El mítico arquero de la Selección argentina campeona del mundo en 1978 había llegado a un acuerdo de conciliación con los dos asaltantes, quienes se comprometieron a entregarle 15 mil dólares a cambio de la absolución. La fiscalía se opuso por la gravedad del delito y porque contaban con antecedentes penales.
El robo ocurrió el 16 de marzo de 2024, cuando Ubaldo Matildo Fillol llegó en su Peugeot modelo 2008 a la esquina de Cervantes y Bahía Blanca, en el barrio porteño de Villa del Parque, para cenar en el bujffet de Vélez Sarsfield; cuando el arquero creyó cerrar su auto mediante su control remoto, los delincuentes aplicaron un inhibidor de señal que impidió que el coche se trabara y minutos después se subieron al vehículo, donde el “Pato” había dejado las llaves de su casa, la billetera, sus tarjetas bancarias y las cédulas de su auto.
Una hora después, Mario Daniel Falconi, de 28 años y oriundo de la Villa Zavaleta, ingresó junto con su cómplice Juan Mauricio Buendía en el departamento del ex jugador de River Plate, de donde se llevaron dinero, objetos personales y también distintas medallas. “Viví un estado de dolor tremendo”, aseguró públicamente Fillol, quien llegó a ofrecer una recompensa por sus trofeos deportivos. “Representan mi vida”, dijo.
Pocos días más tarde ambos delincuentes fueron detenidos y en noviembre de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 27 hizo lugar al mecanismo de conciliación, declaró la extinción de la acción penal y sobreseyó a los acusados, quienes habían firmado un acuerdo con la víctima en donde acepaban reparar el daño con 15 mil dólares.
Pero la fiscalía apeló porque, sostuvo, la conciliación requiere el aval del Ministerio Público Fiscal, y subrayó que este tipo de acuerdos está previsto para delitos más leves y no para imputados con antecedentes penales. También se cuestionó que el convenio fuese presentado luego de la clausura de la instrucción y el envío del caso a juicio.
En marzo del 2025 la Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal hizo lugar al planteo, ordenó reenviar el caso al tribunal de origen para continuar el trámite, e incluso dispuso que volvieran a ser detenidos los acusados: Falconi ya no estaba y se ordenó su captura.
La defensa apeló pero la Corte rechazó ese recurso porque no se dirigía contra una sentencia definitiva ya que no había intervenido el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, que es la alzada de los fallos definitivos de las Cámaras Nacionales de Apelaciones.
