Cuadernos: Jaime negó sobornos y aseguró que los empresarios que lo denunciaron fueron extorsionados para no ir presos

El ex secretario de Transporte, quien lleva casi diez años preso, desmintió haber pedido retornos y dijo que Roggio y Romero lo señalaron por temor a ir presos “bajo la figura extorsiva del arrepentido”.

Ricardo Jaime fustigó al fiscal Carlos Stornelli por haber inducido a los empresarios Aldo Roggio (presidente de Benito Roggio e hijos) y Gabriel Romero (titular de Emepa S.A.) a declarar en el marco de la causa Cuadernos que él les había pedido retornos bajo amenaza de demorar los pagos de subsidios. “Celebro que en estos estrados el señor Roggio haya admitido que mintió para seguir en libertad”, afirmó Jaime, aludiendo a la reciente audiencia en la que el empresario reconoció que involucró a funcionarios en la supuesta trama de corrupción que se investiga en este juicio porque si no lo hacía corría el riesgo de ir a la cárcel, como ya había sucedido con otros.

El ex funcionario, quien está detenido en el penal de Ezeiza por su participación en la llamada “Tragedia de Once”, aseguró que “nunca se pidieron coimas en mi secretaría” y se extendió en la descripción del mecanismo por el cual se pagaban las concesiones y subsidios, que según relató, “pasaban por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte y se liquidaban en el Ministerio de Economía”.

“No quiero juzgarlos, pero tampoco justificarlos porque esas imputaciones significaron para mí años de cárcel que estoy transcurriendo enfermo, sin los tratamientos necesarios”, expresó Jaime, quien se mostró vulnerable, débil, deseoso de continuar con lo que le quede de prisión en un instituto penitenciario cordobés “para que mi familia pueda visitarme”.

El ex funcionario se remitió a lo dicho en la etapa de instrucción y recordó que en ese momento pidió un careo con los empresarios que lo acusaron de pedirles coimas, lo que no fue aceptado por el juez Claudio Bonadio, al que se negó a mencionar “porque está fallecido”.

Jaime insistió en que «nunca hubo demoras en los pagos a las empresas concecionarias, se efectuaban mes a mes y yo nunca las retrasé ni hubiera podido hacerlo» en virtud de ese esquema que no habría pasado por la Secretaría de Transportes.

Negó también haber tenido trato directo con Roggio, aunque sí con gerentes de sus empresas; en cuanto a Romero, recordó haber cenado muchas veces con él y haber recibido mensajes en su teléfono -ya fuera de la función pública- en los que lo aludía como “el mejor Secretario de Transportes que tuvimos”. Mencionó que hasta 2012 (año de la Tragedia de Once) muchos empresarios con los que había tenido trato siguieron consultándolo y comentándole cómo seguían las cosas en el sector.

Ricardo Jaime ocupó el cargo desde 2003 hasta 2009, cuando una combinación entre la derrota electoral del kirchnerismo y la cascada de denuncias por corrupción en su contra, promovieron la necesidad de un cambio que derivó en la designación de Juan Pablo Schiavi, quien también fue condenado por su actuación en la Tragedia de Once y declarará en esta audiencia.

Los jueces del Tribunal Oral Criminal Federal 7, Enrique Méndez Signori, Fernando Canero y Germán Castelli, decidieron pasar a un breve cuarto intermedio al término de la declaración de Jaime.

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