En una nueva edición del ciclo organizado por Quorum, magistradas, funcionarias, abogadas y referentes de distintas generaciones y especialidades compartieron experiencias sobre liderazgo femenino, humanización de la Justicia, oralidad, vocación, construcción colectiva y los desafíos que aún enfrentan las mujeres para ocupar espacios de decisión.
El sexto encuentro de Mujeres Influyentes de la Justicia volvió a reunir alrededor de una misma mesa trayectorias, generaciones y miradas diversas del universo jurídico. Una heterogeneidad que forma parte de la esencia de la iniciativa: generar conversaciones genuinas que trasciendan cargos y especialidades para construir vínculos, compartir experiencias y fortalecer la presencia femenina dentro del sistema de justicia.
El encuentro contó con la participación de Jimena Monsalve, jueza nacional de Ejecución Penal; Paula Castro, jueza de la Sala F de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil; Ana María Cristina Juan, recientemente designada jueza federal de Hurlingham; Mariana Barbitta, abogada penalista y presidenta de AMPA; Denise Bloch, especialista en Derecho Administrativo e integrante de PROCELAC; Mercedes Rodríguez Goyena, abogada penalista; y María Agustina Pizzi, abogada y comunicadora.

La jornada fue impulsada por Florencia Abramzon, fundadora de Quorum y abogada penalista, quien volvió a poner en primer plano el propósito que atraviesa al ciclo: construir un espacio federal, plural y colaborativo donde las mujeres del ámbito judicial, académico y privado puedan encontrarse desde la persona y no solamente desde el rol profesional.
La metáfora del “enjambre”, surgida en las primeras ediciones, volvió a atravesar la conversación. La propuesta apunta a construir una red horizontal de confianza, aprendizaje y acompañamiento, capaz de visibilizar trayectorias, generar referentes y transformar la colaboración entre mujeres en acciones concretas.
Una Justicia más cercana a las personas
Uno de los grandes ejes del encuentro fue la necesidad de humanizar el servicio de justicia y recuperar el contacto directo entre quienes toman decisiones y las personas alcanzadas por ellas.
Desde distintas experiencias y fueros, las participantes coincidieron en que detrás de cada expediente existen historias y conflictos concretos y que magistrados, funcionarios y abogados tienen la responsabilidad de comprender el impacto que sus decisiones producen en la vida de las personas.
La escucha activa, la inmediación, el lenguaje claro y la posibilidad de explicar una decisión -incluso cuando es adversa- aparecieron como herramientas esenciales para fortalecer la confianza y la legitimidad de la Justicia.
En ese marco también se abordaron experiencias vinculadas con la justicia terapéutica, la articulación interdisciplinaria y la búsqueda de respuestas capaces de atender las causas profundas de determinados conflictos, especialmente frente a problemáticas vinculadas con consumos.

Oralidad, inmediación y compromiso
La necesidad de una Justicia más cercana también atravesó el debate sobre la oralidad de los procesos.
Las participantes reflexionaron sobre la importancia de que jueces y juezas estén presentes, escuchen directamente a las partes y asuman un rol activo en las audiencias. Particularmente en el ámbito civil, se destacó el potencial de la oralidad para acortar distancias, mejorar la comprensión de las decisiones y devolver humanidad a procesos que muchas veces quedan atrapados en expedientes y procedimientos escritos.
La digitalización, reconocieron, permitió importantes avances, pero también plantea un desafío: evitar que la tecnología termine profundizando la distancia entre la Justicia y quienes recurren a ella.
Liderar también es construir equipos
La conversación avanzó además sobre otro aspecto del liderazgo: la capacidad de construir equipos, reconocer talentos y generar mejores ámbitos de trabajo.
Dirigir un juzgado, una oficina pública, un estudio jurídico o una organización implica mucho más que administrar expedientes. Supone identificar las capacidades de cada integrante, generar condiciones adecuadas para trabajar y asumir la responsabilidad cotidiana de transformar las instituciones desde adentro.
En ese sentido, las experiencias compartidas mostraron que muchos cambios no necesariamente dependen de grandes reformas, sino también de la iniciativa, la persistencia y el compromiso de quienes deciden involucrarse.
Mujeres en espacios históricamente masculinos
La presencia femenina en el derecho ha crecido, pero la igualdad todavía está lejos de ser una realidad consolidada.
El encuentro permitió compartir situaciones que continúan reproduciéndose en ámbitos judiciales, académicos y profesionales: reuniones integradas mayoritariamente por hombres, espacios informales de vinculación de los que las mujeres quedan excluidas, confusión sobre sus roles profesionales o la necesidad de demostrar capacidades que en sus colegas varones suelen darse por sentadas.
El ámbito penal y algunas áreas del Derecho Público fueron señalados como espacios donde estas diferencias todavía resultan especialmente visibles.
Frente a ese escenario, la construcción de redes entre mujeres apareció nuevamente como una herramienta concreta para generar oportunidades, acompañar carreras y ampliar la presencia femenina en lugares de decisión.

El valor de las nuevas generaciones
La diversidad generacional fue otro de los elementos centrales de la mesa.
Las participantes destacaron que el aprendizaje ya no funciona únicamente desde las generaciones de mayor trayectoria hacia las más jóvenes. Las transformaciones tecnológicas, las redes sociales, la inteligencia artificial y las nuevas formas de pensar el trabajo producen también un aprendizaje inverso, donde las nuevas generaciones aportan herramientas, cuestionamientos y perspectivas diferentes.
Escuchar esas miradas, coincidieron, permite revisar prácticas naturalizadas y enriquecer instituciones que necesitan adaptarse a una sociedad en permanente transformación.
De las trayectorias individuales a la construcción colectiva
Las historias compartidas mostraron recorridos muy diferentes: carreras desarrolladas durante décadas dentro del Poder Judicial, experiencias en el litigio privado, la docencia, el Ministerio Público, la administración pública, el asociacionismo y nuevos proyectos vinculados con la comunicación jurídica.
Sin embargo, un concepto atravesó prácticamente todas las intervenciones: la vocación y la construcción colectiva.
Las asociaciones profesionales, la universidad, los espacios de capacitación y las redes entre colegas fueron destacados como ámbitos capaces de combatir el aislamiento profesional, generar nuevas ideas y promover transformaciones que difícilmente podrían impulsarse de manera individual.
En esa diversidad reside precisamente la identidad de Mujeres Influyentes de la Justicia: no construir una única manera de ejercer el liderazgo femenino, sino generar un espacio donde distintas experiencias puedan encontrarse, interpelarse y potenciarse.

Un encuentro que también celebra el cuidado
Como parte de la experiencia del sexto encuentro de Mujeres Influyentes de la Justicia, las invitadas recibieron un obsequio especial de THE CHEMIST LOOK, SkinTech de origen latinoamericano que desarrolla productos de skincare basados en la ciencia.
Bajo el concepto “Know your Skin. Own your Skin.”, la marca acompañó esta nueva edición del ciclo con una propuesta vinculada al conocimiento y cuidado de la piel, sumándose a un encuentro pensado también como un espacio de conexión, bienestar y reconocimiento entre mujeres.

Las protagonistas, en primera persona
Más allá de los temas abordados durante la conversación, cada participante dejó su propia mirada sobre los desafíos de la Justicia, el liderazgo y el valor de construir redes entre mujeres.

Florencia Abramzon afirmó: “Un nuevo encuentro se celebra con ánimo de contenernos, de apoyarnos, de darnos espacios, de darnos visibilidad entre nosotras, para conseguir esto que queremos que es estar más presentes en las decisiones importantes”.

Por su parte, Jimena Monsalve destacó: “Primero la oportunidad de conocer algunos aspectos de otras mujeres, que quizás conocía por cruzarnos en distintos ámbitos pero pudimos tener una charla más íntima, más personal, intercambiar experiencias positivas y no positivas de nuestras trayectorias de vida y laborales. Inspiración, ideas, es muy motivador saber que los obstáculos y las dificultades no son solamente las que tiene uno sino que todas pasamos por distintos momentos. Y mucha pasión por el derecho, por la función que cumplimos, mucho compromiso con el servicio público de prestación de justicia. Creo que la definición del encuentro sería inspirador”.

Paula Castro, en tanto, sostuvo: “Este encuentro me generó mucho entusiasmo porque todas venimos de diferentes áreas, diferentes ámbitos, algunas nos conocíamos de nombre pero no personalmente, así que me pareció un lindo desafío y sobretodo enfocado en mujeres líderes, que cada una desde su ámbito y su rol tiene una función preponderante que no debe dejar de convalidarse diariamente y reforzando el rol de la mujer en el ámbito judicial y no judicial e ir derribando los estereotipos de género. Auspicio y agradezco esta convocatoria de Quorum y que podamos seguir generando estos colectivos y debatiendo estos temas que tanto nos interesan”.

La flamante jueza Ana María Cristina Juan resaltó: “Una gran alegría por poder encontrarnos mujeres que pensamos y sentimos igual”.

Mientras que Mariana Barbitta, abogada penalista y presidenta de AMPA, resaltó: “Me voy con un gracias inmenso porque ha sido un espacio súper interesante y con una energía femenina. Creo que esto recién empieza, es algo positivo y acá estamos firmes para seguir construyendo un espacio de mayor justicia, de género y derecho penal, así que mis felicitaciones para Quorum y para Flor”.

Denise Bloch sostuvo: “Creo que estos encuentros me reafirman que el camino es por la construcción conjunta y sentirme acompañada, compartir experiencias me hacen sentir que es el camino, y es realmente muy gratificante”.

Mercedes Rodríguez Goyena señaló: “Este encuentro me genero un profundo agradecimiento y admiración a Flor. Me parece que son necesarios estos encuentros. Me voy con un montón de historias de distintas mujeres que vienen de diferentes lados, y para mí que estoy recién arrancando, me parece espectacular poder escuchar estas historias, todo con lo que ellas cargaron en sus carreras me parece fascinante”.

Por último, María Agustina Pizzi expresó: “Fue un honor participar. Creo que estos espacios son realmente necesarios, así como los hombres se juntan a jugar al pádel, nosotras nos juntamos a charlar y descubrir cosas que tenemos en común, que nos sirven. Gracias por la generosidad de Florencia y de Quorum”.
El sexto encuentro volvió así a darle contenido concreto a la idea del enjambre: mujeres con recorridos, edades y especialidades diferentes que encuentran en la diversidad una oportunidad para aprender, abrir espacios y acompañar a otras.
Porque transformar la Justicia también implica revisar cómo se ejerce el liderazgo, cómo se construyen los vínculos y quiénes participan de las conversaciones donde se define su futuro.
