La jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado relacionó la muerte del padre de sus dos hijas con los servicios de inteligencia y la empresa Yacimientos Carboníferos de Río Turbio (YCRT). Diego Lagomarsino se reunió con el interventor de esa empresa en Buenos Aires.
A partir de los dichos vertidos por la funcionaria judicial en un encuentro ante socios del Rotary Club de Buenos Aires, el equipo de investigación de la muerte del fiscal Alberto Nisman decidió comenzar una revisión del expediente para establecer si en la causa existen puntos de anclaje de esa afirmación de Sandra Arroyo Salgado.
La pesquisa está delegada en la Fiscalía Federal 3 a cargo de Eduardo Taiano y la lleva adelante un grupo de funcionarios coordinado por el auxiliar fiscal Hernán Kleiman, que además revisará los entrecruzamientos telefónicos que figuran en la causa para determinar si alguna de las personas aludidas por la jueza aparece en el análisis comunicacional que revela dónde estaban la noche de la muerte de Nisman y con quiénes hablaron.

El 21 de abril pasado, el experto informático Diego Lagomarsino, el único procesado en esta causa, pidió autorización al juzgado de Julián Ercolini para viajar a Río Turbio entre el 4 y el 8 de mayo «por motivos laborales». No obstante, días después desistió porque no llegó a un acuerdo económico con quien requería de sus servicios.
Medios de la provincia de Santa Cruz informaron que Lagomarsino se reunió el 15 de abril con Pablo Gordillo, interventor de YCRT en la sede que la empresa minera tiene en la ciudad de Buenos Aires. En esa ocasión se habrían esbozado los trabajos que debería realizar y que luego se frustraron por el desacuerdo económico. En otras oportunidades el especialista ya había estado vinculado laboralmente con empresas de generación y transporte de energía.
Es probable que Arroyo Salgado haya sabido del viaje de Lagomarsino a Río Turbio, pero no de su desestimiento y que sus dichos de ayer, que tanta repercusión tuvieron en los medios y entre los propios investigadores de la muerte de Nisman, se hayan limitado a meras conjeturas.
No obstante, los trabajos de “peinado” de la voluminosa causa en busca de puntos en común entre lo aseverado por la jueza, quien ha dejado de ser querellante, y lo obrante en el expediente, más el análisis de los entrecruzamientos telefónicos, ya comenzó.
