“El acto es un homenaje a quienes me precedieron en el cargo”: Martín Ocampo reunió a los ex Procuradores en la Legislatura porteña

En un Salón Dorado colmado de público, la Procuración General de la Ciudad celebró los 90 años de su sede histórica y los 30 años de la Constitución porteña. El encuentro reunió a referentes de la Justicia, la política y el ámbito jurídico, y tuvo como protagonistas a los ex procuradores generales, que fueron homenajeados por su trayectoria. Una jornada marcada por la reivindicación de la continuidad institucional, los desafíos de la inteligencia artificial y la autonomía porteña.

El imponente Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, con sus ornamentos barrocos, arañas de cristal y una acústica que amplifica cada intervención, fue escenario de un encuentro de profunda significación institucional. El recinto estaba colmado de público y reunió a importantes referentes del ámbito jurídico, judicial y político porteño, convocados por una doble celebración: los 90 años del edificio histórico que alberga la sede de la Procuración General, inaugurado en 1936, y los 30 años de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, sancionada en 1996.

La conmemoración también permitió recordar el proceso iniciado con la reforma constitucional de 1994, que abrió el camino hacia la autonomía porteña, y el posterior reconocimiento constitucional de la Procuración General como organismo encargado de defender el patrimonio, los derechos y la legalidad de la actuación del Estado local.

El auditorio ofrecía una postal poco frecuente en la escena pública argentina: en las primeras filas compartían espacio ex procuradores generales de distintas extracciones políticas y gestiones, mientras que en el estrado principal se ubicaron autoridades de la Legislatura, el Poder Judicial, el Ministerio Público y el Poder Ejecutivo.

Pero hubo un detalle que no pasó inadvertido. El aplausómetro también tuvo su propio podio: Julio Conte-Grand fue quien cosechó los aplausos más intensos, seguido por Gabriel Astarloa y, en tercer lugar, Alejandra Tadei. Un termómetro del reconocimiento que despertaron quienes, en diferentes momentos, estuvieron al frente de la defensa jurídica de la Ciudad.

Matías López: la legalidad invisible que sostiene las políticas públicas

La apertura de la jornada estuvo a cargo del vicepresidente primero de la Legislatura, Matías López, quien dio la bienvenida a los presentes y destacó especialmente el valor del trabajo silencioso que realiza el cuerpo de abogados del Estado.

“A veces cuando uno piensa en la gestión pública, piensa en las decisiones que se toman, en las leyes, en las obras o en esos servicios que les llegan o que son muy visibles para las personas. Pero hay un enorme trabajo atrás de todo eso que hace que el Estado funcione de manera correcta y bajo el orden jurídico”, señaló.

Y agregó: “No hacen falta solamente buenas ideas y voluntad de hacer, sino que todas esas cosas que el Estado decide hacer estén ajustadas a derecho, respeten la norma y cuiden el presupuesto de todos los porteños. Y ahí están ustedes dando ese viso de legalidad, de previsibilidad y de confianza”.

López remarcó que las instituciones “no son nada sin su gente, sin las personas que trabajan en ellas” y felicitó tanto al equipo actual como a las generaciones que construyeron la historia del organismo, antes de retirarse para presidir la sesión legislativa prevista para esa misma jornada.

Martín Ocampo: un homenaje al pasado y una mirada hacia el futuro

A continuación, tomó la palabra el procurador general de la Ciudad, Martín Ocampo, anfitrión del encuentro y principal impulsor del reconocimiento a sus antecesores.

En primer lugar, evocó los años anteriores a la autonomía porteña y recordó las limitaciones políticas que padecían los vecinos de la Ciudad.

“A quienes no se acuerdan, la ciudad de Buenos Aires, previo y poquito antes de la sanción de la Constitución, padecía una discriminación política terrible. Sus vecinos, sus tres millones de habitantes, eran discriminados políticamente porque no podían elegir a quién se iba a encargar de recolectar la basura, de la planificación urbana, de la educación o de la salud”, expresó.

“Con la sanción de la Constitución del 94 y robustecido con la sanción de la Constitución del 96, la Ciudad entró en una nueva dimensión”, sostuvo.

Ocampo calificó a la Constitución porteña como una norma que “30 años después sigue siendo novedosa” y destacó dos características centrales: el modelo de democracia participativa, con mecanismos institucionales y audiencias públicas obligatorias, y un Poder Ejecutivo con facultades limitadas por controles institucionales.

En ese sentido, recordó que el Ejecutivo no interviene en la designación de magistrados y que determinadas decisiones administrativas, como las concesiones de plazos prolongados o la venta de inmuebles del dominio público, requieren tratamiento legislativo.

Al referirse al papel de la Procuración, eligió una definición sencilla para explicar una función que muchas veces resulta desconocida para la ciudadanía.

“Somos esencialmente los abogados del Estado. Somos abogados. Un estudio jurídico grandísimo, quizás el estudio jurídico más grande de toda la Argentina. Y tenemos que defender los intereses de la Ciudad, el patrimonio en causas judiciales y, sobre todo, un punto que a veces no se conoce por la ciudadanía: el control de legalidad”, explicó.

Y precisó: “El control de legalidad es controlar al Poder Ejecutivo de que sus acciones estén sometidas al Estado de Derecho. Y eso no es poco: es una gran responsabilidad”.

Sin embargo, uno de los momentos más significativos de su intervención llegó cuando cuestionó la tendencia de algunos funcionarios a presentarse como refundadores de las instituciones que les toca conducir.

“En esta Argentina que muchas veces se nos plantea como lo refundacional todo el tiempo, donde cada uno que llega a un puesto de poder intenta mostrarse no solo como novedoso sino como refundador, la Ciudad no necesita refundadores; la Procuración tampoco necesita refundadores”, afirmó.

“La Argentina necesita instituciones consolidadas, y cuando pasaron 90 años, esta institución se consolidó por el esfuerzo colectivo intergeneracional: muchas generaciones estuvieron antes que yo trabajando para que yo hoy pudiera estar frente a ustedes”, agregó.

Y dejó en claro el sentido de la convocatoria: “Por eso, el acto es un homenaje a quienes me precedieron en el cargo. Es un homenaje a ellos que con su esfuerzo, dedicación, trabajo y compromiso han puesto esta institución en un lugar muy alto en el mundo jurídico argentino”.

El procurador saludó especialmente la presencia de ex titulares como Rodolfo Urtubey, Daniela Ugolini, Juan Carlos López, Alejandra Tadei, Pablo Tonelli y Julio Conte-Grand. También hizo extensivo el reconocimiento a Agustín Zbar, con quien había conversado telefónicamente antes del encuentro.

La inteligencia artificial y una decisión que seguirá siendo humana

Ocampo también aprovechó la oportunidad para referirse a uno de los desafíos más importantes que enfrenta actualmente la administración pública: la incorporación de inteligencia artificial a los procesos de trabajo.

“La Procuración que nos planteamos es una institución inteligente que dé cuenta de nuestro tiempo. La pregunta no es si vamos a incorporar inteligencias artificiales o no, porque eso nos va a pasar a todos, a la humanidad entera. La decisión es cómo hacerlo, en dónde y con qué criterio”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que el organismo decidió incorporar estas herramientas únicamente cuando aporten valor y exista una garantía de supervisión profesional.

“Nosotros hemos decidido hacerlo solamente en aquellos casos en los que agregue valor y donde esté garantizado el respeto a la decisión humana”, puntualizó.

Y dejó una definición sobre los límites de la tecnología: “El centro de la decisión de cualquier actividad de la Procuración, por más que en el proceso haya intervenido la inteligencia artificial, está y estará respaldado por la decisión de un abogado de la casa”.

Finalmente, agradeció el trabajo cotidiano de los profesionales del organismo y destacó la importancia de la capacitación permanente como herramienta para garantizar decisiones fundadas y una defensa eficiente de los intereses públicos.

Inés Weinberg: las ciudades, la convivencia y el valor de las Comunas

La presidenta del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, Inés Weinberg, aportó una mirada centrada en el papel de las ciudades como espacios de convivencia, participación y construcción institucional.

Al comenzar, recordó que preservar el patrimonio público implica también resguardar “nuestra identidad, nuestra memoria y el camino que las instituciones republicanas recorren”.

Weinberg evocó el proceso constituyente de 1996 y destacó que, a diferencia de otros momentos políticos, ninguna fuerza contaba entonces con una hegemonía que le permitiera imponer unilateralmente su visión.

Esa circunstancia, sostuvo, favoreció la construcción de consensos y la participación de organizaciones de la sociedad civil y vecinos, otorgándole a la Constitución porteña una legitimidad basada en la pluralidad.

La magistrada también vinculó la realidad de Buenos Aires con los desafíos que enfrentan las grandes ciudades del mundo y recurrió a las reflexiones del urbanista Jan Gehl, autor de Ciudades para la gente.

“La calidad del contacto humano es esencial para que las ciudades prosperen. Si algo ha quedado de relieve en las primeras décadas de este siglo, es que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y en nuestro país el porcentaje supera el 90% según el último censo”, expresó.

Y advirtió: “Observamos con inquietud cómo de Berlín a Milán, de París a Londres, crece el número de ciudades donde el espacio público se convierte en la caja de resonancia de la insatisfacción doméstica, en lo que pareciera ser un cambio de época”.

Frente a ese escenario, reivindicó el modelo de descentralización y proximidad que representan las Comunas porteñas.

“Los mejores proyectos no nacen en los despachos cerrados, sino de una mirada colectiva y dialogada”, señaló.

Y concluyó: “Desde el Tribunal Superior de Justicia decimos que hay un modo claro de saber si vamos en el camino correcto, y ese camino es poner por delante las necesidades de la ciudadanía que vive y usa la Ciudad”.

Christian Gribaudo: el fin de las carretillas de papel y la modernización legislativa

El secretario administrativo de la Legislatura, Christian Gribaudo, coincidió con Ocampo en la necesidad de reconocer el trabajo realizado por las gestiones anteriores.

“En la política es muy importante no romper esa línea de tiempo, sino tomar las mejores cosas que se hicieron, aprovecharlas e incorporarle ideas que puedan continuarla”, afirmó.

Pero también aprovechó su intervención para compartir una transformación concreta que comenzó a implementarse en la administración legislativa.

“Para que no parezca que solamente estamos celebrando, dándonos diplomas y aplaudiéndonos, hay motivos muy importantes de gestión”, introdujo.

Y explicó: “Nos propusimos que el 1 de octubre se terminara el papel en la Legislatura. Hasta hace muy pocos días todavía circulaban las carretillas de papel por los pasillos”.

Según detalló, el objetivo fue acelerar los procedimientos administrativos y aprovechar la experiencia acumulada por los equipos técnicos de la Justicia y la Procuración.

“Pusimos en marcha el expediente digital administrativo. A partir de ahí arrancó una modernización parlamentaria: creamos una Dirección de Inteligencia Artificial y en muy pocos días lanzaremos un bot para consultas ciudadanas permanentes”, anunció.

Gribaudo sostuvo que estas herramientas permitirán avanzar hacia una administración más transparente, rápida y accesible, al tiempo que favorecerán una mayor participación democrática.

Juan Gustavo Corvalán: tres fechas y las instituciones que hacen progresar a los países

El fiscal general adjunto en lo Contencioso Administrativo y Tributario, Juan Gustavo Corvalán, transmitió el saludo de Martín López Zavaleta y del Ministerio Público Fiscal.

Durante su intervención propuso reconstruir la evolución de la defensa jurídica del Estado porteño a partir de tres fechas fundamentales: 1857, 1936 y 1996.

La primera corresponde a la instauración de la figura del asesor legal; la segunda, a la construcción del edificio histórico que hoy alberga a la Procuración General; y la tercera, a la consagración de la autonomía porteña en la Constitución de la Ciudad.

Para analizar la fortaleza institucional del organismo, Corvalán recurrió a las ideas de los economistas Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, reconocidos con el Premio Nobel de Economía en 2024, y a los conceptos desarrollados en la obra ¿Por qué fracasan los países?.

A partir de ese marco teórico, identificó tres elementos esenciales para el progreso de las instituciones.

El primero es la limitación del poder, entendida como la capacidad de establecer controles jurídicos sobre las decisiones estatales y evitar posibles desviaciones.

El segundo es el desarrollo de capacidades, una dimensión en la que destacó el papel de la Procuración como espacio de formación jurídica que no solo capacita a sus propios profesionales, sino que también comparte conocimientos con organismos de otras provincias y países.

El tercero es la innovación institucionalizada, que implica incorporar la tecnología dentro de una estrategia permanente de fortalecimiento organizacional.

“Una cosa es adoptar tecnología y otra muy diferente es institucionalizar un área de tecnología al servicio de los objetivos de la institución; la Procuración hizo lo segundo”, sostuvo.

En ese sentido, valoró que el organismo haya desarrollado capacidades para convertir la innovación tecnológica en un puente entre los funcionarios y los objetivos constitucionales, en articulación con el Consejo de la Magistratura, la Fiscalía y la Legislatura.

Genoveva Ferrero: el ego de los funcionarios y el reconocimiento a quienes estuvieron antes

La secretaria de Administración General y Presupuesto del Poder Judicial, Genoveva Ferrero, aportó uno de los momentos más distendidos de la jornada.

Antes de comenzar su intervención, decidió ponerse de pie y explicó, con humor, que lo hacía para que pudieran escucharla mejor porque era “medio petisa”.

A partir de allí, desarrolló una reflexión sobre una práctica habitual de la administración pública: la tendencia de quienes asumen una función a descalificar lo realizado por sus antecesores.

“En una Argentina donde parece que todos estamos partidos, divididos y nunca se premia al que pasó, me parece muy relevante estar acá con esta idea de premiar a todos los procuradores por sus gestiones anteriores”, expresó.

Y agregó: “Los funcionarios públicos tenemos un vicio tras 20 años de gestión: pensar que siempre el que se fue hizo algo mal y yo soy mejor, llegar con ese ego”.

Para Ferrero, el homenaje impulsado por Ocampo representa precisamente lo contrario.

“Lo que hoy nos trae Martín demuestra que todos agregamos valor, que se puede honrar al que pasó reconociendo que todos dejamos cosas buenas y que en algo nos equivocamos”, afirmó.

La funcionaria también reivindicó el papel que desempeñan los abogados del Estado en el funcionamiento cotidiano de la administración.

“A veces la Procuración parece un lugar de abogados un poco aburrido, pero es el engranaje más importante que hace que todos los que estamos en puestos de gestión podamos gestionar”, señaló.

Y fue todavía más contundente: “Sin la Procuración, todas las transformaciones que vivió la Ciudad durante estos últimos 30 años no existen”.

“Sin el dictamen de ustedes, sin el pase de ustedes, sin su intervención, no hay obra pública, no hay programa de capacitación, no hay plan social ni comedor escolar; no hay absolutamente nada”, concluyó.

Gabino Tapia: la autonomía porteña y la llegada de la justicia laboral local

El cierre de las disertaciones estuvo a cargo del ministro de Justicia de la Ciudad, Gabino Tapia, quien transmitió el reconocimiento del jefe de Gobierno, Jorge Macri, a los ex procuradores generales y a los trabajadores del organismo.

“Independientemente del color o partido político que puedan representar, tienen puesta una única camiseta que es la de la Ciudad”, afirmó.

Y agregó: “Desde ese lugar va el agradecimiento por trabajar diariamente en la defensa de intereses públicos que trascienden cualquier interés individual”.

Tapia también aprovechó la oportunidad para reafirmar la decisión política de la administración porteña de avanzar en la consolidación de la autonomía reconocida constitucionalmente.

“El jefe de Gobierno ha puesto como eje institucional la consolidación de la autonomía”, aseguró.

En ese marco, realizó un anuncio vinculado con la transferencia de competencias judiciales.

“En materia de competencias judiciales, si todo marcha según lo coordinado con el Consejo de la Magistratura, en el primer trimestre del año próximo la Ciudad va a tener su propia justicia laboral local”, anticipó.

Asimismo, señaló que se firmaron convenios para transferir mayores competencias penales y avanzar en materia de régimen penal juvenil.

Para el ministro, estos pasos forman parte de un proceso destinado a concretar el traspaso definitivo de las atribuciones judiciales que corresponden a la Ciudad.

Un homenaje a los ex procuradores y un aplausómetro con protagonistas

Finalizadas las exposiciones y luego de la fotografía oficial del panel, llegó uno de los momentos centrales de la jornada: la entrega de medallas de reconocimiento a quienes condujeron la Procuración General de la Ciudad a lo largo de las últimas décadas.

Acompañado por el procurador general adjunto de Dictámenes, Diego Isabella, y el procurador general adjunto de Asuntos Judiciales, Sergio Brodsky, Martín Ocampo invitó al escenario a los ex titulares del organismo.

Fueron reconocidos Rodolfo Urtubey, quien estuvo al frente de la Procuración entre 1989 y 1993; Daniela Ugolini, entre 1996 y 1999; Juan Carlos López, entre 2000 y 2003; Alejandra Tadei, entre 2003 y 2006; Pablo Tonelli, durante 2007; Julio Conte-Grand, entre 2012 y 2015 y Gabriel Astarloa, de 2015 a 2023.

El reconocimiento también alcanzó a quienes ocuparon esa responsabilidad en otros períodos, como Gabriel Astarloa y Agustín Zbar.

La ceremonia tuvo un componente emotivo que se hizo evidente en la respuesta del público. En un Salón Dorado que lucía colmado, los aplausos acompañaron cada reconocimiento, aunque algunos nombres despertaron una reacción particularmente intensa.

Si hubiera que establecer un ranking a partir del aplausómetro, el primer lugar fue para Julio Conte-Grand, actual procurador general de la provincia de Buenos Aires; el segundo, para Gabriel Astarloa, actual decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral; y el tercero, para Alejandra Tadei.

Más allá de ese podio informal, la imagen de antiguos responsables de la defensa jurídica de la Ciudad compartiendo un mismo escenario, pese a sus diferentes trayectorias y pertenencias políticas, terminó por sintetizar el mensaje que Ocampo había planteado al comienzo de su intervención.

La celebración de los 90 años de la sede histórica de la Procuración y de las tres décadas de la Constitución porteña fue, así, mucho más que una conmemoración institucional.

También constituyó una oportunidad para reivindicar el valor de la continuidad, reconocer el trabajo de quienes construyeron las instituciones y reflexionar sobre los desafíos que plantean las nuevas tecnologías, la modernización del Estado y la autonomía judicial de la Ciudad.

Luego fue el momento de reconocer la labor de las distintas generaciones de profesionales y agentes que contribuyeron al desarrollo del organismo.

En definitiva, una jornada que dejó una idea compartida por buena parte de los oradores: las instituciones no empiezan de cero cada vez que cambia una gestión. Se construyen a lo largo del tiempo y se fortalecen cuando quienes llegan son capaces de reconocer lo que hicieron quienes estuvieron antes.

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