Más de cien alumnos de escuelas de Buenos Aires participaron en una experiencia única del Programa “La Justicia va a la Escuela”, que cerró su edición 2025 en el Salón de los Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde los estudiantes protagonizaron un simulacro de juicio oral.
El histórico Salón de los Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación fue escenario de un simulacro de juicio oral y público que marcó el cierre de la edición 2025 del Programa “La Justicia va a la Escuela”.
Como cada año, el encuentro reunió a más de un centenar de estudiantes de colegios secundarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, junto a docentes, directivos y estudiantes universitarios, que colmaron el recinto para vivir una jornada de aprendizaje en primera persona.
“Señor Secretario, puede proceder”, anunció con seguridad Perls, alumna del colegio Ceferino Namuncurá y presidenta del Tribunal. A su lado, los demás integrantes del Tribunal, la fiscal, la abogada querellante, el acusado y su defensa daban inicio al juicio. En la primera fila, la víctima y los testigos aguardaban su turno. Ninguno superaba los 17 años, pero todos asumieron sus roles con compromiso y realismo, incluso durante un intenso careo entre testigos que despertó gran interés en el público.

Las reacciones no se hicieron esperar:
“Fue una experiencia invalorable para los alumnos”, expresaron desde el Instituto Urquiza.
“Decían que todo parecía una película”, contaron los docentes del Instituto San Francisco Javier.
“Yo creía que iba a ser aburrido y resultó súper interesante y divertido”, reconoció María, del Colegio St. Martin in the Fields.

Protagonismo y aprendizaje en acción
El impacto del simulacro se explica por el método del Programa, que coloca a los adolescentes en el rol de verdaderos protagonistas. Durante el año, magistrados y funcionarios judiciales dictan talleres en las aulas, guiando a los alumnos en la preparación del caso. Todos los roles -salvo el del Tribunal- se ensayan y se construyen colectivamente. Los jueces, en cambio, conocen el expediente recién en la audiencia, para vivir el proceso en tiempo real: la incertidumbre, las contradicciones y el peso de la decisión.

Una experiencia que acerca la justicia a la sociedad
En la apertura, la Dra. María Elena López, vicepresidenta de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN), subrayó la relevancia del Programa como puente entre el Poder Judicial y la comunidad educativa.
Por su parte, la Lic. Gabriela Azar, directora Nacional de Fortalecimiento del Sistema de Formación Docente, destacó “el valor de promover saberes concretos a partir de la participación”.
El Dr. Marcelo Gallo Tagle, presidente de la Federación Latinoamericana de Magistrados (FLAM), puso en relieve la trayectoria del Programa y su impacto en la confianza ciudadana hacia la Justicia, así como su proyección regional.
Finalmente, la Dra. Virginia Simari, directora del Programa “La Justicia va a la Escuela”, hizo hincapié en la construcción de conocimiento y pensamiento crítico como pilares de la propuesta, especialmente relevantes en un contexto atravesado por la irrupción de la inteligencia artificial generativa. “Debemos brindar a los jóvenes las herramientas para usarla sin perder la capacidad de decidir”, afirmó.

