La investigación por el femicidio de la adolescente de 14 años en Córdoba avanza entre disputas judiciales, sospechas sobre vínculos políticos del principal acusado y una línea investigativa que explora posibles nexos con la explotación de mujeres.
Al promediar la segunda semana de investigación, la justicia cordobesa profundiza las hipótesis sobre el móvil del crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue presuntamente asesinada por el puntero y barra Claudio Barrelier (33). A esta hora, el fiscal de la causa, Raúl Garzón, dictó el secreto de sumario por diez días y resiste una interna judicial en la que se levantan las voces para que deje la investigación. La interna familiar no tiene límites y la pista de trata de personas crece en las líneas investigativas de los abogados de las partes.
Esta semana, el abuelo materno de Agostina, Miguel, le entregó una carta supuestamente escrita por su nieta al fiscal Garzón. La aparición del escrito de la niña asesinada se dio menos de 48 horas después de la llamativa conferencia de prensa del padre de Agostina, Gabriel Vega, junto con su abogada patrocinante en la que defendieron, a ultranza, el accionar de la fiscalía.
Minutos antes, en LN+ se había revelado cómo la madre de Agostina, Melina Heredia, había introducido el nombre de Barrelier en la ampliación de la denuncia por la desaparición de su hija el pasado domingo 24 de mayo. O sea, la justicia cordobesa conocía de la existencia del principal sospechoso 72 horas antes de que comenzó a investigarlo y dos días antes que lo señalado por el papa de Agostina en conferencia de prensa. Esta semana quedó expuesta la fractura familiar que no permitió que los padres se pusieran de acuerdo para velar en paz a su hija asesinada.

Todas las partes apuntaron contra Soledad, la joven novia de Barrelier que le prestó el auto con el que descartó las partes del cuerpo sin vida de Agostina en un descampado cercano al barrio Ampliación Ferreyra. La propia mujer lo declaró en El Observador antes de presentarse en sede judicial donde dejó su celular abierto y respondió las preguntas del fiscal durante tres horas. En conferencia de prensa, los abogados que patrocinan al padre de Agostina no nombraron a ninguna autoridad política ni al padrino político de Barrelier, el concejal Ricardo Moreno.
Moreno pidió ser apartado del Concejo Deliberante pero se mantiene en silencio tras el escándalo. Hace pocas horas se conoció una entrevista televisiva en la que Moreno se jactaba de haber defendido a los más significativos representantes del hampa cordobés, a algunos sindicalistas y se presentaba como “el abogado del Diablo” según una tarjeta personal que le mandó a imprimir el mismísimo Luis ”El Gordo” Valor. Moreno había defendido a Barrelier en una causa previa por la que una mujer terminó corriendo semidesnuda y maniatada a metros del domicilio de Barrelier. El joven asesino solo estuvo veinte días preso. El antecedente penal no fue privativo para ascender en el municipio cordobés en el área de Tránsito.

Las fuentes consultadas aseguran que Barrelier tenía un enorme poder de seducción sobre las mujeres, muchas de ellas, jóvenes y que era una especie de “facilitador” con empresarios y políticos de la populosa provincia mediterránea. Su lugar de operaciones era el bar Wachitas donde trabajaba Soledad quien asegura que “Barrelier me cagó la vida”, pues terminó involucrando a uno de sus hijos, quien se encargó de lavar el auto que usó entre el domingo 24 y lunes 25 para descartar las partes del cuerpo de Agostina. Gabriel, el empleado de la lavandería familiar del barrio, aseguró que Soledad solía frecuentar el lugar para lavar su auto y que no conoció a Barrelier pero que conocía que la mujer estaba saliendo con alguien.
Hasta el club Instituto de Córdoba, entidad en la que se conocieron Barrelier y la mamá de Agostina, salió a despegarse del asesino. Moreno también aseguró que se trataba de un conocido pero que no se frecuentaban. Sin embargo, las redes sociales no mienten y las fotos entre ambas son diversas incluso con las hijas del concejal que también tienen contratos con el gobierno municipal.
En un cuarto allanamiento, la Justicia secuestró el colchón de la cama de Barrelier. Parece tarde. El asesino estuvo a 48 horas de lograr limpiar la escena del crimen. El móvil del asesinato sigue siendo un misterio. La hipótesis de la trata de personas crece basado en testimonios que hablan de Barrelier como un facilitador de mujeres. Sin embargo, los conocedores del sistema judicial cordobés descreen que la investiguen escale hacia arriba.
