Joel Bello, de 19 años, murió por los traumatismos que le causó el adoquín que le arrojaron desde un puente cuando circulaba con su moto. El atacante, Jonathan Zapata, robó el vehículo y huyó. El máximo tribunal rechazó por inadmisible la apelación del asesino contra su condena a prisión perpetua por homicidio criminis causa y robo calificado.
El 19 de julio de 2019, Joel Bello circulaba junto a su novia por el noroeste de Rosario a bordo de su Honda Wave negra cuando, al cruzar el puente Sorrento, un desconocido les arrojó un adoquín desde arriba, derribó a la pareja, tomó la moto y escapó.
Bello murió tres días después a causa de los traumatismos -su familia donó sus órganos- pero su novia, Selene, sobrevivó a sus lesiones y pudo declarar, proporcionando algunos detalles que luego serían utilizados en el juicio. El impacto fue de tal violencia que destrozó el casco protector que llevaba la víctima.
La identificación del autor fue casi fortuita: al día siguiente del crimen, Jonathan Zapata chocó con la misma moto que le había robado a la víctima y terminó internado con traumatismos. Ese accidente fue lo que permitió vincularlo con el ataque del puente y detenerlo.
En 2021, el Tribunal Pluripersonal de Juicio Oral del Colegio de Jueces Penales de Primera Instancia de Rosario lo condenó a prisión perpetua por homicidio criminis causa -figura que aplica cuando el asesinato se comete para cometer otro delito o lograr su impunidad- y robo calificado por uso de arma impropia. Jorgelina, la madre de Joel, fue querellante en el debate.
La sentencia fue confirmada sucesivamente por el Colegio de Jueces de la Cámara de Apelación Penal de la Segunda Circunscripción Judicial de Santa Fe y luego por la Corte Suprema de Justicia de esa provincia.
Zapata intentó que su pena fuera revisada por el Máximo Tribunal, pero su recurso fue desestimado por inadmisible con la firma de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti.
