Un proyecto presentado en la Cámara de Diputados propone que los dispositivos incluyan advertencias sobre los riesgos de la exposición a pantallas en menores de cinco años y prevé fuertes multas para las empresas que incumplan.
La diputada Jimena López presentó una iniciativa que pretende transformar la forma en que los argentinos adquieren tecnología. El proyecto de ley establece la obligatoriedad de etiquetas de advertencia en los envases de teléfonos móviles, tabletas y computadoras portátiles, con el fin de alertar sobre los riesgos que el uso de pantallas genera en la salud de los más pequeños.
El núcleo de la propuesta, que ya tiene estado parlamentario, apunta a consagrar el derecho a la información de las personas consumidoras y, al mismo tiempo, fortalecer la protección de la salud de las infancias en nuestro país.
En los fundamentos del texto López señala que la masificación de la tecnología alteró de forma definitiva las dinámicas de socialización. En ese marco describe que el 91% de la población argentina posee al menos un dispositivo móvil, una realidad que naturaliza la presencia de pantallas en entornos cotidianos. Está claro, a esta altura, que la proliferación de dispositivos en el entorno familiar lleva a que los adultos transformen estos aparatos en herramientas de “entretenimiento o ‘cuidado pasivo’ para los niños más pequeños”.
Dentro de ese marco, el artículo 1° del proyecto exige que todo dispositivo con pantalla visual digital, sea nacional o importado, exhiba de forma destacada la leyenda: “Este dispositivo no es un juguete. Se desaconseja la exposición a pantallas en menores de 24 meses y se sugiere evitarlas en menores de cinco años”.
La iniciativa está en línea con las recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Los profesionales de la salud, según detalla la legisladora, observan en sus consultorios una adquisición tardía de pautas madurativas básicas en la población infantil.
La preocupación médica se centra en el impacto sobre el sistema nervioso central. El proyecto advierte que las infancias sufren un “bombardeo masivo de estímulos lumínicos y sonoros fragmentados que el cerebro inmaduro de un lactante o un niño pequeño sencillamente no logra procesar ni metabolizar de forma saludable”. Ante este panorama, el Estado asume un rol activo en la prevención y la educación de las familias.
Además del etiquetado visual, los envases deberán incluir un código QR de fácil lectura. Este enlace dirigirá a los usuarios a un portal oficial administrado por el Ministerio de Salud. El sitio web contendrá recomendaciones sobre el desarrollo infantil temprano, información científica sobre las consecuencias del exceso de exposición a entornos virtuales y guías prácticas de mediación parental para las familias.
El proyecto se basa es estrategias que ya se llevaron adelante para desalentar el consumo o la utilización de otros productos. El ejemplo al que hace referencia es el de la lucha contra el tabaquismo. Al igual que las advertencias en los paquetes de cigarrillos, este etiquetado busca “desmitificar el consumo y propiciar cambios conductuales masivos en la población”. La ley define taxativamente que un aparato electrónico “no es un juguete”, lo que constituye un paso decisivo para la protección de la primera infancia.
Para garantizar el cumplimiento de la norma, el proyecto establece sanciones claras. Las empresas fabricantes o importadoras que ignoren estas obligaciones enfrentarán multas de hasta el 30% de su facturación bruta anual. El destino de estos fondos tiene una asignación específica: el fortalecimiento de la infraestructura de los centros de estimulación temprana en hospitales públicos, el financiamiento de investigaciones sobre neurodesarrollo y el sostenimiento de programas nacionales de salud mental infanto-juvenil.
La Autoridad de Aplicación de la ley será el Ministerio de Salud de la Nación, organismo que dictará las especificaciones técnicas sobre el diseño, contraste y tamaño de las etiquetas. Una vez que el Poder Ejecutivo reglamente la norma de ser aprobada, los sujetos obligados dispondrán de un plazo de 180 días para adecuar sus envases.
La iniciativa que fue presentada por la diputada Jimena López y cuenta con el apoyo de Eduardo Valdés, entre otros, busca legislar a largo plazo. En ese marco la autora del texto plantea que “cuidar el cerebro y la salud emocional de nuestros niños y niñas es defender el futuro mismo de nuestra Nación”.
