Santiago Nasra repasó su trabajo como colaborador en la recopilación de la información encontrada en los cuadernos del chofer Oscar Centeno durante los meses de enero y febrero de 2018 junto a los periodistas, se atribuyó un papel considerablemente secundario en el grupo de trabajo y no pudo recordar nombres, fechas y circunstancias de ese período.
Este martes, en el marco de la causa Cuadernos, Santiago Nasra se definió como pasante en el diario “La Nación” en enero de 2018, cuando fue abordado por su ex profesor en la maestría de periodismo Diego Cabot, quien lo invitó, por sus conocimientos en informática, a sumarse a un grupo de trabajo para analizar y sistematizar el contenido de unos cuadernos que le exhibió y que, según le dijo, le habían sido entregados por una fuente que no mencionó.
“Recuerdo haber visto número redondos pero no me pregunté cómo quien escribió los cuadernos pudo haber tenido esa información sobre sumas de dinero”, admitió ante una pregunta de las defensas.
Nasra recibió cuadernos del período 2008-2010 para trabajar con ellos, recordó haber buscado en fuentes públicas a los titulares de los vehículos cuyas patentes aparecían mencionadas, esos datos coincidían y, consultado sobre por qué si el material parecía sólido no se publicó, la respuesta fue: “Las decisiones las tomaba Diego (Cabot)”.
Tampoco recordó si fue un tema de conversación si correspondía trabajar sobre un material cuyo autor no era quien lo había entregado, aseguró no haberse planteado si eso podría acarrear algún problema legal y negó, tal como lo hizo Candela Ini en su extensa declaración del jueves pasado, que se hubiera barajado la posibilidad de convocar a sumarse a periodistas especializados en temas judiciales del diario “La Nación”.
Ante supuestas contradicciones que remarcó Elizabeth Gómez Alcorta, la defensora de Roberto Baratta, Nasra explicó que él, Ini y Cabot fotografiaron los cuadernos durante el mes de enero y que en ocasiones utilizaban ese material y, en otras, los originales. “Si hablé de fotocopias, me referí a esas fotos” y no a las fotocopias que Cabot sacó en el mes de marzo, cuando ya el grupo había dejado de reunirse.
Consultado por el defensor de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi, admitió que los tres trabajaban en línea, cada uno en su notebook incorporando los datos de los cuadernos. Pero aclaró: “Ya no conservo esa computadora ni tampoco el archivo, porque seguramente lo tenía Diego y no me pareció importante quedarme con una copia porque ya no trabajaba con ese material”.
Nasra dijo “no recordar” si discutieron entre él, Ini y Cabot si correspondía judicializar la información. “Diego lo hizo cuando lo creyó conveniente, no me consultó y me lo dijo después de haberlo hecho”, señaló, subrayando una vez más su papel subalterno en el equipo de trabajo.
En la próxima audiencia se espera la declaración testimonial de Jorge Bacigaluppo, el amigo de Centeno que se puso en contacto con Cabot para proporcionarle las anotaciones del chofer y luego le pidió que los devolviera, desencadenando, según los dichos de Nasra, que se sacaran fotografías del material, por si ya no podían contar con él.
La inusitada extensión de las declaraciones de Diego Cabot y Candela Ini en las dos últimas audiencias provocó una reprogramación de los testimonios: Bacigaluppo será el único en la próxima jornada, en tanto que Hilda Horovitz, ex esposa de Centeno y Miriam Quiroga, ex secretaria de Néstor Kirchner, quienes iban a presentarse originalmente esta semana, quedarán para la siguiente.
