Invertir con criterio: una guía para que profesionales del derecho administren mejor su patrimonio

La prosecretaria de Cámara del fuero Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad y vicepresidenta de AAJRA, Victoria Cherniak, junto con la especialista en mercados de capitales Carolina Volman, elaboraron una guía práctica para acercar el mundo de las inversiones a abogados y profesionales del derecho. Con un lenguaje claro, explican cómo evaluar riesgos, conocer los principales instrumentos financieros y construir una estrategia patrimonial consistente con los objetivos de cada inversor.

Abogados y profesionales del derecho están habituados a evaluar riesgos, analizar evidencia y tomar decisiones fundadas. Esa misma lógica puede aplicarse a las finanzas personales. Hoy existen alternativas de inversión para todo tipo de perfiles, horizontes y objetivos. La clave no es encontrar «la inversión perfecta», sino comprender las opciones disponibles y construir una estrategia consistente con las necesidades de cada inversor.

Antes de elegir un instrumento financiero, conviene recordar que toda inversión debe evaluarse considerando tres variables fundamentales: riesgo, liquidez y horizonte temporal. Una cartera adecuada no necesariamente es la que ofrece el mayor rendimiento esperado, sino aquella que resulta consistente con los objetivos y el perfil de cada inversor.

1. Defina el objetivo de su inversión

Antes de analizar cualquier alternativa, conviene plantearse tres preguntas:

  • ¿Cuál es el objetivo de esta inversión?
  • ¿Cuándo voy a necesitar esos fondos?
  • ¿Qué nivel de riesgo estoy dispuesto a asumir?

No es lo mismo ahorrar para realizar un viaje dentro de un año que invertir con un horizonte de largo plazo para complementar la jubilación o preservar el patrimonio.

2. Riesgo no es sinónimo de pérdida

En finanzas, el riesgo representa la incertidumbre respecto del rendimiento futuro de una inversión. No implica necesariamente perder el capital invertido, sino la posibilidad de que el resultado -mejor o peor de lo esperado- se aparte de lo proyectado. En términos generales, a mayor rendimiento potencial, mayor será el riesgo asumido.

Por ese motivo, no existe una inversión que combine alta rentabilidad con riesgo nulo. El objetivo no consiste en eliminar el riesgo, sino en administrarlo de manera adecuada.

3. Empiece por lo simple

Quienes dan sus primeros pasos en el mercado de capitales pueden comenzar con alternativas de bajo riesgo y fácil comprensión.

  • Fondos Comunes de Inversión (FCI): permiten acceder a una cartera administrada por una sociedad gerente. Existen fondos Money Market, orientados a preservar liquidez, así como otros fondos de renta fija, renta mixta o renta variable. Pueden ser rescatados fácilmente.
  • Cauciones bursátiles: constituyen préstamos de muy corto plazo garantizados por el mercado de capitales. Son una alternativa eficiente para invertir excedentes de liquidez durante algunos días o semanas dentro del mes.
  • Plazos fijos: continúan siendo una opción adecuada para quienes priorizan previsibilidad y desean conocer de antemano el interés esperado.

4. Si busca generar renta, conozca los bonos

Los bonos representan un préstamo que el inversor realiza a un Estado, una provincia o una empresa.

Dentro de esta categoría se destacan:

  • Bonos soberanos o provinciales, emitidos por el sector público.
  • Obligaciones Negociables (ON), emitidas por empresas privadas para financiar sus actividades.

Estos instrumentos pagan intereses periódicos y devuelven el capital al vencimiento o en muchos casos puede amortizar en el tiempo. Su nivel de riesgo dependerá, entre otros factores, de la solvencia del emisor y de las condiciones del mercado.

5. Para horizontes de largo plazo, considere las acciones

Al comprar una acción, el inversor pasa a ser accionista de una empresa.

Si la compañía incrementa su valor, el precio de la acción puede apreciarse y, en muchos casos, distribuir dividendos entre sus accionistas cuando hay utilidades positivas.

Las acciones ofrecen un mayor potencial de crecimiento, aunque también presentan una volatilidad superior respecto de los instrumentos de renta fija.

6. Invertir en empresas internacionales es más sencillo de lo que parece

No hace falta abrir una cuenta en el exterior para acceder a compañías internacionales. Los CEDEARs (Certificados de Depósito Argentinos) permiten invertir desde Argentina en compañías internacionales -como Apple, Microsoft, Amazon, Coca-Cola o Mercado Libre, entre otras- utilizando una cuenta comitente local.

Su cotización refleja tanto la evolución de la acción en el exterior como la del tipo de cambio financiero, lo que los convierte en una herramienta ampliamente utilizada para diversificar inversiones.

Y para quien prefiere no elegir empresa por empresa, los ETFs (Exchange Traded Funds) reúnen una canasta de activos en un único instrumento: por ejemplo, uno que replica el S&P 500 da exposición a las 500 compañías más grandes de Estados Unidos en una sola operación, brindando una diversificación inmediata.

Ambos instrumentos pagan dividendos a sus accionistas de acuerdo a la acción o índice que cotice en el exterior.

7. Diversificar sigue siendo la mejor estrategia

Existe un principio ampliamente aceptado en el mundo de las inversiones: evitar concentrar todo el patrimonio en un único activo. Una cartera equilibrada puede combinar liquidez, bonos, acciones, CEDEARs y otros instrumentos financieros, ajustando la proporción de cada uno según el perfil de riesgo y los objetivos del inversor.

8. El aspecto impositivo también es parte de la decisión

Al momento de invertir, no sólo importa el rendimiento esperado, sino también el tratamiento tributario de cada instrumento.

Dependiendo del activo elegido, pueden existir diferencias relevantes en materia de Impuesto a las Ganancias o Bienes Personales. Como estas alícuotas y umbrales cambian con cierta frecuencia, conviene verificar siempre la normativa vigente al momento de invertir y evaluar el rendimiento neto de impuestos. Por ello, resulta recomendable consultar con un asesor tributario o financiero.

9. No invertir también tiene un costo

Muchas veces se considera que mantener el dinero inmovilizado constituye la decisión más segura. Sin embargo, la inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el costo de oportunidad también forman parte del análisis financiero.

En otras palabras, no invertir también implica tomar una decisión.

Informarse antes de decidir

Así como un abogado no emite una opinión jurídica sin analizar previamente los antecedentes del caso, un inversor tampoco debería tomar decisiones sin comprender el instrumento que está adquiriendo.

Administrar el patrimonio requiere información, planificación y una adecuada evaluación de riesgos. No es necesario convertirse en un especialista en mercados financieros para comenzar a invertir, pero sí comprender los instrumentos disponibles, definir objetivos claros, consultar a un asesor financiero y construir una estrategia consistente con el propio perfil de riesgo y horizonte de inversión.

En definitiva, invertir no consiste en intentar anticipar el comportamiento del mercado, sino en tomar decisiones financieras informadas que permitan preservar y hacer crecer el patrimonio de manera sostenible a lo largo del tiempo.

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