El juez federal Santiago Inchausti analizará este viernes el pedido de probation para Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso. La Fiscalía y la querella condicionaron la salida alternativa a la restitución de la obra a Marei von Saher, heredera del galerista Jacques Goudstikker.
La investigación por el robo del cuadro “Retrato de una dama”, saqueada durante el nazismo que apareció ocho décadas después en una casa de Mar del Plata, tendrá este viernes una audiencia clave. Es que la Justicia deberá resolver si Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, pueden acceder a una suspensión del juicio a prueba y evitar así que el expediente avance hacia un eventual debate oral.
La audiencia estará a cargo del juez federal de Mar del Plata Santiago Inchausti y fue convocada para analizar el planteo formulado por la defensa de la pareja con la conformidad de la Fiscalía, encabezada por Carlos Martínez.
De acuerdo con los voceros, la devolución de la obra a Marei von Saher, única heredera de Jacques Goudstikker, aparece como una condición central para que pueda prosperar la probation.

De hecho, tanto el Ministerio Público Fiscal como la querella expresaron su conformidad con una salida alternativa siempre que se concrete la restitución de la pintura. De acuerdo con lo planteado en el expediente, existiría un preacuerdo entre la defensa y la Fiscalía que deberá ser evaluado por Inchausti.
Si finalmente el magistrado concede la suspensión del juicio a prueba, el proceso penal quedará en suspenso durante el período que determine y sujeto al cumplimiento de las condiciones impuestas. Cumplidas esas obligaciones, los imputados podrían obtener finalmente la extinción de la acción penal.
La heredera
Von Saher fue admitida como querellante por la Justicia Federal marplatense en su condición de única heredera de Goudstikker, el galerista judío neerlandés cuya colección fue saqueada después de la ocupación nazi de los Países Bajos.
La Fiscalía consideró al aceptar su intervención que se trata de una persona directamente afectada por los hechos investigados, debido a que el cuadro formaba parte del patrimonio familiar perdido a partir del expolio y su posterior ocultamiento.
La querella sostiene que la investigación podría involucrar los delitos de encubrimiento agravado y lavado de activos agravado y plantea, además, que los hechos son imprescriptibles por su vinculación con delitos de lesa humanidad.
“La restitución de la obra a Marei Von Saher es el aspecto central de cualquier posible solución. No se trata solamente del destino de una pintura, sino de reparar las consecuencias de un expolio ocurrido hace más de 80 años”, afirmó Juan Ignacio Pascual, uno de los abogados que representa a la heredera.

La representación de Von Saher está integrada también por las abogadas Yaél Weitz y Amelia Keuning, del estudio estadounidense Freedman Normand Friedland, y por los abogados Herberto Antonio Robinson y Guillermo Brady.
A la discusión se sumó la DAIA, que interviene como amicus curiae y presentó un informe en el que encuadró la devolución de bienes culturales saqueados por el nazismo dentro de los mecanismos de reparación histórica desarrollados internacionalmente después de la Segunda Guerra Mundial.
Un cuadro descubierto en una publicación inmobiliaria
“Retrato de una dama” fue pintado en el siglo XVIII por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “il Pitocchetto”, y formó parte de la colección de Goudstikker, quien llegó a reunir más de mil obras. El recorrido de la pintura hasta Mar del Plata es precisamente uno de los aspectos que intenta reconstruir la investigación.
Tras la invasión alemana de los Países Bajos, cientos de piezas de esa colección quedaron en manos de jerarcas nazis. Unas 800 fueron apropiadas por Hermann Göring. La investigación busca determinar el recorrido específico que permitió que el cuadro de Ceruti terminara en poder de Friedrich Kadgien, funcionario del régimen nazi vinculado a su estructura económica y padre de Patricia Kadgien, quien tenía en su poder la obra de arte robada.
El cuadro apareció de casualidad cuando una inmobiliaria publicó imágenes del interior de un chalet de Mar del Plata que estaba en venta y un medio neerlandés advirtió que el cuadro en cuestión estaba colgado en el living. El hallazgo derivó en una causa judicial que permitió recuperarla en agosto de 2025. Desde entonces, la pieza permanece bajo custodia judicial.
