Derecho al díaEl Poder Judicial de Mendoza, pionero en innovación tecnológica

El Poder Judicial de Mendoza, pionero en innovación tecnológica

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza creó el primer Laboratorio de Innovación Tecnológica de Sudamérica. En diálogo con Quórum sus impulsores explicaron los objetivos de una herramienta que busca modernizar los procesos judiciales para mejorar el sistema de abajo para arriba. 

El ministro de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, Mario Adaro, junto a María Celina Abaurre (de negro) y Bibiana Zuñega.

Mediante una acordada firmada por todos sus integrantes, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Mendoza crea el Laboratorio de Innovación Judicial en el ámbito de este Poder, bajo la coordinación del ministro referente de Innovación y Tecnología Mario Adaro y designa como coordinadora a María Celina Abaurre. 

En la misma se destaca que en los últimos años, y en especial a partir de la irrupción de la pandemia (COVID 19- Organización Mundial de la Salud, 11/03/2020), la innovación pública es una estrategia renovadora de cambio para lograr una transformación real de los modelos y de la cultura organizacional de las administraciones públicas. Dicha estrategia no debe ser ajena a los poderes judiciales.

Asimismo, establece que el Centro Latinoamericano para el Desarrollo (CLAD), el 8 de octubre de 2020, en el marco de la realización de la XIX Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de la Administración Pública y Reforma del Estado, en el que la República Argentina es miembro, se aprobó la Carta Iberoamericana de Innovación en la Gestión Pública, con la finalidad de establecer un marco de referencia y un lenguaje común sobre la innovación inteligente para las administraciones públicas iberoamericanas, en estrecha vinculación con el reconocimiento y la consideración de los esfuerzos desplegados en las Cartas Iberoamericanas aprobadas previamente.

Es por ello que se estima pertinente la creación de un espacio, en la unidad organizativa del Poder Judicial de Mendoza, que lidere y gestione los proyectos, prácticas, programas y actividades de innovación pública. Es decir, la conformación de un Laboratorio de Innovación Judicial. Ello implica una experiencia pionera para la política judicial de los tribunales del país y se conformará como una dependencia transversal, horizontal, en red, multidisciplinar, sistémica, compartiendo objetivos y procesos con el resto de la organización.

Tan especial es esta iniciativa -la primera de estas características en toda Sudamérica- que Quórum dialogó con el Doctor Adaro y con la Licenciada Abaurre, quienes explicaron detalladamente en qué consistirá el Laboratorio y cuáles son los objetivos de esta herramienta. 

¿Por qué se decidieron a crearla?

Adaro: Varios años atrás empezamos a ver con hombres y mujeres líderes de todas las provincias argentinas la necesidad de traer todo el método, el concepto y el mindset de innovación en general y de innovación pública en particular y tratar de aplicarlo a justicia. En los ‘90 se incorporó todo el concepto de que el Poder Judicial era un poder más del Estado, que había que gestionarlo, que no era sólo decisiones jurisdiccionales, que lo más importante era el servicio de justicia. Entonces se incorporó toda la parte de gestión y administración y había un modelo más de otro siglo que estaba bueno de abordaje, planificación estratégica, gestión, modernización. Empezamos a ver las experiencias de innovación en otros poderes y dijimos ¿por qué no traer el mismo modelo de innovación para los poderes judiciales? Lo empezamos a ensayar a partir de casi tres años que fuimos dando una Diplomatura de Innovación y Liderazgo Judicial y Tecnología. Partía más desde la tecnología que era de donde veníamos y lo mutamos hacia la innovación y el liderazgo, que es lo que vamos a hacer este año. Básicamente es entender los problemas que tenemos y tratar de abordarlo y ver dónde hay oportunidades de cambio para mejorar el servicio de justicia. Es pensar de un modo distinto, creativo, agregando valor a la mejora del servicio de justicia y eso puede ser con tecnología o sin tecnología.

Abaurre: En esta diplomatura que contaba Mario fue como que terminamos como de madurar la idea, porque nos encontramos con una comunidad de en total mil personas, con muchas ganas e ideas y con la necesidad de tener un cambio. Siempre las estructuras del Poder Judicial han sido súper jerárquicas, donde las decisiones hasta de cambio vienen de arriba hacia abajo y acá nos encontramos con mucha gente con ganas de aportar. Nosotros queremos darle la posibilidad a que la gente que trabaja, que se enfrenta todo el día con problemas porque ellos son los que atienden a la gente, saben cuál es el problema del ciudadano, cuáles son los procesos que se podrían mejorar. Entonces esa oportunidad y esto de experimentar, innovar en el laboratorio, queremos que sea desde abajo hacia arriba. Así que esperamos tener muchas ideas de abajo y muchos votos arriba, dado que todos los ministros de la Corte apoyaron el laboratorio.

Es el primer laboratorio de estas características de Sudamérica…

Adaro: Sí, creo que hay una experiencia en Dominicana dentro de la escuela judicial pero esta es la primera experiencia en modo laboratorio. Nuestro concepto es, como dice Celina, la experimentación. Muchas veces las políticas públicas que inician los poderes judiciales o los Estados en general no tienen incorporada la innovación porque no tienen en su cultura la posibilidad de que eso fracase. Entonces nosotros estamos abandonando ese paradigma para ir a esta idea de bottom up, es decir, de la comunidad que aporta a esta idea de experimentar y de proyectos pilotos y oportunidades de cambio para que el costo del fracaso y el aprendizaje sea mayor. Entonces, después de ahí, escalar a un proyecto más grande y más de políticas públicas. Es un cambio realmente de 180 grados. ¿Eso está incorporado en el Estado? Muy poco. En algunos lugares como Córdoba, Santa Fe, Neuquén y la Ciudad Autónoma están las experiencias más de innovación. Nosotros vamos a experimentar, no aspiramos a políticas públicas generales sino a detectar oportunidades de innovación y de cambio y de experiencia, de co-creación colectiva y de colaboración.

¿Cuál va a ser el rol de la ciudadanía o de los trabajadores del Poder Judicial en este laboratorio?

Abaurre: Queremos que tengan una participación muy activa. Tenemos que descubrir un poco el método. Cómo van a participar de forma ordenada y cómo no generar falsas expectativas porque los recursos son limitados. Uno de los criterios de selección de las ideas a desarrollar es que tengan el foco en la ciudadanía. Queremos mejorar ese servicio, que sea más accesible, más transparente, con procesos más eficientes. Tenemos una imagen espantosa de la justicia entonces queremos poner el foco en ver qué necesitan. Sabemos que nos va a llevar tiempo pero por lo menos podemos abrir las puertas y empezar a escuchar a la gente que trabaja en el Poder Judicial y a la gente de afuera, a los profesionales que son parte de nuestro ecosistema. 

También escuchando pueden identificar qué funciona bien y tal vez es posible replicarlo… 

Abaurre: Por supuesto. Quizás hay un proceso o una herramienta que probó un juzgado o algún organismo y está funcionando y nadie se enteró. Podemos escalar las cosas positivas y evaluar si se puede convertir en una política pública. 

Adaro: La idea de los laboratorios es ensayar para mejorar y ver qué experiencias de éxito hay, para replicarlas y visualizarlas. Todo eso se va a dar si están las condiciones dentro de nuestras organizaciones de tener un mindset y una cultura de innovación. Vamos más hacia la idea de generar un cambio cultural. Si sigue siendo jerárquica, vertical, céntrica, no vemos el ecosistema, no vemos que el Servicio de Justicia está intermediado, no sirve. 

¿Este laboratorio tiene financiamiento del Estado o es parte de algún convenio?

Adaro: El laboratorio es parte del Poder Judicial de Mendoza. No va a tener una estructura grande. Básicamente, el gran desafío es trabajar en los lugares, en los tribunales, en las oficinas. Es un proyecto transversal. Va a ser más esfuerzo de Celina y del equipo que lidere. Está contemplado en el presupuesto la realización de un concurso que para mí va a tener un gran impacto. Obviamente después vamos a buscar sumar financiamiento por parte de organismos internacionales.

Abaurre: En marzo vamos a lanzar las bases para la inscripción al concurso de ideas y calculamos que la ejecución va a estar a partir de septiembre. Va a estar abierto a todo el personal del Poder Judicial de Mendoza y pretendemos que las buenas ideas sean acompañadas por una estructura, una presentación. Los vamos a capacitar para que aprendan esto del cambio cultural, empezar a preparar a la gente para que puedan y sepan encontrar esas oportunidades y poder presentarlas y defenderlas. Además, vamos a trabajar de una manera diferente. Queremos probar trabajar colaborativamente, por proyecto. Estamos convencidos que tenemos gente muy capaz y muy capacitada, con ganas de participar. 

Adaro: Parte de la innovación que nosotros pretendemos es avanzar con los proyectos y que quien lo lidera es aquel que sabe ese tema específico, no necesariamente la jerarquía que te da una acordada, una ley, un diseño o un cargo institucional. La lógica es otra. Es importante el conocimiento jurídico para determinadas áreas, pero para la gestión y la innovación se pueden tener otras capacidades. Eso es lo que nosotros vamos a promover y a potenciar.

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