El máximo tribunal hizo lugar a la queja de Ema Hortensia Gómez, condenada en 2015 como partícipe del homicidio calificado por ensañamiento de un juez con el que habría mantenido un vínculo sentimental.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la queja presentada por la defensa de Ema Hortensia Gómez y ordenó revisar su condena a prisión perpetua como partícipe del asesinato a balazos del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, cometido el 26 de noviembre de 2004 en su domicilio de Yerba Buena, Tucumán.
La hipótesis de la investigación sostuvo que existía un vínculo sentimental entre Gómez y el magistrado, quien murió como consecuencia de los diez disparos que recibió, y que el crimen fue ejecutado materialmente por otro policía, Alejandro Darío Pérez, en el marco de una discusión.
La mujer fue detenida y condenada en 2011 a 13 años de prisión como partícipe de homicidio simple, pero la Corte Suprema de Justicia de Tucumán elevó la calificación a homicidio agravado por ensañamiento y ordenó una nueva pena, que fue dictada en 2015 por la Cámara Penal provincial. Gómez, quien estaba embarazada, recibió entonces la prisión perpetua, inmediatamente recurrida por su defensa, que llegó en queja hasta la Corte Suprema de la Nación.
Los ministros Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti hicieron lugar al recurso y dejaron sin efecto la condena a perpetua, invocando la doctrina fijada por el Tribunal en el precedente “Casal” -que establece el derecho del condenado a una revisión amplia de su sentencia- y ordenaron devolver el expediente al tribunal de origen para que se proceda en ese sentido.
El segundo imputado en la causa, Pérez, nunca escuchó la sentencia que en 2015 lo condenó como coautor del homicidio: logró fugarse antes del veredicto y permaneció diez años prófugo con pedido de captura internacional; en 2025, con 53 años, fue detenido en la localidad tucumana de Lules.
