Comunicadores, magistrados, periodistas, académicos y especialistas de toda Iberoamérica coincidieron en Buenos Aires en un diagnóstico común: la legitimidad de la Justicia también se construye a través de una comunicación clara, empática y transparente.
La comunicación entre el Poder Judicial y la ciudadanía ha dejado de ser una cuestión secundaria para convertirse en un pilar fundamental de la legitimidad democrática. Con esa premisa como bandera, los días 25 y 26 de junio de 2026 se llevó a cabo el I Congreso Iberoamericano de Comunicación Judicial, en la sede del Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal (CPACF).
Organizado por JusCom (Asociación Iberoamericana de Profesionales de la Comunicación Judicial), el encuentro reunió bajo una modalidad híbrida a magistrados, periodistas, académicos y comunicadores de toda la región para debatir los desafíos de un ecosistema judicial cada vez más expuesto al escrutinio público y digital.
Lejos de agotar la discusión, el congreso dejó una sensación compartida entre los participantes: fue un gran punto de partida para consolidar la comunicación judicial como una disciplina propia y como una herramienta indispensable para fortalecer la confianza ciudadana.
La Justicia ya no puede hablar solo a través de sus sentencias
El congreso se estructuró en paneles y mesas temáticas que abordaron cuestiones tan diversas como la vulnerabilidad, la inteligencia artificial, el periodismo, los juicios paralelos y el lenguaje claro.
A lo largo de las dos jornadas quedó claro que la Justicia ya no puede limitarse a expresarse mediante sus resoluciones, sino que debe asumir un rol activo, cercano y comprensible frente a una sociedad que exige explicaciones además de decisiones.
El lenguaje claro como un derecho ciudadano
Uno de los ejes centrales fue la implementación del lenguaje claro.
Fernando Rocca, presidente de la Asociación Argentina de Lenguaje Claro, sostuvo que la claridad es sinónimo de calidad y recordó que pensar en el destinatario es una tarea que debe “militarse absolutamente todos los días”. En ese marco también se anunció la realización de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que reunirá a unas 600 entidades en La Plata durante octubre de 2026.
Cristina Carretero González, profesora de la Universidad Pontificia Comillas de España, sintetizó cinco lecciones que el mundo jurídico puede aprender del periodismo: poner el foco en el receptor; utilizar la pirámide invertida; comprender que precisión no implica oscuridad; practicar la brevedad y contar historias sin perder humanidad.
Por su parte, María Ortiz Takacs presentó el concepto de “jurilingüística”, mientras que Valeria Colella recordó que las personas dejaron de ser “objetos” sobre los cuales hablan jueces y abogados para convertirse en sujetos de derecho a quienes debe dirigirse directamente el sistema judicial.

El desafío del “juez divulgador”
Otro de los debates estuvo centrado en la relación entre Justicia y medios de comunicación.
El periodista español Carlos Berbel, director de Confilegal, destacó la mayor apertura informativa existente en España y propuso incorporar la figura del “juez divulgador”, inspirada en el modelo holandés, donde un magistrado explica técnicamente a la prensa el alcance de las sentencias para evitar interpretaciones erróneas.
En la misma línea, la titular de Reflejar María del Carmen Bataini recordó los temores históricos de muchos jueces frente a la prensa, pero sostuvo que hoy resulta indispensable profesionalizar esa relación mediante voceros especializados.
Storytelling, empatía y gestión de crisis
La comunicación judicial también fue analizada desde la narrativa y la gestión institucional en un panel moderado por Amelia Presman.
Luciano Videla, director de Comunicación del Poder Judicial de Río Negro, reflexionó sobre los límites del storytelling en la Justicia y propuso concentrar estos recursos especialmente en materias como familia, civil y laboral, donde predominan historias de cercanía y empatía.
Uno de los momentos más emotivos fue protagonizado por el magistrado Mario Caputo, quien relató cómo decidió “saltar la reja” del estrado y acercarse personalmente a quienes atravesaban un proceso judicial.
Contó cómo compartir un café con el padre de una víctima para explicarle cara a cara por qué el tribunal había dictado una absolución por el beneficio de la duda logró transformar el odio en comprensión y respeto.
“No somos una máquina de hacer justicia (…) somos personas que tomamos decisiones conforme a derecho”, reflexionó.
“La comunicación judicial construye legitimidad”
Por su parte, el presidente de JusCom, Kevin Lehman, dejó uno de los mensajes más potentes del encuentro. Durante su intervención aprovechó para desmontar el mito de las “tormentas imprevisibles” en la comunicación, asegurando que las crisis institucionales no son ataques aleatorios de mala suerte, sino “problemas de desajuste de expectativas que no mapeamos a tiempo”.
Instó a los poderes judiciales a tener mapas de problemas y a entender que los desacuerdos públicos no se solucionan apelando solo a la racionalidad jurídica, sino atendiendo las emociones, miedos y valores de la sociedad. “La comunicación judicial se convirtió en una dimensión central de la construcción de legitimidad institucional”, sentenció, remarcando que el problema actual de los tribunales no es cómo funcionan, sino cómo son interpretados por la gente.
Como mensaje final, Lehman recordó que la misión de jueces y abogados trasciende la aplicación de normas: “Su patria no es el expediente. Su patria son las comunidades en las que viven”.

Las ponencias: innovación, inteligencia artificial y acceso a la Justicia
Además de los paneles principales, el Congreso dio espacio a la presentación de investigaciones y experiencias desarrolladas por profesionales de distintos países, reflejando la diversidad de enfoques que hoy atraviesa la comunicación judicial.
Si bien las ponencias seleccionadas fueron más de 50, se exhibieron diez resumenes audiovisuales a modo de muestra del amplio arco temático abarcado:
- “Proyecto El Tiempito: el dispositivo teatral como herramienta de cercanía para la comunicación judicial”, de Sebastián Andrés Fornasari.
- “Traducir el derecho: inteligencia artificial y lenguaje claro como herramientas de acceso a la justicia”, de Gabriel Azzimonti Renzo.
- “Prototipado como recurso eficiente en la comunicación judicial: aplicaciones de la inteligencia artificial en el diseño de documentos”, de Nuria Gómez Belart.
- Campaña “BIOLENCIA – La violencia no se naturaliza”, presentada por Nicolás Medina.
- “Traductores del lenguaje judicial. Entre datos y narrativas: periodismo, construcción de sentido y acceso a la Justicia”, de la periodista Basi Velázquez.
- “Inteligencia artificial aplicada a la comunicación judicial”, de Matías Enriquez.
- “Soberanía del Sentido y Arquitectura Semántica: la Comunicación Judicial ante el desafío de la Mediación Algorítmica”, de Matías Jesús.
- “El otro lado del juez”, trabajo de la periodista Alejandra Lazo, centrado en la dimensión subjetiva y humana de los magistrados como una herramienta para acercar la Justicia a la sociedad.
- “Las encuestas de satisfacción como herramienta de comunicación institucional y transparencia en la oralidad civil de Córdoba”, elaborado por Martín Salvador Alfandari, Lucas Alejandro Antuña y Francisco Melone.
- “La decisión judicial como acto de comunicación: claridad, vulnerabilidad y acceso a justicia en el Fuero de Familia”, del magistrado Marcelo Darío Cardoso.
Las exposiciones evidenciaron que la comunicación judicial dejó de limitarse a la difusión institucional para convertirse en un campo de investigación propio, en el que convergen el derecho, el periodismo, la lingüística, la inteligencia artificial, el diseño y las ciencias sociales.
La comunidad como refugio y el futuro de JusCom
El momento más emotivo y reflexivo del congreso llegó con las palabras de cierre de Kevin Lehman, quien se alejó de los formalismos para hablarle directamente a la “comunidad” que logró conformarse a pesar de las distancias. Recordó que JusCom nació durante la pandemia, siendo esta la primera vez que muchos de sus integrantes se veían las caras presencialmente.
Con gran afecto, Lehman dedicó varios minutos a agradecer con “nombre y apellido” al equipo que hizo posible el evento. Pidió un aplauso especial para Jorge D’Onofrio, el tesorero, por asumir “la peor tarea que existe”. También reconoció el trabajo incansable de Virginia Fourcade como coordinadora de todas las áreas, de Sonia Vaamonde, de Leo Altamirano, Luciano Videla, Marcela Marín, Cristina Carretero, Estefanía Procopiuc, Valeria Colella y Alejandro Carranza, este último calificado como el “mago del sistema de alianzas” que vinculó a la asociación con la RAE. Destacó además el enorme sacrificio personal de María José “Pepi” Martínez en el área de redes, y el apoyo de Julia Kenny y de los vocales de corte María del Carmen Bataini y Germán Busamia, quienes fueron fundamentales para conseguir espacios institucionales. “Hay algo de épico en este congreso”, confesó, valorando que muchos atravesaron severos problemas personales sin bajarse del barco.
Mirando hacia el futuro, el presidente de JusCom reveló proyectos ambiciosos. Mencionó la intención de extender el modelo a los países vecinos y anunció el armado de una nueva diplomatura de 120 horas junto a la Universidad Nacional de Tucumán para el mes de julio. Lehman subrayó que el gran logro de la organización fue haber construido una identidad y haberle dado visibilidad a una profesión que, hasta hace poco, no existía orgánicamente.


Con un fuerte llamado a recuperar la empatía, el trabajo colaborativo y el compromiso con la ciudadanía, concluyó un congreso que dejó una certeza compartida: la comunicación judicial ya no es un complemento de la Justicia, sino una condición para fortalecer su legitimidad. Un gran punto de partida para una nueva etapa en la relación entre los tribunales y la sociedad.
