La Corte Suprema de Justicia confirmó la condena a prisión perpetua de Hugo Bermúdez, uno de los coautores del secuestro y homicidio de la niña de 12 años.
El secuestro y asesinato de Candela Sol Rodríguez es uno de los casos policiales más conmocionantes de la historia reciente. En agosto de 2011, el país siguió minuto a minuto la búsqueda de la niña de 11 años desaparecida en la localidad de Villa Tesei. Fueron nueve días de angustia y desesperación. La causa atravesó pistas falsas, fuertes cuestionamientos a las autoridades y una enorme presión mediática hasta que el 31 de agosto fue hallada sin vida dentro de una bolsa, al costado de la colectora de la Autopista del Oeste.
Casi 15 años después, la Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme una de las condenas a prisión perpetua, tras rechazar por inadmisible el recurso extraordinario presentado por la defensa de Hugo Bermúdez, condenado como coautor del delito de privación ilegal de la libertad coactiva seguida de muerte.
En el juicio oral quedó acreditado que Candela estuvo cautiva en su casa de la calle Kiernan 992 de Hurlingham. Allí los investigadores hallaron muestras de ADN de la menor. Además, se probó que quemó evidencias en el domicilio de su ex pareja.
La Corte también rechazó la apelación presentada por Gabriel Fabián Gómez, quien había sido condenado a cuatro años de prisión como partícipe secundario del hecho.

La decisión de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti reafirma el recorrido judicial que comenzó con el fallo dictado el 20 de septiembre de 2017 por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Morón. En ese juicio, Bermúdez y Leonardo Jara fueron condenados a prisión perpetua como coautores del secuestro seguido de muerte de Candela, mientras que Gómez recibió una pena menor por haber colaborado en la búsqueda de la vivienda donde la niña fue trasladada antes de ser asesinada.
El caso
Según la reconstrucción realizada por la Justicia, Candela fue vista con vida por última vez el 22 de agosto de 2011 en Villa Tesei, partido de Hurlingham. La niña esperaba a unas amigas para asistir a una reunión de los Boy Scouts cuando fue interceptada por al menos tres personas que la obligaron a subir a un vehículo.
Los investigadores determinaron que fue llevada inicialmente a una vivienda de la localidad de Loma Hermosa, en el partido de Tres de Febrero. Allí permaneció cautiva durante varios días.
La madrugada del 29 de agosto, ante la posibilidad de que se realizara un allanamiento policial en el lugar donde estaba retenida, los captores decidieron trasladarla a otra vivienda cercana. Horas después, Candela fue violada y asesinada mediante asfixia.

Dos días más tarde, el 31 de agosto, su cuerpo apareció abandonado dentro de una bolsa de residuos en la colectora de la Autopista del Oeste, a unas treinta cuadras de su casa. Para entonces, el desenlace ya había sido anticipado mediante una llamada telefónica realizada desde un teléfono público a la familia de la víctima.
Durante el juicio oral, los jueces concluyeron que el secuestro había sido ejecutado como una venganza contra el padre de la niña, quien por entonces cumplía condenas por hechos vinculados a la denominada piratería del asfalto. Sin embargo, el tribunal sostuvo que el homicidio se produjo en el marco de «un acuerdo de voluntades de una organización criminal que no se agota» en los acusados que llegaron a ese debate.
La condena fue confirmada en 2020 por la Sala IV del Tribunal de Casación Penal bonaerense y volvió a ser ratificada en 2023 por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires. Tras esos reveses, las defensas acudieron a la Corte Suprema de la Nación.
No fue la primera vez que el máximo tribunal intervino en el expediente. En 2024 ya había quedado firme la condena a prisión perpetua de Leonardo Jara, luego de que su defensa desistiera del recurso extraordinario que había presentado ante la Corte.
La causa tuvo además un segundo capítulo judicial. En otro juicio fueron acusados como partícipes necesarios del crimen el narcotraficante Miguel Ángel “Mameluco” Villalba, el ex policía bonaerense Sergio Chazarreta, el informante policial Héctor “El Topo” Moreyra y el carpintero Néstor Altamirano.
Sin embargo, en 2024 un tribunal oral absolvió a los cuatro imputados al considerar que no existían pruebas suficientes para sostener su responsabilidad penal en el secuestro y asesinato de la niña.
