Yamila Segovia tenía 13 años cuando su hermana, de 11, denunció que había sido abusada y embarazada por su padrastro. Años después se convirtió en abogada, se metió en una causa que estuvo al borde de la prescripción y encabezó la búsqueda de Alberto Martín del Valle, detenido este domingo en Florencio Varela.
En 2009 Yamila Segovia tenía apenas 13 años cuando comenzó una historia que terminaría definiendo buena parte de su vida. Su hermana menor, de 11, quedó embarazada después de haber sido abusada sexualmente por su padrastro, Alberto Martín del Valle, en su casa de la localidad bonaerense de Puan, a 170 kilómetros de Bahía Blanca. El nacimiento del bebé y una prueba de ADN incorporada a la causa terminaron por aportar una evidencia irrefutable contra el acusado. Pero cuando la Justicia avanzó sobre él, ya no estaba.
Así comenzó una búsqueda que se extendería durante años. Catorce años después, la fuga finalmente terminó: este domingo el abusador fue capturado en Florencio Varela, tras una investigación de la DDI de Dolores. Había cambiado considerablemente de aspecto y tenía otra identidad.
Durante todos esos años, Yamila creció viendo a su familia golpear puertas y preguntar una y otra vez por una causa que no encontraba al acusado. En 2014 empezó a estudiar Derecho para entender por qué la investigación no avanzaba.

Apenas se recibió se convirtió en la abogada de su hermana. Lo primero que descubrió, según su propio relato, confirmó muchas de las frustraciones que había acumulado la familia. “Cuando puedo tomar vista de la causa, me doy cuenta que dejaron dormir la causa en una fiscalía”, sostuvo. El expediente había quedado prácticamente limitado a mantener vigente un pedido de captura contra un hombre cuyo paradero seguía siendo desconocido, pero nadie lo buscaba.
La lucha para que el tiempo no cerrara el caso
Hallar al acusado no era el único problema. Con Del Valle prófugo y los años acumulándose, apareció una amenaza todavía mayor: que la causa terminara cerrándose por prescripción antes de que pudiera ser llevado ante un tribunal.
Un Juzgado de Garantías consideró que la acción penal estaba prescripta. Para Yamila, que había estudiado Derecho atravesada precisamente por la historia de su hermana, aquella decisión significó uno de los momentos más duros de todo el proceso.
“Yo tantos años estudiando, tantos años preparándome para esto, y que el Juzgado de Garantías considere que la causa está prescripta fue terrible, fue un baldazo de agua fría para mí”, recordó durante la entrevista con Luzu TV.
La resolución fue apelada y la Cámara revirtió ese criterio, lo que permitió mantener abierta la persecución penal. “Cuando yo me presenté, querían prescribir la causa; logramos salvarla”, resumió Segovia al reconstruir aquella pelea.
La causa seguía viva. Pero sólo faltaba encontrar al acusado.
Qué cambió después de tantos años
Durante los últimos meses la búsqueda entró en una etapa diferente cuando el caso se hizo mediático. La DDI de Dolores profundizó el trabajo sobre el entorno de Del Valle y comenzó a reconstruir los vínculos que podían haberle permitido mantenerse oculto durante tanto tiempo.
Según la información aportada por el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, los investigadores trabajaron especialmente durante el último mes sobre personas cercanas al prófugo, entre ellos su hermano policía. La sospecha era que Del Valle no había logrado sostener tantos años de clandestinidad por sí solo.
Ese trabajo derivó incluso en actuaciones por presunto encubrimiento y permitió comenzar a debilitar la red de asistencia con la que, según la hipótesis de los investigadores, había contado para escapar de los distintos operativos desplegados para encontrarlo.
Los investigadores contaban con información que lo ubicaba en diferentes lugares. Una línea conducía hacia Mar de Ajó, donde había vivido durante un período, y otra hacia la zona de Bosques, en Florencio Varela. Ya se habían realizado procedimientos que terminaron sin resultados.

“Veníamos de varios operativos negativos”, reconoció Yamila. Por eso, cuando volvió a enterarse de que existía un despliegue para intentar localizarlo, trató de no entusiasmarse más de la cuenta.
Esta vez, sin embargo, el trabajo de inteligencia consiguió ubicarlo en Florencio Varela. Los efectivos montaron vigilancia sobre el lugar y esperaron. Finalmente, Del Valle salió y fue interceptado. Habían pasado tantos años desde las fotografías utilizadas para buscarlo que su apariencia estaba profundamente modificada. Al ser identificado, además, intentó presentarse con otro nombre, pero un tatuaje en la mano terminó por delatarlo.
Los investigadores lograron corroborar que se trataba del hombre que buscaban desde hacía más de una década. La fuga había terminado.
“Todavía no lo puedo creer”
“Todavía no lo puedo creer, estoy sin dormir, muy contenta, se me juntan un montón de emociones”, reconoció Yamila. La primera reacción fue ir al encuentro de su familia. “Ayer nos fundimos en un abrazo con mi mamá”, recordó.
“Recién empieza todo. Ahora hay una larga lucha y un camino hacia la condena”, advirtió. Su próximo objetivo es que Del Valle llegue a juicio y responda por los hechos que se le imputan.
Ley Segovia
Los años transcurridos mientras Del Valle permanecía prófugo también llevaron a Yamila a impulsar una batalla que excede el expediente de su hermana. Con el respaldo de la senadora nacional y consejera, Anabel Fernández Sagasti, la abogada promueve la promulgación de la Ley Segovia, una iniciativa para modificar las reglas de prescripción y evitar que el tiempo durante el cual un acusado permanece fugado termine jugando a su favor.
El planteo apunta a que, en causas por abuso sexual contra menores, la fuga interrumpa el curso de la prescripción. “Mientras ellos se fugan, mientras desaparecen, para las víctimas, para las familias, para las causas, el tiempo corre”, explicó Segovia al fundamentar la propuesta.
La iniciativa comenzó a reunir firmas y a generar contactos para avanzar con una modificación legislativa. Para Yamila, el problema que encontró en el expediente de su hermana puede repetirse en otras causas: cuanto más tiempo consiga permanecer escondido un acusado, más cerca puede quedar de beneficiarse por el transcurso de los plazos judiciales.
