Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro fueron destituidos por “negligencia grave y mal desempeño”. El jury concluyó que desviaron la pesquisa y dejaron de lado pruebas clave contra Roberto Bárzola, el sospechoso que fue identificado tras un cotejo de ADN.
“Córdoba se pierde un buen fiscal”, soltó Luis Pizarro apenas terminó el jury que lo destituyó junto a Javier Di Santo y Daniel Miralles por su actuación en la causa Nora Dalmasso. La frase, lanzada frente a la prensa después del veredicto, cerró una jornada marcada por fuertes acusaciones sobre cómo se investigó durante casi dos décadas uno de los crímenes más resonantes del país.
La resolución fue unánime. El Jurado de Enjuiciamiento removió de sus cargos a los tres funcionarios judiciales por “negligencia grave y mal desempeño” en la causa por el asesinato ocurrido en noviembre de 2006 en Río Cuarto. Los fundamentos completos se conocerán el próximo 20 de mayo.
La decisión llegó después de semanas de audiencias en la Legislatura de Córdoba, donde declararon más de 30 testigos, entre peritos, policías, funcionarios judiciales y allegados a la víctima. En el centro del proceso quedó la actuación de los fiscales durante casi dos décadas de investigación atravesadas por hipótesis fallidas, sospechas sobre la familia de la víctima y una pista que, según la acusación, fue ignorada desde el comienzo: la del jardinero Roberto Bárzola.

La fiscal general adjunta Bettina Croppi fue quien encabezó el alegato acusatorio y apuntó con dureza contra los tres funcionarios. “¿Por qué Di Santo descartó como sospechoso a Bárzola si todos lo señalaban?”, planteó ante el tribunal. Según sostuvo, mientras existía una “hipótesis fáctica contra Bárzola”, la investigación se concentró en imputar a Facundo Macarrón “a partir de una leve sospecha”.
Croppi aseguró además que los fiscales construyeron una causa atravesada por prejuicios y sin perspectiva de género. “La víctima de este homicidio era el pobre viudo, engañado por una casquivana promiscua. Esta fue la línea sobre la que se basó la investigación”, afirmó durante su exposición. También cuestionó el nivel de intromisión sobre la vida privada de Nora Dalmasso: “No había ningún resquicio de la intimidad de Nora que no haya quedado sin investigar”.
“Evidente desidia”
Uno de los puntos más duros del alegato estuvo centrado en la actuación respecto de Bárzola, cuyo ADN apareció entre las prendas de la víctima. La fiscal sostuvo que nunca se profundizó seriamente esa línea investigativa y remarcó que ni siquiera se analizaron en profundidad las escuchas telefónicas ni los registros de llamadas del hombre. “¿Le preguntaron qué hizo esa noche? No, señora presidenta, ninguna pregunta de esas le hicieron”, lanzó.
Para la fiscal adjunta, las omisiones de Di Santo, Miralles y Pizarro constituyeron “una actitud de evidente desidia” y una “renuncia deliberada ante el descubrimiento de la verdad real”.

Por su parte, las defensas rechazaron la acusación y sostuvieron que el jury estuvo atravesado por una mirada construida a partir de lo que hoy se sabe sobre Bárzola. Daniel Fernández, abogado de Miralles, cuestionó la “tremenda contundencia y certeza” con la que Croppi habló de la presunta responsabilidad del jardinero y afirmó que esa hipótesis se presentó “como una obviedad”.
Otro de los defensores, Emilio Andruet, fue todavía más allá y advirtió sobre el impacto institucional del fallo. “Esto es político, de jurídico tiene poco. Vamos a ver los fundamentos”, sostuvo. Luego agregó: “Yo no sé qué va a pasar con la Justicia de Córdoba, esto es una bomba institucional porque va a generar una inseguridad jurídica”.
Pizarro también había defendido su actuación antes de la resolución del jury. “Yo creo que he trabajado correctamente y he podido demostrar que todo lo que se hizo fue ajustado a derecho”, afirmó. Además, sostuvo que los fiscales “asumen una obligación de medios y no de resultados”.

Durante su derecho a réplica, el fiscal destituido incluso calificó como un “cachivache” al informe del FBI incorporado a la causa y cuestionó la cadena de custodia de distintas pruebas recolectadas durante la investigación.
“Se hizo algo de justicia”
En medio de la audiencia estuvo presente la familia Macarrón. Facundo, hijo de Nora Dalmasso, habló tras la decisión y consideró que el fallo significó “una reivindicación” para su madre. “Fue una mala víctima desde el primer fiscal que buscó sus amantes y desde ahí desvió toda la investigación”, sostuvo.

“Ninguna familia se merece pasar por lo que pasamos. Se hizo al menos algo de justicia”, agregó. También apuntó contra los fiscales destituidos: “Ejercieron muy mal sus cargos, destruyendo a muchas personas que hoy no pudieron estar acá y a los que les arruinaron la vida”.
El crimen de Nora Dalmasso ocurrió el 25 de noviembre de 2006 en su casa del barrio Villa Golf de Río Cuarto y se convirtió en uno de los casos policiales y judiciales más resonantes del país.
