La Asociación de Abogados Judíos de la República Argentina (AAJRA) celebró sus dos décadas de trayectoria en la Legislatura porteña, donde su labor fue declarada de interés jurídico y social. Ante un Salón Dorado colmado de magistrados, funcionarios, abogados y referentes comunitarios, la entidad renovó su compromiso con los derechos humanos, la lucha contra el antisemitismo y la discriminación, la memoria y el fortalecimiento del Estado de Derecho.
Hay aniversarios que funcionan como una celebración y otros que obligan también a mirar hacia atrás para entender cuánto camino se recorrió. Para la Asociación de Abogados Judíos de la República Argentina (AAJRA), sus primeros 20 años tuvieron un poco de ambas cosas.
Este miércoles el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires fue escenario de una tarde atravesada por la emoción, la memoria y el sentido de pertenencia. Allí, la asociación celebró sus dos décadas de existencia y recibió un reconocimiento institucional: la declaración de interés jurídico y social de las tareas desarrolladas durante estos años.
Con un salón colmado de magistrados, legisladores, miembros del Consejo de la Magistratura, referentes comunitarios y abogados, el encuentro sirvió para repasar el camino iniciado en 2006 por un grupo de jóvenes profesionales, pero también para renovar el compromiso de la institución con los derechos humanos, la lucha contra el antisemitismo y la discriminación y el fortalecimiento de la República.
Participaron del encuentro, entra otros, el secretarío Administrativo de la Legislatura, Christian Gribaudo; los diputados Waldo Wolff y Francisco Loupias; los jueces del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Marcela De Langhe y Luis Francisco Lozano; los juez de la Cámara Federal de Casación Penal Mariano Borinsky, Daniel Petrone, Diego Barroetaveña y Carlos Mahiques; los jueces en lo Penal Económico Alejandro Catania y Juan Galván Greenway; la jueza nacional Laura Laura Kvitko; la consejera de la Magistratura Jimena de la Torre; el consejero de la Magistratura de la Ciudad Marcelo Meis; la presidenta del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, Alejandra García; la representante del Museo del Holocausto, Fabiana Mindlin; y la secretaria de DAIA, Mónica Sucari.



La Legislatura reconoció los 20 años de AAJRA
La apertura estuvo a cargo de la legisladora porteña Aldana Crucitta, autora del proyecto que impulsó la declaración de interés, quien destacó la posibilidad que tiene la Legislatura no sólo de sancionar leyes, sino también de reconocer el trabajo de organizaciones de la sociedad civil.
“Nosotros como legisladores tenemos una oportunidad de hacer leyes para esta ciudad, pero también tenemos la oportunidad de hacer declaraciones y reconocer el trabajo de muchas personas que hay detrás, tanto en asociaciones como también en ONG y distintas actividades”, señaló.

La diputada destacó que el Salón Dorado repleto reflejaba el “gran trabajo” realizado por AAJRA bajo la presidencia de Hernán Najenson y recordó especialmente la participación de la asociación para que tanto la Legislatura como el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal adhirieran a la definición de antisemitismo.
“Ustedes fueron parte también de que la Legislatura, como el Colegio Público de Abogados, adhiera a la definición de antisemitismo. Así que creo que eso amerita también un reconocimiento por parte de todos nosotros”, sostuvo.
Crucitta puso además el foco en una concepción de la abogacía que atraviesa el trabajo de la institución.
“Detrás de las normas y del derecho no solamente hay una ley, sino que también hay derechos de las personas, defienden los derechos humanos, la dignidad y tantos otros respetos a las instituciones”, expresó.
Y agregó: “Esto no solamente es un reconocimiento a estos 20 años, sino decirles que cuentan con nosotros y que ojalá día a día haya más abogados que sean parte de la asociación y que sigamos defendiendo todos juntos los derechos de cada una de las personas, porque uno cuando jura ser abogado lo hace para defender los derechos y nunca nos tenemos que olvidar que en el foco y en el centro tienen que estar las personas”.
“Un acto de justicia”
Luego tomó la palabra el secretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, Francisco Quintana, quien celebró la iniciativa y definió el reconocimiento como “un acto de justicia después de 20 años de trabajo de la asociación”.
Quintana destacó que AAJRA reúne actualmente a más de 500 abogados de todo el país, con “una mirada plural” y “federal”, además de una fuerte vocación por trabajar desde la diversidad y desde una perspectiva comunitaria.

El funcionario contó además que trabaja cotidianamente con el presidente de la asociación, Hernán Nenson, y con Agustín Ulanovsky, secretario de la entidad.
“Sé del compromiso, sé de la entrega, sé de la vocación de servicio de ellos y del resto de las autoridades de la asociación”, sostuvo.
Para Quintana, la convocatoria también constituyó una demostración de la inserción alcanzada por AAJRA: “Este Salón Dorado repleto y, cuando uno mira a los ojos, las caras, creo que no solo la cantidad, sino también la calidad de quienes hoy nos acompañan hablan en definitiva de la valoración de esta institución”.
Tras los discursos iniciales se realizó la entrega formal del diploma correspondiente declarando de “interés jurídico y social” las tareas de AAJRA en reconocimiento a su “sostenida labor en la promoción del derecho, la justicia y los derechos humanos”.


Hernán Najenson: 20 años y una “casa de amigos”
Uno de los momentos más emotivos llegó con el discurso del presidente de AAJRA, Hernán Najenson, quien eligió alejarse de los tecnicismos y hablar desde la historia personal y colectiva construida alrededor de la institución.
“Voy a intentar hacer lo mejor que puedo, intentar que sea una transferencia sincera de lo que es esto. Son 20 años. Es un discurso de emoción de la asociación”, comenzó.
Najenson agradeció a la Legislatura, a Aldana Crucitta por impulsar el proyecto, a Waldo Wolff, a los funcionarios presentes, integrantes del Consejo de la Magistratura, jueces nacionales, federales y de la Ciudad y, especialmente, a su familia y amigos.
También recordó a quienes marcaron su historia personal: su fallecida esposa Carolina, quien participó activamente de los primeros momentos de la asociación; sus hijos Matías y Simón; su actual mujer y su hijo más pequeño; su padre Benjamín y su madre, Diana, médica geriatra presente en el salón, a quien señaló como una de las principales inspiraciones de su carácter emprendedor.

Al recordar el nacimiento de AAJRA, volvió sobre aquellos primeros encuentros de un grupo de jóvenes abogados que buscaban construir un espacio propio.
“Esta asociación que cumple 20 años la constituimos un grupo de 15, 20 jóvenes en ese momento. Logramos construir lo que es hoy, esta casa de amigos, porque cuando yo miro las caras, la verdad, yo reconozco cada uno de los que están presentes, los siento parte de mi trayectoria, parte de mi vida, parte sentimental de lo que yo soy”, agregó.
El presidente agradeció también el trabajo cotidiano de Agustín Ulanovsky y de los integrantes de la actual Comisión Directiva.
El poder transversal de los abogados
Durante su intervención, Najenson recuperó una reflexión de Rodrigo Luchinsky, ex presidente de la asociación, para explicar la importancia que tiene la mirada de la abogacía en prácticamente todos los ámbitos de la vida institucional.
“Los abogados tenemos el monopolio de uno de los poderes públicos, el Judicial, y en ese momento teníamos el cuasi monopolio de los otros dos poderes: los diputados, senadores y el Poder Ejecutivo abundaban los abogados”, señaló.
Pero esa influencia, sostuvo, trasciende al Estado.
“Ninguna resolución de una empresa o ninguna resolución de una organización social sale sin un dictamen o sin un visto bueno de un abogado, con lo cual nuestra actividad es transversal. Entonces, nuestro aporte en valor desde el punto de vista prioritario era muy importante; la visión que nosotros teníamos, la cosmovisión que nosotros podíamos aportar, era importante”, afirmó.
Diversidad, pluralidad e identidad
Apoyándose en el pensamiento de Hannah Arendt, Najenson reivindicó la pluralidad como uno de los elementos centrales de las sociedades modernas.
“No es una sociedad de idénticos, es una sociedad de diversos. Y en la diversidad es donde encontramos el valor. En la diversidad es donde encontramos el crecimiento”, afirmó.
“Nosotros aportamos con nuestra esencia, por nuestros valores dentro de una sociedad, puliendo esta piedra, puliendo los contornos que nos permiten aunarnos a una construcción más importante, una construcción de una sociedad amplia, plural, una sociedad diversa, rica de diversidad”, agregó.
Explicó además que para buena parte de los fundadores e integrantes de AAJRA la identidad judía no está definida exclusivamente por la observancia religiosa. Se trata, explicó, de un colectivo mayoritariamente secular, pero atravesado por valores e ideas provenientes de tradiciones milenarias.
Así recorrió el significado de distintas festividades. Sobre Rosh Hashaná y Yom Kippur, habló de un “momento de introspección” y de juzgamiento sobre aquello que está bien y aquello que está mal.
Al referirse a Pésaj, destacó el concepto de libertad: “El concepto de la libertad empieza en la Pascua judía cuando Moisés libera de Egipto a quienes en ese momento estaban esclavizados”. Pero aclaró que se trata de una “libertad con normas” y “libertad con norte”.
En Sucot encontró una enseñanza sobre la igualdad y la solidaridad, mientras que al hablar de Janucá destacó la potencia de una pequeña luz frente a la oscuridad: “Una pequeña luz sofoca la oscuridad”.
De los valores a las acciones concretas
El presidente de AAJRA repasó también algunos de los principales logros institucionales alcanzados durante estas dos décadas.
Uno de ellos fue el trabajo realizado con la Cámara Federal de Casación Penal -con la participación de magistrados como Mariano Borinsky, Diego Barroetaveña, Daniel Petrone y Gustavo Hornos- y con el Consejo de la Magistratura de la Nación para impulsar la adhesión a la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA).
También destacó el convenio con el Museo del Holocausto para la capacitación permanente de magistrados y funcionarios judiciales, a través de un programa de visitas mensuales que obtuvo reconocimiento de organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Otro de los ejes fue la intervención judicial frente a discursos de odio y hechos discriminatorios. Nenson recordó la demanda presentada junto con la DAIA contra Google para modificar mecanismos de búsqueda que sugerían frases antisemitas; la acción para revisar una acepción discriminatoria de la palabra “judío” en la Real Academia Española; y la intervención para desalojar un inmueble usurpado donde se realizaban fiestas neonazis.
AAJRA también consolidó vínculos con el Ministerio Público de la Nación, el Tribunal Superior de Justicia porteño, el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires y la Cámara Federal de Mendoza.
Entre los objetivos hacia adelante aparece además el proyecto impulsado por la vicepresidenta de la institución para constituir a AAJRA como una organización de la sociedad civil acreditada ante la OEA y mantener la representación de la vicepresidencia argentina en la Asociación Internacional de Abogados Judíos.
Para cerrar su discurso, Najenson recordó a su madre Diana y una canción que ella acostumbraba utilizar al finalizar sus propias charlas: Honrar la vida, de Eladia Blázquez.
“Caminar, transitar, pero merecerla es honrarla, y comprarla es defender aquellos valores que nosotros creemos que están bien y hacernos parte de una comunidad que viene. Muchísimas gracias”, concluyó.
El “efecto marea”
Luego llegó el turno de la vicepresidenta de AAJRA, Victoria Cherniak, quien eligió una metáfora para explicar el trabajo que realiza la asociación y la forma en que pequeñas acciones pueden terminar generando transformaciones mucho mayores.
“Yo soy Victoria Cherniak, vicepresidenta de la Asociación de Abogados Judíos de la República Argentina, de la cual formo parte desde el año 2017-2018. También soy mujer, mamá, argentina y judía. Todas estas características determinan quién soy y cómo pienso”, se presentó.
Charina enumeró los pilares que guían a la entidad: “La defensa de los derechos humanos, combatir el antisemitismo, luchar contra la discriminación, todo tipo de discriminación. Nadie de afuera. Fortalecer el Estado de Derecho mediante el diálogo interinstitucional continuo entre los tres poderes”.
También mencionó la educación y la memoria de la Shoá, el ejercicio de la abogacía bajo principios de transparencia y responsabilidad social y la cooperación internacional para la protección de las minorías.
Pero la vicepresidenta planteó una pregunta todavía más profunda: para qué hace AAJRA todo lo que hace.
“Si tuviéramos que resumir el ‘para qué’ de lo que hacemos en AAJRA, la respuesta sin lugar a dudas sería hacer un mundo mejor, un mundo más justo. Y este objetivo no es algo que podamos pensar siquiera o hacer o llevar a cabo solos. No somos una isla, los necesitamos a todos”, sostuvo.
Fue entonces cuando introdujo la imagen que atravesó el cierre del encuentro.
“Me gusta decir que somos como olas o efecto marea, ya que cada pequeña buena acción actúa como una onda que transforma el entorno. La ola tiene un origen discreto, chiquito. No nacen de algo grande, empiezan con un leve movimiento en la inmensidad, igual que un gesto, una reunión, una palabra, un aliento, una foto, un ‘like’”, explicó.
Y continuó: “Una sola ola puede poco, pero la reunión constante de miles de ellas forma una marea capaz de limpiar playas, moldear las rocas más duras de la indiferencia y renovar por completo el paisaje”.
Cherniak contrapuso ese efecto expansivo de las buenas acciones con la capacidad destructiva que también poseen los discursos de odio y la discriminación.

Un panel para cerrar la celebración
La conmemoración terminó con un panel integrado por referentes del Poder Judicial, la abogacía y distintas instituciones vinculadas con la defensa de los derechos humanos y la memoria.
Participaron el juez de la Cámara Federal de Casación Penal Mariano Borinsky; la jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Marcela De Langhe; la presidenta del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, Alejandra García; la secretaria general de la DAIA, Mónica Sucari; y Fabiana Nin, secretaria general y directora ejecutiva del Museo del Holocausto de Buenos Aires.




Cherniak los presentó como personas que “con coraje, valentía, ímpetu, decisión y empatía decidieron accionar y hacer de este mundo un lugar mejor”.
Veinte años después de aquellos primeros encuentros entre un pequeño grupo de jóvenes abogados, la imagen elegida para cerrar la jornada terminó condensando buena parte de la historia de AAJRA: una pequeña ola puede parecer insuficiente, pero muchas, sostenidas en el tiempo, pueden convertirse en una marea capaz de transformar el paisaje.
