La Justicia ordenó devolver “Retrato de una dama” a la heredera del galerista judío saqueado por los nazis

El juez federal Santiago Inchausti concedió la probation a Patricia Kadgien y su esposo, investigados por el ocultamiento de “Retrato de una dama”. La suspensión del proceso quedó condicionada a la restitución de la obra, valuada en al menos 250.000 euros.

La Justicia Federal de Mar del Plata ordenó este viernes que el cuadro “Retrato de una dama”, robado durante el nazismo y hallado ocho décadas después en una vivienda de esa ciudad, sea restituido a Marei von Saher, única heredera del galerista judío neerlandés Jacques Goudstikker, a quien pertenecía la obra.

La decisión fue adoptada por el juez federal Santiago Inchausti durante una audiencia en la que además homologó la suspensión del juicio a prueba solicitada por Patricia Kadgien y su esposo, Juan Carlos Cortegoso, investigados por el presunto ocultamiento de la pintura.

La probation había sido acordada entre la defensa del matrimonio y la Fiscalía Federal de Mar del Plata, encabezada por Carlos Martínez. Uno de los puntos centrales para que avanzara esa salida alternativa fue precisamente el destino del cuadro: la medida quedó condicionada a que la obra sea entregada a los herederos de Goudstikker.

La condición para evitar el juicio

Kadgien es hija de Friedrich Kadgien, funcionario del régimen nazi vinculado a su estructura económica y conocido como el “mago de las finanzas” de Adolf Hitler. La investigación intenta reconstruir todavía cómo la pintura terminó en sus manos después de haber sido saqueada de la colección de Goudstikker.

La querella de Von Saher había anticipado su conformidad con la suspensión del proceso siempre que se garantizara la devolución de la obra. La heredera está representada por las abogadas Yaél Weitz y Amelia Keuning, del estudio estadounidense Freedman Normand Friedland, y por los abogados Herberto Antonio Robinson, Guillermo Brady y Juan Ignacio Pascual.

Juan Carlos Cortegoso (izquierda) y su mujer Patricia Kadgien, investigados por el presunto ocultamiento de la obra “Retrato de una Dama”.

Durante la audiencia, los representantes de Von Saher buscaron dejar establecido que la entrega del cuadro no debía ser considerada parte de una compensación económica ofrecida por los imputados para acceder a la probation. “Reparación y restitución no son lo mismo”, sostuvo Pascual ante el juez.

La defensa ofreció realizar donaciones a la Cooperadora del Hospital Materno Infantil como reparación en los términos previstos para la suspensión del juicio a prueba. Para la querella, sin embargo, ese ofrecimiento debía diferenciarse jurídicamente de lo que ocurrirá con la pintura.

“La restitución de la obra ‘Retrato de una dama’ no es una reparación económica, no es una compensación y no es una concesión recíproca entre partes. Es la devolución del bien mismo”, planteó Pascual.

En la misma línea se pronunció Brady, quien aclaró que aceptar la probation no supone dar por saldadas las consecuencias del saqueo de la colección ocurrido durante el nazismo.

“Consentir la suspensión del proceso a prueba no implica consentir el hecho investigado. Tampoco implica afirmar que más de 86 años de expolio, desposesión y ocultamiento puedan ser compensados con una donación”, sostuvo.

Y resumió la posición de la heredera: “Después de 86 años, lo que se pide es simplemente eso: que el cuadro vuelva a sus dueños”.

Cómo se recuperó

“Retrato de una dama” fue pintado en el siglo XVIII por el italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “il Pitocchetto”, y perteneció a la colección de Goudstikker, uno de los galeristas más importantes de los Países Bajos antes de la Segunda Guerra Mundial.

La obra robada por los nazis fue pintada en el siglo XVIII por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti.

Su colección reunía más de mil obras. Después de la ocupación nazi de los Países Bajos, cientos de ellas fueron saqueadas y alrededor de 800 quedaron en poder de Hermann Göring, uno de los principales jerarcas del régimen.

Durante décadas se desconoció dónde estaba la pintura de Ceruti. La pista que permitió encontrarla apareció recién en agosto de 2025 y de una manera inesperada. Periodistas del diario neerlandés Algemeen Dagblad, que investigaban el destino de las obras de Goudstikker todavía desaparecidas, detectaron el cuadro en las fotografías utilizadas para ofrecer en venta una propiedad de Mar del Plata.

La pintura aparecía colgada en una pared del living del chalet de Patricia Kadgien. El descubrimiento derivó en la intervención de la Justicia Federal y finalmente permitió localizar y recuperar la obra. Desde entonces permanece bajo custodia judicial.

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