Los empresarios argentinos, dueños de Full Play, se presentarán ante la jueza Pamela Chen en Nueva York. La defensa negoció con la fiscalía un acuerdo de procesamiento diferido que deberá ser convalidado por la magistrada.
Los empresarios argentinos Hugo y Mariano Jinkis se presentarán ante la Justicia de los Estados Unidos para intentar alcanzar un acuerdo que defina su situación procesal en el FIFAGate, la investigación por el esquema de sobornos vinculados con los derechos comerciales y televisivos de distintas competencias internacionales de fútbol.
Los dueños de la empresa de marketing deportivo Full Play comparecerán ante la jueza federal Pamela Chen, en Nueva York, después de permanecer durante más de una década requeridos por la Justicia estadounidense. La defensa negoció con la fiscalía del Distrito Este acuerdos de procesamiento diferido que ahora deberán ser ratificados por la magistrada.
De acuerdo con los términos que trascendieron, los fiscales esperan que los empresarios renuncien a una acusación formal ante un gran jurado y asuman cargos por soborno comercial. Los Jinkis, en tanto, realizarían inicialmente una declaración de no culpabilidad y solicitarían permanecer en libertad bajo fianza.
Los negocios bajo investigación
Para la fiscalía estadounidense, los dueños de Full Play tuvieron un papel relevante dentro del entramado que quedó expuesto con el FIFAGate y que involucró a dirigentes, empresarios y compañías vinculadas con la comercialización del fútbol.

La acusación los ubicó dentro de un esquema de pagos ilegales destinado a conseguir contratos para explotar derechos televisivos y comerciales de competencias organizadas en el ámbito de la Conmebol y la Concacaf.
Uno de los puntos señalados por la investigación es la diferencia entre el valor de esos negocios y las sumas que finalmente recibían las entidades que agrupaban a las federaciones. En ese contexto, los sobornos habrían sido utilizados para garantizar la adjudicación y continuidad de contratos comerciales especialmente lucrativos.
Once años
La historia judicial de los Jinkis comenzó en junio de 2015. Ambos se presentaron ante la Justicia argentina y el juez federal Claudio Bonadio dispuso su detención provisional mientras se tramitaba el pedido de extradición formulado por Estados Unidos.
Dos meses después obtuvieron la excarcelación bajo arresto domiciliario. Desde entonces, el reclamo de la Justicia estadounidense permaneció abierto hasta desembocar en la negociación que ahora deberá analizar la jueza Chen.
El antecedente Burzaco
El expediente tiene un antecedente argentino especialmente relevante para la estrategia que buscan desarrollar los Jinkis: el de Alejandro Burzaco, ex CEO de Torneos y Competencias y uno de los principales colaboradores de la investigación estadounidense.
Burzaco se declaró culpable en noviembre de 2015 ante la Justicia de Brooklyn y admitió su participación en delitos de asociación ilícita, fraude electrónico y lavado de dinero. A partir de allí comenzó a colaborar con los fiscales y aportó información sobre el sistema de pagos ilegales alrededor de los derechos comerciales del fútbol.

Entre sus declaraciones reveló la existencia de un acuerdo por 30 millones de dólares destinado a Julio Grondona, entonces presidente de la Asociación del Fútbol Argentino y vicepresidente de la FIFA, relacionado con los derechos de transmisión de cuatro mundiales.
Su acuerdo incluyó el decomiso de 21,6 millones de dólares y una extensa colaboración que permitió avanzar sobre otros protagonistas del caso. Ese aporte fue posteriormente considerado al momento de definir su pena: la jueza Chen dio por cumplida la condena, le impuso una multa de 300 dólares y no estableció un período adicional de supervisión judicial.
