La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena contra Juan Manuel Bernárdez, el hombre que lideraba una red de venta de drogas sintéticas por delivery en Mar del Plata.
Durante años, su nombre circuló en la noche marplatense. Se hacía llamar “El Rey” y hablaba de proyectos que incluían laboratorios propios y hasta contactos internacionales. Pero ese imperio que supo construir durante años terminó de derrumbarse de un día para el otro cuando se abrió un expediente judicial que ahora quedó definitivamente cerrado.
Es que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a cinco años y cuatro meses de prisión contra Juan Manuel Bernárdez, conocido como “El rey de las pastillas”, al rechazar el último intento de su defensa por revertir la sentencia. El máximo tribunal no analizó el fondo del planteo, sino que desestimó el recurso por incumplimientos formales, lo que dejó sin efecto cualquier posibilidad de revisión.
Bernárdez había sido condenado en junio de 2021 por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 4 de Mar del Plata, en el marco de un juicio abreviado acordado con la fiscalía. Además de la pena de prisión, se le impuso una multa de 972 mil pesos. Su pareja, también imputada en la causa, recibió una condena de tres años de ejecución condicional.

La investigación había permitido reconstruir el funcionamiento de una estructura de comercialización de drogas sintéticas que operaba desde una vivienda ubicada en la calle 11 de Septiembre, entre Don Bosco y Francia. Según la causa, entre agosto de 2018 y enero de 2019 la pareja vendía marihuana, cocaína, éxtasis, metanfetamina y LSD bajo la modalidad de delivery.
El operativo que terminó con su detención expuso la magnitud del negocio. En el vehículo en el que se movilizaban los investigadores encontraron más de mil comprimidos de éxtasis, metanfetamina cristalizada, troqueles de LSD, popper y marihuana. Poco después, en la vivienda, hallaron nuevas cantidades de drogas sintéticas ocultas en distintos sectores, muchas de ellas identificadas con logotipos comerciales.
También secuestraron el teléfono celular de Bernárdez, donde figuraban conversaciones con contactos en el exterior en las que se mencionaban proyectos para instalar un laboratorio. En esos intercambios, el propio imputado se presentaba como “El rey” y aseguraba contar con los medios necesarios para desarrollar esa actividad.
Tras la condena, la defensa intentó revertir la sentencia a través de distintos recursos. Sin embargo, tanto el Tribunal de Casación Penal bonaerense como la Suprema Corte provincial confirmaron el fallo. El último intento de llegar a la Corte Suprema de la Nación tampoco prosperó.
