El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 rechazó el pedido de libertad condicional del ex Secretario de Obras Públicas, quien cumple una pena unificada de 13 años por tres causas diferentes en el penal de Ezeiza. Si bien por el tiempo transcurrido podría recibir el beneficio, los informes de las autoridades penitenciarias no lo aconsejan.
Los 13 años surgen de unificar tres condenas: seis años por administración fraudulenta en perjuicio del Estado, dictada por este mismo tribunal en la causa “Vialidad”; seis años por enriquecimiento ilícito, del Tribunal Oral Federal 1 por el archifamoso episodio de los bolsos con millones de dólares; y un año y siete meses por portación ilegal de arma de fuego de uso civil, de la Justicia de Mercedes, a raíz del arma que llevó al convento en el que dejó el dinero. Según el último cómputo, la pena vence el 16 de diciembre de 2030.
El juez Rodrigo Giménez Uriburu reconoció que López cumplía el requisito temporal desde junio de este año, tiempo en el que cuenta una reducción de dos meses por estímulo educativo que le había concedido en 2020 el Tribunal Oral Federal 1. También descartó el planteo del fiscal de que el cómputo no estaba firme por una queja pendiente ante la Corte Suprema. Pero aclaró que el tiempo no alcanza: la libertad condicional no es automática y exige un pronóstico favorable de reinserción social.

Ese pronóstico, sostuvo, fue unánimemente negativo en los informes de las distintas áreas del Complejo Penitenciario Federal I. La División Educación advirtió que “no cuenta con los guarismos suficientes” para acceder al beneficio. El tribunal consideró que su buena conducta, su formación y el hecho de tener un domicilio y una referente que lo reciba son datos positivos, pero no suficientes.
Además, tanto el Consejo Correccional como el equipo interdisciplinario de Casación señalaron que López “no registra una actitud reflexiva” sobre los hechos por los que fue condenado. El tribunal aclaró que no se le exige “una retractación o una confesión en términos morales”, sino que demuestre que comprende la gravedad de sus actos.
Los episodios de salud mental
El mismo equipo consignó que López “cuenta con el antecedente de dos episodios de mutismo selectivo y otras conductas bizarras” que “impresionan coincidir” con sus ingresos a la órbita carcelaria, en 2021 y 2025. Según el informe, no tuvo otra sintomatología más que ansiedad e insomnio, y en la primera oportunidad requirió una internación en el dispositivo PRISMA.

Los diagnósticos psiquiátricos de los distintos equipos no fueron coincidentes, y no está claro si los episodios respondieron a una descompensación psicótica, a una simulación de enfermedad psiquiátrica “para lograr un fin” o a un trastorno de ansiedad severo.
Los especialistas no advirtieron indicadores de un riesgo cierto e inminente de daño para sí o para terceros, y López sigue bajo seguimiento psiquiátrico en el penal, con la intención de continuarlo en libertad. El tribunal aclaró que esa conclusión no equivalía al pronóstico favorable de reinserción que exige la ley.
Los próximos pasos
Giménez Uriburu dejó en claro que la negativa responde al momento actual del tratamiento y que no es un juicio definitivo sobre sus posibilidades de reinserción. Por eso exhortó al penal a que López accediera a un abordaje psicológico específico y sostenido sobre lo que motivó su detención, y a que informara al tribunal sobre su evolución.
