Agradecimiento y la certeza de que vamos a triunfar

Por Mariano Cúneo Libarona

Después de más de dos años al frente del Ministerio de Justicia de la Nación, ha llegado el momento de regresar a mi vida personal y profesional y mis tiempos. Cierro esta etapa con la serenidad de quien ha cumplido con su deber y con la profunda gratitud de haber podido servir a la Argentina desde una responsabilidad institucional de enorme trascendencia.

Acepté esta responsabilidad con la convicción de que Argentina necesitaba cambios profundos en su sistema de justicia y con la voluntad de aportar experiencia, trabajo y firmeza para llevarlos adelante. Sabía que no sería sencillo. La Justicia Argentina requiere nuevas leyes y recursos, decisión, orden, modernización, convicciones firmes y una nueva cultura de trabajo. Trabajamos intensamente para avanzar en ese camino. Tengo la tranquilidad de haber cumplido, en lo sustancial, los objetivos que me propuse cuando asumí el cargo.

Quiero agradecer especialmente al Presidente Javier Milei por la confianza depositada en mí, por el apoyo permanente y por la libertad que me brindó para llevar adelante una gestión basada en el respeto a la Constitución, a la ley y a la independencia de los poderes del Estado. Su vocación transformadora y su firmeza de ideas marcaron el rumbo de esta etapa.

También agradezco al Jefe de Gabinete, a los ministros, legisladores, funcionarios, y colaboradores con quienes compartí esta intensa tarea, y a mis asesores y equipos de trabajo, así como a jueces, fiscales, defensores y a todos los actores del sistema de justicia que acompañaron con responsabilidad en los cambios impulsados. Por último, quiero reconocer el rol de la prensa en el fortalecimiento del debate público y en la difusión de las transformaciones que el país necesita.

Durante esta gestión dimos pasos decisivos. Avanzamos en la implementación del sistema acusatorio federal en más de la mitad del país y logramos la sanción de la ley de juicio en ausencia, que permitirá avanzar en causas históricas como el atentado a la AMIA, y del nuevo Régimen Penal Juvenil. Trabajamos, además, en la elaboración de un nuevo Código Penal y presentamos proyectos de reforma como el juicio por jurados, la oralidad civil y comercial y la actualización de la ley de sociedades. También logramos la aprobación del examen del GAFI, evitando entrar a la Argentina en la lista de países que no cumplen la normativa internacional.

Reorganizamos el Ministerio para hacerlo más eficiente y austero. Pusimos orden en áreas sensibles como derechos humanos, organismos y registros públicos. Y sostuvimos una política criminal basada en que no gane la impunidad y en la tutela de la víctima y los vulnerables. Queda el camino trazado para continuar con estas transformaciones.

He mencionado solo algunos hitos de una gestión que fue, sobre todo, un esfuerzo colectivo. Queda mucho por hacer y confío plenamente en quienes continuarán esta tarea.

La función pública es exigente, intensa y profundamente demandante. Haber servido a mi país desde este lugar ha sido uno de los desafíos más importantes de mi vida. Me retiro con la tranquilidad de haberme desempeñado con honestidad, conforme a mis convicciones y con el respeto institucional que siempre caracterizó mi actuación.

Deseo al nuevo Ministro de Justicia y a su equipo el mayor de los éxitos. Confío en que sabrán profundizar el camino iniciado y enfrentar con decisión los desafíos que aún quedan por delante con sus nuevas ideas y proyectos.

Desde el lugar que ocupe seguiré acompañando este proceso de cambio. Creo en la necesidad de seguir dando la batalla cultural por la libertad, la tutela de la vida y la propiedad, y la igualdad de todos ante la ley. Creo en el talento y la capacidad de los argentinos. Y creo, profundamente, que nuestro país va a salir adelante.

Gracias a todos. Vamos a triunfar.

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