Las voces de los protagonistas: Cortá la Cadena

Por Dra. Carolina Stanley *

La violencia entre pares puede manifestarse de distintas maneras y en diferentes espacios: una burla que se repite en el aula, una foto o un video que circula sin consentimiento en un grupo de WhatsApp, alguien que queda excluido de un grupo o una situación de hostigamiento que continúa en las redes sociales. Muchas veces, estas situaciones se minimizan o se consideran hechos aislados. Sin embargo, cuando se naturalizan, se repiten o se reproducen, la violencia encuentra la forma de continuar, eslabón tras eslabón: y ahí empieza la cadena.

La violencia entre pares es una preocupación compartida por docentes, familias e instituciones. Sin embargo, son las chicas y los chicos quienes conviven con estas situaciones día a día, quienes las viven, las reconocen y las sufren. Si queremos prevenir y cortar la cadena de las violencias, necesitamos escuchar qué tienen para decir, qué les preocupa y qué proponen para cambiar esta realidad.

Los adultos tenemos la responsabilidad de involucrarnos, acompañar y generar herramientas, pero también tenemos la oportunidad de escucharlos, aprender de sus experiencias y reconocer su capacidad para ser protagonistas del cambio.

De esa convicción nace Cortá la Cadena, una propuesta que forma parte de la iniciativa Adolescentes contra las Violencias, impulsada por BA Ciudad Pionera INSPIRE del Ministerio Público Tutelar junto a UNICEF. La convocatoria invitó a chicas y chicos a crear campañas audiovisuales para prevenir las violencias entre pares en ámbitos escolares, comunitarios y digitales.

Darles voz, involucrarlos y hacerlos parte fue la premisa de esta iniciativa: que fueran ellos quienes expresaran sus ideas y propusieran, con sus propias palabras y lenguajes, cómo prevenir las violencias y generar conciencia entre sus pares.

Más de 500 adolescentes y jóvenes de entre 13 y 25 años participaron del desafío y presentaron 80 campañas audiovisuales. A través de sus producciones compartieron inquietudes, experiencias y reflexiones sobre distintas formas de violencia entre pares. Las campañas abordaron temas como el bullying, el ciberbullying, el acoso, los discursos de odio, el consentimiento en las relaciones, la discapacidad, la diversidad y la difusión de imágenes sin autorización. Son problemáticas que forman parte de su vida cotidiana, atraviesan sus vínculos y sobre las que tienen mucho para decir.

Y es ahí donde aparece algo especialmente valioso: reconocer que sus voces pueden aportar a la construcción de soluciones para problemas concretos de nuestra sociedad. Sus producciones no solo permiten visibilizar distintas manifestaciones de violencia, sino que también muestran su capacidad para reconocer aquello que muchas veces se naturaliza, cuestionarlo y encontrar formas creativas de transmitir sus mensajes a otros adolescentes.

Cuando un adolescente logra poner en palabras algo que le preocupa y compartirlo con otros, puede abrir una conversación y habilitar la palabra de sus pares. Esta experiencia también nos invita a reflexionar sobre el lugar que les damos en la construcción de las respuestas: reconocerlos como sujetos de derecho implica escuchar sus opiniones, valorar sus aportes y generar espacios para que no sean solo destinatarios de las decisiones, sino protagonistas de las soluciones.

El valor de esta experiencia no está solamente en las campañas realizadas, sino también en todo el proceso que las hizo posibles. Como parte de ese recorrido, se desarrollaron talleres de sensibilización en escuelas, espacios comunitarios, barrios y clubes sociodeportivos, donde se trabajó sobre las distintas manifestaciones de violencia y se brindaron herramientas para reconocerlas, prevenirlas y saber cómo actuar frente a ellas. Estos espacios también permitieron compartir experiencias, intercambiar miradas y reflexionar colectivamente sobre los vínculos y las formas de relacionarnos.

Cortar la cadena es interrumpir la reproducción de las violencias. También es animarnos a cuestionar aquellas conductas que naturalizamos, revisar nuestras propias formas de relacionarnos y construir otras respuestas.

Y, sobre todo, es escuchar la voz de los chicos, sus preocupaciones, su mirada sobre el otro y su creatividad para hablar de algo que nos preocupa, nos ocupa e interpela.

Cortá la Cadena. Es una invitación a actuar distinto. Escuchemos sus voces.

* Asesora General. Ministerio Público Tutelar del Poder Judicial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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