Con esa definición como punto de partida, el senador Bartolomé Abdala repasa la estrategia parlamentaria de La Libertad Avanza, defiende las reformas impulsadas por el Ejecutivo y analiza el nuevo mapa político que se consolida en el Congreso.
Es miércoles. El senador y presidente provisional de la Cámara alta, Bartolomé Abdala, trabaja en su despacho. Las reuniones se suceden, una tras otra. La bandera argentina y la bandera de San Luis le cuidan la espalda mientras desde su escritorio ejerce su rol.
Las calles que rodean al Congreso están valladas y repletas de efectivos de seguridad. Apenas unos centenares de personas protestan y reclaman un aumento para los jubilados. Puertas adentro del Palacio legislativo todo está en calma. La política y la calle.
Abdala es optimista. No duda. “Milei va camino a ser reelecto”, dispara sin miramientos. El hombre que tiene un busto del Presidente sobre el escritorio y que nació a la política de la mano de Cambiemos, hoy es uno de las espadas parlamentarias de La Libertada Avanza. El dirigente puntano no reniega de su pasado. Se para desde la experiencia y explica que el proceso del macrismo al mileísmo es lo más razonable. “No es casual que muchos de los que lo acompañamos a él (Macri) hoy estemos con Javier Milei; estamos convencidos de que este es el camino correcto”, sentencia.

Más allá de la política nacional y el proceso electoral, Abdala sabe que el segundo semestre será clave para el Gobierno. El Ejecutivo va por la sanción de leyes centrales. En ese marco, desde el cuarto piso, lugar destinado a la presidencia provisional, asegura que la llegada de Diego Santilli al Gobierno es “aire fresco” y sostiene que eso ayudará a cumplir los objetivos parlamentarios.
El segundo semestre arranca con una agenda definida tras su reunión con el Poder Ejecutivo. ¿Cuáles son las metas prioritarias para el Senado en esta nueva etapa?
Nuestra expectativa es seguir trabajando intensamente en todos los proyectos que envíe el Ejecutivo, que son muchos y sumamente interesantes. Todos tienen un norte claro: generar estabilidad mediante un programa macroeconómico que la Argentina necesita para empezar a desburocratizar el Estado y consolidar nuestros valores. Queremos un paradigma donde la política funcione con equilibrio fiscal y le haga la vida más fácil al sector privado. La ley de inviolabilidad de la propiedad privada, por ejemplo, es un proyecto que hace al ADN de la idea por la cual fuimos elegidos.
“La llegada del ‘Colo’ Santilli trae aire fresco”
Ese proyecto genera mucha resistencia en la oposición, especialmente por la venta de tierras a extranjeros.
Es, sin duda, el punto que genera más controversia, pero desde nuestro lado lo abordamos con mucha responsabilidad. Hay que mirar los datos: la ley actual fija un límite de mil hectáreas. Si usted quiere llevar adelante un proyecto forestal en la Mesopotamia, o uno ganadero en la zona centro, o incluso agricultura a gran escala, mil hectáreas es muy poco. ¿Qué se logró con la ley actual? Que personajes como Lázaro Báez compraran miles de hectáreas baratas e improductivas. Al tener un pueblo desfinanciado por la vieja política, la tierra termina siendo barata para los pocos que pueden comprar. Fijate un dato: hoy Uruguay tiene más carne ovina que Argentina, cuando nosotros tenemos la Patagonia. Por eso buscamos que el equilibrio lo fije cada provincia, porque la realidad de la Mesopotamia no es la misma que la del sur o la Pampa húmeda.
El bloque de La Libertad Avanza creció significativamente. ¿Cómo impacta esto y la llegada de figuras como Diego Santilli en la dinámica parlamentaria?
El Parlamento es un lugar de diálogo permanente y la llegada del “Colo” Santilli trae aire fresco; estamos muy acostumbrados a llevar adelante estos acuerdos. El cambio en el Senado ha sido rotundo: pasamos de ser apenas siete senadores, menos del 10 por ciento, a conformar hoy un bloque de 21 junto con los aliados, empatando con Unión por la Patria como primera minoría. Esto nos da una movilidad y un optimismo distinto para alcanzar ese “número mágico” de la mayoría para las leyes transformadoras que el país necesita.






En ese armado de mayorías, ¿cuánto pesan los gobernadores hoy?
A mí me gusta hablar de “aliados” porque los pares con los que mantenemos el diálogo son eso, aliados. Es cierto que hay legisladores que tienen una relación estrecha con sus gobernadores, pero hay otros casos, como el de San Luis, donde ni diputados ni senadores tenemos dependencia del Gobernador. Yo no le daría un realce de jerarquía a esa idea de que todos dependemos de los gobernadores. Hay un sector de mandatarios provinciales que son importantes para conformar el grupo de aliados, pero yo valoro y destaco la impronta personal que cada legislador le pone a los proyectos del Ejecutivo.
Uno de los grandes desafíos de este año es la reforma electoral. ¿Por qué el oficialismo insiste con eliminar las PASO?
Es una de las leyes de mayor desafío. Entendemos que las PASO son una elección costosa que obliga al ciudadano a ir a votar una vez más, paralizando el país y generando un gasto que pagamos todos. Lo que se resuelve ahí es qué dirigentes compiten entre sí dentro de un espacio; nosotros creemos que eso debe resolverse con diálogo en un escritorio o, si no hay acuerdo, en una elección interna tradicional de los partidos. Es importante aclarar que, aunque siempre se dice que las PASO benefician a los oficialismos, nosotros, siendo gobierno, queremos eliminarlas. Si no nos dan la eliminación y tenemos que conformarnos con la suspensión, lo haremos, pero la idea es eliminarlas.
“La eliminación de las PASO es una de las leyes de mayor desafío”
¿Hay apertura para que los senadores introduzcan modificaciones, como las primarias no obligatorias (PAS)?
Cuando un proyecto entra al Congreso siempre prima la creatividad de los senadores; ellos muchas veces imponen sus ideas y eso modifica las leyes. Mientras la ley no pierda su espíritu principal o su “columna vertebral”, no vemos mal las modificaciones. Algunos hablan de las PAS, que no serían obligatorias, y puede ser una opción, aunque nuestra idea de mínima es eliminar el costo para el Estado. Yo vengo de San Luis, donde tuvimos PAS mucho tiempo y fueron dificultosas; no generaban tranquilidad ni al político ni al ciudadano. Al final, lo importante es tener los votos para cada una de esas “osadías” creativas.
Usted tiene una larga trayectoria previa a La Libertad Avanza. ¿Cómo se siente trabajando hoy con figuras como Patricia Bullrich o Santilli, con quienes compartió espacio en el PRO?
No quiero ser autorreferencial, pero yo me formé políticamente en el PRO; soy fundador del partido en San Luis desde 2006 y allí conocí a Patricia y al Colo (Santilli). Que hoy estemos trabajando juntos en este proyecto de La Libertad Avanza no me sorprende; mantenemos la misma coherencia porque las ideas siguen siendo las mismas. Hubo un reemplazo en el liderazgo, pero el camino es el mismo. Yo recuerdo cuando Cristina Kirchner decía: “armen un partido y gánenme”. Bueno, armé el PRO y le ganamos con Macri; después armé La Libertad Avanza en 2022 y le volvimos a ganar en 2023. Trabajar con figuras de tanto peso y capacidad de trabajo, como Patricia o Karina Milei, hace que todo sea más fácil.

Mencionó a Mauricio Macri. ¿Cuál cree que debería ser su rol actual frente al gobierno de Milei?
Es una decisión que tendrá que resolver él, pero como ex Presidente tiene una visión amplia y es un gran conocedor de la Argentina. Personalmente, creo que debería ubicarse en un lugar de acompañamiento importantísimo. No es casual que muchos de los que lo acompañamos, hoy estemos con Javier Milei; estamos convencidos de que este es el camino correcto para que Argentina vuelva a ser grande. El diálogo es fundamental y nadie en política debería perderlo.
¿Qué diferencias fundamentales nota entre el tercer año de Macri y la solidez que proyecta hoy Milei?
Lo viví de cerca y tengo autoridad moral para opinar: entre 2017 y 2019 hubo muchas decisiones que no fueron acertadas y eso impidió la reelección de Mauricio. Hoy entiendo que esos errores no se están volviendo a cometer. No hay que olvidar cómo recibimos el país: un desastre financiero, sin reservas, sin credibilidad y con la industria paralizada porque no había dólares para insumos. Nosotros enderezamos el barco. Hoy la industria puede importar y tiene un dólar competitivo. Por eso, creo que Javier Milei va camino a la reelección. Es bueno que un oficialismo se sienta respaldado por su pueblo; si la gente dice “me va bien, lo voy a volver a votar”, evitamos los procesos de retroceso que Argentina ha vivido en los últimos años.
Para consolidar ese camino a la reelección, ¿cuáles son los proyectos legislativos que considera “el granito de arena” definitivo?
Primero, necesitamos una reforma en la Carta Orgánica del Banco Central que prohíba a cualquier dirigente imprimir billetes y desvalorizar nuestra moneda, que es lo que genera inflación. Los países normales crecen a través del crédito y nosotros debemos recuperarlo. Además, necesitamos un efecto multicausal con leyes como la de Glaciares, la modernización laboral para que la gente vuelva a invertir, y marcos que desarrollen la minería, la energía, la inteligencia artificial y la construcción. Queremos que las futuras generaciones no tengan dirigentes que las endeuden ni las embarguen.
Fotografía: Silvana Colombo.
