Alumnos de distintas escuelas asumieron los roles de jueces, fiscales, defensores y otras partes del proceso judicial. La actividad se realizó en el Palacio de Justicia y marcó el cierre de la edición 2026 del programa La Justicia va a la Escuela.
El Salón de los Derechos Humanos del Palacio de Justicia, escenario del histórico Juicio a las Juntas de 1985, recibió esta vez a estudiantes secundarios que se pusieron en el lugar de los protagonistas de un proceso penal. Los jóvenes participaron de un simulacro de juicio oral, en el que debieron intervenir en un caso ficticio y atravesar las distintas etapas del debate hasta llegar al veredicto.
La actividad marcó el cierre de la edición 2026 de La Justicia va a la Escuela, una iniciativa que desarrolla desde hace 26 años la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN) para acercar el funcionamiento del Poder Judicial a los adolescentes.

El ejercicio consistió en recrear una causa por lesiones culposas contra el conductor de un colectivo, acusado de iniciar la marcha de manera imprudente y provocar la caída de una pasajera cuando intentaba subir al vehículo.
Durante el encuentro, que contó con la presencia de magistrados, fiscales, defensores públicos y autoridades educativas, los alumnos pusieron en práctica los conocimientos adquiridos en los talleres desarrollados durante el ciclo lectivo.
Recuperar la confianza en la Justicia
El presidente de la AMFJN, Andrés Basso, destacó la importancia de la iniciativa frente al descreimiento que, según advirtió, existe hacia las instituciones republicanas.
En ese sentido, sostuvo que el Poder Judicial tiene el desafío de revertir esa percepción mediante propuestas que permitan a los jóvenes conocer su funcionamiento, especialmente ante el “bombardeo incesante de noticias judiciales que, en general, enfatizan los malos ejemplos”.

Basso señaló que el programa “proporciona a los adolescentes un contacto inicial con la función judicial de primera mano” y contribuye a formar ciudadanos comprometidos con las libertades individuales y el respeto por las instituciones.
Por su parte, la exjueza civil Virginia Simari, impulsora y directora del programa, resaltó el valor simbólico de realizar la actividad en el mismo salón donde se juzgó a los comandantes de la última dictadura militar.
También planteó la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico de los estudiantes frente al avance de la inteligencia artificial y recuperar la confianza en las instituciones. “Una sociedad que desconfía de sus pilares institucionales es una sociedad que se va debilitando”, advirtió.

Finalmente, María Eugenia Crespo, directora de la red de diálogo interreligioso por la paz URI, consideró que la iniciativa constituye “una oportunidad de incorporar la justicia como valor y una invitación a escuchar, a no formular juicios apresurados”.
“La justicia no es solo un poder, sino un valor que, como todos, se cultiva día a día”, concluyó.
