Radiografía del Índice de Paz Global 2026: Argentina protagoniza una de las mayores caídas del mundo

El país retrocedió 20 puestos en el ranking elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz y quedó en el lugar 72 a nivel global. El informe atribuye el deterioro a la conflictividad social, el aumento de las manifestaciones violentas y la escalada de tensiones internas.

El mundo atraviesa su momento de mayor conflictividad desde la Segunda Guerra Mundial. Esa es una de las principales conclusiones que arroja la vigésima edición del Índice de Paz Global (GPI, por sus siglas en inglés), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), que confirmó el duodécimo año consecutivo de deterioro de los niveles promedio de paz a nivel internacional.

El informe describe este fenómeno como la “Gran Fragmentación”, un escenario caracterizado por la proliferación de conflictos, el aumento de la militarización y una creciente inestabilidad política y social. Durante el último año, 99 países registraron un empeoramiento de sus indicadores de paz, frente a apenas 62 que lograron mejoras. Si se toma como referencia el año 2008, cuando comenzó a elaborarse el índice, 119 naciones son hoy menos pacíficas que entonces.

En este contexto, Argentina aparece como uno de los casos más llamativos del relevamiento.

Los países más pacíficos del planeta

A pesar del deterioro global, algunos países continúan exhibiendo altos niveles de estabilidad institucional, cohesión social y seguridad ciudadana.

Por decimonoveno año consecutivo, Islandia ocupa el primer lugar del ranking mundial, seguida por Nueva Zelanda, Suiza, Eslovenia e Irlanda.

Europa Occidental y Central continúa siendo la región más pacífica del mundo y concentra siete de los diez primeros puestos del índice. Sin embargo, incluso allí se verificó un deterioro promedio del 0,6%, impulsado principalmente por el incremento de la militarización y el aumento del gasto en defensa como consecuencia de la guerra en Ucrania y las tensiones con Rusia.

En el extremo opuesto del ranking aparecen Rusia, Sudán, República Democrática del Congo, Ucrania e Israel, los cinco países menos pacíficos del planeta.

El costo de un mundo cada vez más violento

La principal explicación del deterioro global se encuentra en la multiplicación e internacionalización de los conflictos armados.

Actualmente existen 61 conflictos activos basados en el Estado, el doble que hace quince años. Además, la participación de actores externos en guerras y disputas internas se ha convertido en una constante: 103 países intervinieron en conflictos fuera de sus fronteras durante los últimos cinco años, frente a los 59 registrados en 2008.

Las consecuencias humanas son dramáticas. Durante 2025 se registraron más de 181.000 muertes violentas asociadas a conflictos, impulsadas principalmente por las guerras en Sudán y Ucrania. Por primera vez desde que se elabora el índice, veinte países superaron las mil víctimas fatales por conflictos internos en un solo año.

El impacto económico tampoco pasa inadvertido. Según el informe, la violencia generó un costo global de 21,8 billones de dólares durante 2025, equivalente al 10,5% del Producto Bruto Mundial. Esto representa aproximadamente 2.657 dólares por habitante y refleja un aumento del 3,2% respecto del año anterior.

Argentina: una caída histórica

Dentro de Sudamérica, Argentina registró uno de los retrocesos más pronunciados de todo el índice.

El país cayó 20 posiciones en el ranking mundial, descendiendo hasta el puesto 72 y ubicándose cuarto a nivel regional. Su puntaje general alcanzó 1.922 puntos, reflejando un deterioro del 6,1%, una de las peores caídas interanuales desde que se realiza la medición.

Según el informe, la principal causa de este descenso se encuentra en el deterioro del indicador denominado “Conflicto en Curso”, que empeoró un 18,9%. Entre los datos más relevantes figura el aumento de las muertes vinculadas a conflictos internos, que pasaron de cero en períodos anteriores a 114 víctimas en un solo año. Asimismo, el indicador de conflictos internos activos registró un empeoramiento del 10,5%.

El reporte vincula este escenario con la conflictividad social derivada del programa de ajuste económico implementado por el Gobierno nacional durante 2025. También destaca un incremento del 71,4% en las manifestaciones violentas, factor que impactó directamente sobre el componente de “Seguridad y Protección”, cuyo desempeño cayó un 3,1%.

Como ejemplo, el documento menciona las protestas protagonizadas por jubilados en marzo de 2025 en la Ciudad de Buenos Aires y la posterior intervención de las fuerzas de seguridad, episodio que dejó cientos de personas heridas. Según el análisis, la combinación de tensiones económicas, conflictividad social y respuestas estatales más severas contribuyó a erosionar los niveles de paz interna del país.

Una región atravesada por múltiples crisis

El deterioro argentino se inscribe dentro de una tendencia regional más amplia. Sudamérica fue la segunda región del mundo que más empeoró durante el último año, con una caída promedio del 2%. Ocho de los once países sudamericanos registraron retrocesos en sus indicadores de paz.

Entre los casos más complejos aparece Colombia, que se mantiene como el país menos pacífico de la región debido al recrudecimiento de los enfrentamientos internos y el aumento del impacto del terrorismo.

También se destacan los retrocesos de Ecuador, afectado por el crecimiento de la violencia vinculada al crimen organizado, y de Venezuela, donde el informe registra un aumento de los conflictos internos y de la represión posterior a la crisis poselectoral.

Uruguay y Chile, las excepciones

En contraste con este panorama, Uruguay se mantiene como el país más pacífico de Sudamérica, ocupando el puesto 43 del ranking mundial. Aunque registró un leve deterioro, conserva niveles de estabilidad institucional significativamente superiores al promedio regional.

Por su parte, Chile fue el país que más mejoró en la región gracias a una reducción significativa de las manifestaciones violentas. Sin embargo, el informe advierte que el crecimiento de la tasa de homicidios y el aumento de la militarización muestran que tampoco está exento de los desafíos que enfrenta el continente.

Una advertencia para la región

El Índice de Paz Global 2026 ofrece una fotografía inquietante de un mundo cada vez más fragmentado, donde la ausencia de guerras entre Estados ya no alcanza para garantizar estabilidad. La creciente conflictividad social, la polarización política y el aumento de la violencia interna aparecen como amenazas tan relevantes como los conflictos armados tradicionales.

En el caso argentino, el informe funciona además como una señal de alerta. Más allá de las discusiones sobre las causas del deterioro, el estudio refleja cómo los niveles de cohesión social, gobernabilidad y manejo de los conflictos internos se han convertido en variables centrales para medir la calidad institucional y la estabilidad de los países.

La conclusión del IEP es contundente: la construcción de sociedades más pacíficas requiere fortalecer instituciones, generar confianza social y prevenir la escalada de los conflictos antes de que se transformen en fracturas difíciles de revertir.

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