, describió el testigo.
“Creo que se le subió Buenos Aires a la cabeza, se deslumbró; las azafatas de LAFSA (Límeas Aéreas Federales S.A.) se reían y le decían Mario Baracus, o ‘el señor de los anillos‘ porque siempre estaba lleno de oro, de cadenas, de pulseras. Me enteré por otro empleado de que Jaime tenía un yate porque él le tuvo que comprar un motor nuevo”, relató el testigo.
El sindicalista insistió en que “Jaime siempre evitaba que las cosas pasaran por el área de Legal y Técnica”, porque, aparentemente no quería que hubiera una revisión de lo que hacía, decidía o negociaba con las empresas con las que estaba en contacto y, se sabría después, en muchos casos pagaban sus gastos personales.
Cirielli no continuó en el cargo al término de la presidencia de Néstor Kirchner y se mostró molesto porque “entre el tránsfuga de Jaime y yo, se quedaron con el tránsfuga”, pese a lo que tuvo palabras elogiosas como político para el ex Jefe de Estado: “Iba a fondo pero cuando se acercaba al precipicio, se daba cuenta, sabía parar y doblar, no se tiraba”.

También fue conceptuoso con De Vido, al que calificó “como un excelente ministro pese a lo que digan, era muy conciliador, felicitaba a los empleados que hacían bien las cosas, era respetuoso y correcto; tenía una relación tensa y muy distante con Jaime”.
Recordó que se opuso a la forma en que se manejó el tema de Aerolíneas Argentinas: “Marsans no hacía nada que favoreciera a la Argentina y encima nos extorsionaba, yo dije que había que conrarla por un dólar, simbólicamente. No me escucharon y ahora tenemos un juicio por varios millones de dólares que encima se dieron el lujo de vernderle a un fondo”.
Cirielli recordó que un funcionario que procedía de la Defensoría del Pueblo, Hilario Lagos, pedía dinero en nombre de Jaime para conseguir autorizaciones para el transporte automotor. “Yo me fui y a este tipo, al que no pude echar porque había un lapso de contrato que había que respetar, lo mantuvieron y lo mandaron a investigaciones de accidentes aéreos, de lo que no tiene ni idea, pero así es la Argentina: cuanto menos sabés de algo, más posible es que te designen”.
