La AMIA premió a Rosatti en su cena anual por el Año Nuevo Judío

En la cena anual de la entidad por Rosh Hashaná, el presidente de la Corte Suprema Horacio Rosatti recibió el Premio AMIA de manos del Gran Rabino Eliahu Hamra y advirtió sobre los riesgos de delegar en la tecnología la búsqueda de respuestas “propias y profundas”.

El titular de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de la Magistratura, Horacio Rosatti, fue el orador central del acto anual que la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) organiza en la previa de Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío. Durante la ceremonia, el Gran Rabino Eliahu Hamra y el presidente de la entidad, Osvaldo Armoza, distinguieron al juez con el Premio AMIA, que tiene como símbolo un shofar, el instrumento de viento que se utiliza en las celebraciones más solemnes del judaísmo.

Después de agradecer el reconocimiento y de destacar el significado de estas festividades para la comunidad judía, Rosatti dedicó buena parte de su discurso a los interrogantes que plantean hoy la inteligencia artificial y las redes sociales, e invitó a buscar dentro de uno mismo las “respuestas propias”.

Sobre el peso de la vida digital, el magistrado sostuvo que “el hombre contemporáneo ha perdido en gran medida la capacidad de la introspección. Abrumado por la rutina, aturdido muchas veces por las redes sociales, paradójicamente tiene más instrumentos para comunicarse con el prójimo, pero sus vínculos, sus relaciones, no son tan profundas como podían serlo en otra época”.

Apoyándose en la idea freudiana del hombre como una suerte de “Dios con prótesis”, el presidente del máximo tribunal planteó que si Freud viviera en la actualidad, con internet y la inteligencia artificial a disposición, diría que esas prótesis se volvieron “casi infinitas”.

“Pero no debemos olvidarnos que esas son extensiones artificiales. Como le ocurrió a Ícaro cuando olvidó que las alas con las que podía elevarse podían ser derretidas por el sol y caer al mar” advirtió, y agregó: “Es muy importante la capacidad de recogerse sobre uno mismo, de hacer ese viaje interior, esa introspección para generar un cambio posible”.

Rosatti completó la idea señalando que “internet nos puede dar la posibilidad de vencer todas las distancias y de establecer comunicación en tiempo real, pero eso no nos garantiza relaciones profundas entre los seres humanos; y la inteligencia artificial nos puede dar todas las respuestas posibles, o casi todas, pero no van a ser nuestras respuestas y lo que necesitamos son respuestas propias y profundas”.

En esa línea, subrayó que Rosh Hashaná ofrece, a través de ese ejercicio de introspección, la posibilidad de “analizar nuestras conductas pasadas y procurar ser una mejor persona hacia el futuro y generar así una sociedad mejor”.

Al momento de entregar el premio, el Gran Rabino Hamra señaló que “en pocos días vamos a reunirnos en los templos. Y el instrumento que nos va a acompañar es el shofar. Vamos a reunirnos para escuchar el sonido del shofar. Ese sonido simple llama a la reflexión, a nuestra alma a despertar y a reflexionar internamente qué tenemos para mejorar y qué debemos corregir. Porque, como dijo el Presidente de la Corte, nunca el ser humano pierde la capacidad de renovarse”.

El acto se realizó en la sede del Faena Art Center y reunió a autoridades religiosas, referentes de la política, empresarios y miembros del Poder Judicial.

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