Gustavo Gómez, ex fiscal federal ante la Cámara Federal de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero, realizó un duro diagnóstico sobre el funcionamiento del sistema judicial argentino.
Durante más de tres décadas, Gustavo Gómez ocupó un cargo importante en el Poder Judicial: fue fiscal ante la Cámara Federal de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero. En diciembre del año pasado renunció y ahora realizó una severa crítica sobre el funcionamiento de la Justicia.
“Un estudio de la Corte Suprema de Justicia de Mendoza reveló que más del 90 y tanto por ciento de las personas que fueron encuestadas no creen en nuestro sistema (de Justicia). Y la verdad es que le damos razones para no creer, le damos razones muy importantes. Porque más del 90% de las causas penales que se denuncian en la fiscalía, sean provinciales o federales, van a parar un archivo y los que denuncian ni siquiera se entran”, lanzó en una extensa entrevista que brindó a FM La Tucumana.
“Somos el servicio que brinda el Estado más caro y el que peor funciona”, sentenció. “Uno ve en la Corte Suprema de Justicia en la Nación como tres jueces, que son nada más que tres, dos se pelean contra uno para ver quién tiene la mejor página en internet para brindar información a la gente con el tema del sistema de administración de Justicia”, puntualizó.

Para Gómez el deterioro del sistema judicial no es casual sino funcional al poder político: “A los gobiernos, a un Poder Ejecutivo especialmente, le interesa tener un sistema de administración de Justicia defectuoso, porque obviamente no le avanzan las causas que uno tiene contra ellos. Si yo fuera Gobernador o Presidente y quisiera garantizar impunidad de los que están por debajo mío, lo primero que hago es no mandarle los pliegos al Senado para que haya la menor cantidad de jueces posible”.
Y agregó: “Y cada vez son menos los fiscales y los jueces. Que haya en el orden federal más de un 30% de fiscalías federales vacantes es gravísimo; que haya más de un 30% de juzgados federales vacantes es muy grave. Que existan fiscales auxiliares que no tengan acuerdo del Senado de la Nación o no tengan acuerdo de la Legislatura es la prueba más evidente de la falta de independencia del Ministerio Público Fiscal”.
“A los gobiernos, a un Poder Ejecutivo especialmente, le interesa tener un sistema de administración de Justicia defectuoso”
Gustavo Gómez, ex fiscal federal.
Sobre el vínculo de la Justicia con el poder político reconoció que durante su carrera nunca recibió el llamado de un dirigente: “En todos mis años nunca yo he recibido llamadas telefónicas de un integrante de un poder político para que yo actúe de una manera determinada u otra. Y sé que también eso ocurre en muchos de mis colegas, pero ante el temor, esa autocensura que también aplica a la prensa, esa autocensura que tienen los jueces, tratan de congraciarse con el poder de turno”.
En materia de reformas, el ex fiscal se inclina por modelos más participativos y democráticos, como el mexicano o el del estado de Florida en Estados Unidos: “En Miami los eligen por concurso, pero después por un periodo de 4 o 5 años tienen que rendir cuentas a la gente, que decide en una elección si ese juez sigue o no”. También considera que “los sistemas de jurados son importantes para que la gente confíe, porque es más difícil corromper a 11 o 12 miembros que a un juez solo”.
Por último, se refirió a su paso por la fiscalía en Tucumán y dijo: “Yo estuve 24 años en Tucumán y eso no benefició nada al sistema de administración de justicia. Me tendrían que haber sacado a los cinco o seis años, trasladarme a otro tribunal oral o a otro juzgado de otra cámara federal. Es como las fuerzas de seguridad federales, que van trasladando los jefes para evitar el acomodo o el beneplácito con las autoridades políticas”.
