Tras la decisión del Jurado de Enjuiciamiento de remover al magistrado marplatense por “mal desempeño”, el fiscal acusador Alberto Maques calificó la sentencia como “un antes y un después para la justicia argentina”. Por su parte, el ex juez Alfredo López reaccionó con dureza, denunciando “amedrentamiento” extranjero y anunciando su salto definitivo a la actividad política bajo una prédica nacionalista.
Todo parece indicar que la destitución de Alfredo Eugenio López no fue el final de una historia, sino apenas un capítulo más. La sentencia del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados puso fin a su carrera como juez federal, pero abrió de inmediato otro escenario: el de un enfrentamiento que, lejos de apagarse con el veredicto, escaló en declaraciones, acusaciones cruzadas y una anunciada incursión del ex magistrado en la política.
Tras confirmarse la remoción del titular del Juzgado Federal N° 4 de Mar del Plata, acusado de discursos de odio y de un patrón de hostilidad sistemática contra la colectividad judía en la red social X, las declaraciones de las partes involucradas han dejado en evidencia dos visiones irreconciliables sobre el rol de la Justicia, la soberanía nacional y los límites del debate público.
Mientras que el sector acusador celebra un precedente de institucionalidad, el ex magistrado desestimó de plano el proceso judicial y ratificó su postura combativa, augurando un nuevo capítulo en su vida pública.
Maques: “La gente espera que los jueces sean premiados, no expulsados”
El doctor Alberto Maques, quien ejerció el rol de fiscal acusador en representación del Consejo de la Magistratura de la Nación junto al senador Luis Juez, calificó la destitución del magistrado marplatense como un hito institucional de enorme trascendencia. “Asistimos a un hecho histórico que fue la sentencia del jury de enjuiciamiento de magistrados. Creo que sin duda alguna va a marcar un antes y un después en la justicia de la Argentina”, sostuvo Maques con tono firme.
Sin embargo, el letrado aclaró que la resolución no representa un motivo de festejo personal, sino un recordatorio del deber ético y social de la judicatura. Para Maques, el desplazamiento de un juez de la Nación es la constatación de una falla en el sistema que afecta de manera directa a la ciudadanía: “En lo personal no me siento feliz porque en realidad la verdadera destinataria de la justicia es la gente. Y la gente no espera estas cuestiones. La gente espera que los jueces, lejos de ser expulsados del Poder Judicial, sean premiados porque su labor es proba, es digna y es ejemplar”.
Maques apuntó con severidad contra la actitud adoptada por Alfredo López a lo largo del proceso, reprochándole su falta de autocrítica y su pretensión de valerse de la investidura como un escudo de verdad absoluta. El fiscal recalcó que, lejos de enmendar su conducta o mostrar arrepentimiento, el acusado optó por redoblar la apuesta: “No pueden existir jueces, y mucho menos jueces federales, que adoptten este tipo de conductas, estas actitudes y que encima, lejos de arrepentirse, pretendan doblar la apuesta creyendo que son depositarios de la verdad absoluta. Hay que terminar con eso”. Y agregó: “Sentido común y respeto hacia la gente son condiciones indispensables para pertenecer al Poder Judicial en cualquiera de sus estamentos”.
La réplica de López: acusaciones de sionismo y salto a la arena política
Lejos de mostrar atisbos de arrepentimiento o moderación, el ahora destituido ex juez Alfredo López reaccionó al veredicto con un encendido descargo en el que atacó directamente al Consejo de la Magistratura y denunció una supuesta conspiración internacional en su contra.
En sus declaraciones tras conocerse la remoción, López apuntó de manera frontal contra el senador Juez, a quien descalificó utilizando epítetos de extrema gravedad. “Es un miserable sirviente del sionismo. Todo el resto que lo acompañó, obviamente, absolutamente [también]”, disparó el exmagistrado, vinculando la decisión del tribunal a intereses externos.
López, quien durante el juicio político había argumentado que sus comentarios en la cuenta @JuezLopezMDP constituían un legítimo ejercicio de su libertad de expresión frente a “asuntos públicos”, ratificó su teoría de que el fallo responde a una supuesta pérdida de soberanía del Estado argentino: “Esto es un intento de amedrentamiento a todo el pueblo argentino por parte de un estado extranjero que se ha apoderado hoy de nuestro país”.
El ex juez extendió además su reclamo hacia la ciudadanía, advirtiendo sobre las consecuencias que este precedente podría tener para las libertades de los habitantes de a pie: “Bueno, si eso le toca a un juez de la nación, ¿qué espera para el argentino común?”. Asimismo, calificó el panorama institucional actual de la República como un “mamarracho que hoy tenemos como país”.
Finalmente, López dio por concluida su etapa en el Poder Judicial -marcada por un frustrado intento de renuncia previa que no fue aceptado por el Poder Ejecutivo- y anunció formalmente el inicio de su militancia partidaria y civil: “La vida de Juan López [sic] ahora es una vida política, una vida de lucha por Dios y por la patria y por restaurar en la Argentina la Argentina verdadera (…). Las almas ardientes de los argentinos tienen que despertar de este adormecimiento y reaccionar. Están destruyendo la patria… ¡Despierten, argentinos!”.
El impacto institucional: un estándar riguroso para la judicatura
La destitución de Alfredo López cierra un capítulo complejo que comenzó tras las denuncias presentadas por representantes de la DAIA, el Foro Argentino contra el Antisemitismo (FACA) y la Fundación Apolo, debido a una secuencia de 15 publicaciones agraviantes y encuestas de tono discriminatorio hacia la colectividad judía. Aunque López alegó en su defensa que el proceso constituía una “persecución ideológica”, el jurado fue unánime en descartar que se tratara de opiniones privadas protegidas por la libertad de expresión.
El jurado entendió que no correspondía que López siguiera ocupando el Juzgado Federal N° 4 de Mar del Plata, determinando de forma tajante que la investidura judicial no puede utilizarse como escudo público para lesionar el decoro y la confianza pública. Para el jury, las expresiones del exjuez en la red social incitaron a la “violencia simbólica, con pretensión de sometimiento y discriminación” en contra de la comunidad judía, configurando la causal de mal desempeño por la que fue destituido.
Desde FACA señalaron: “La Justicia argentina no podía permitirse contar entre sus filas con un juez que se refiera a los judíos como ‘raza de víboras’, ‘ratas’ o ‘juden’. En más de una ocasión, además, acusó a los ciudadanos judíos de no ser argentinos. Estas agresiones de forma reiterada expresan el antisemitismo del ya ex juez López. Hoy, nuestro país demuestra una vez más que mientras buena parte del mundo decide darle la espalda al antisemitismo creciente, aquí se sanciona estos actos”.
