Con seguridad jurídica, beneficios fiscales y un régimen de zonas francas que lleva más de un siglo, Uruguay busca posicionarse como plataforma para la expansión internacional de empresas y profesionales. En un encuentro realizado en Buenos Aires, funcionarios y especialistas pusieron el foco en Colonia y en el desarrollo de Zona Franca del Plata.
En un escenario regional atravesado por la volatilidad económica y la búsqueda de mayor previsibilidad para las inversiones, Uruguay quiere profundizar su posicionamiento como plataforma para la expansión internacional de empresas, estudios profesionales y gestores de patrimonio.
Ese fue el eje del encuentro “Oportunidades para la Expansión Internacional”, realizado el pasado 3 de septiembre en la Residencia Oficial del Embajador de Uruguay en Buenos Aires, ubicada en Avenida Figueroa Alcorta 3316, y organizado por la Embajada, el estudio jurídico-contable Bragard y Zona Franca del Plata.
Durante la jornada, funcionarios, especialistas fiscales y referentes del sector privado analizaron las ventajas del régimen uruguayo de zonas francas y el potencial de Colonia como polo de servicios globales, especialmente por su cercanía con Buenos Aires.
Seguridad jurídica: la principal carta uruguaya
Uno de los conceptos que atravesó el encuentro fue la previsibilidad. Frente a las fluctuaciones macroeconómicas que caracterizan a buena parte de la región, Uruguay busca hacer de la estabilidad institucional uno de sus principales activos para captar inversiones.
Durante la apertura, el embajador Diego Cánepa destacó la continuidad de las reglas de juego independientemente de los cambios políticos y reivindicó el papel del sector privado en la generación de nuevas inversiones.
“Nosotros, como siempre digo, somos un país aburrido pero un país estable. Uno sabe lo que va a pasar los próximos 10 o 20 años… Lo que sí sabemos es que las reglas que tenemos hoy para la inversión van a ser las mismas o mejores, pero no van a tener dudas de que las reglas que tiene Uruguay, no importa quién gane o quién gobierne, son inherentes a una política de Estado”, sostuvo.
En ese contexto se inscribe el desarrollo de Zona Franca del Plata, en Colonia, una iniciativa que apunta a captar empresas de servicios, tecnología, finanzas y actividades profesionales y que forma parte de un proceso de inversiones en la zona que supera los 600 millones de dólares.


Un régimen de zonas francas con más de un siglo
El régimen de zonas francas de Uruguay tiene antecedentes que se remontan a 1923 y fue consolidado a través de una nueva normativa en 1987.
Durante el encuentro, el equipo de Bragard, encabezado por Gastón Lapaz y Cynthia Carballo, explicó que una de sus características centrales es que los beneficios otorgados a las empresas quedan respaldados por contratos con el Estado.
El esquema contempla la exoneración del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), cuya alícuota general es del 25%, y del Impuesto al Patrimonio, además de beneficios vinculados con IVA, operaciones aduaneras y permanencia de bienes dentro de la zona franca.
El régimen también atravesó modificaciones para adaptarse a los estándares internacionales. Luego de las observaciones formuladas por la OCDE en 2017, Uruguay reformó sus normas en 2018 para incorporar mayores exigencias de “sustancia” y de vinculación real de las actividades desarrolladas en el país.
La adecuación buscó preservar la competitividad del sistema y, al mismo tiempo, responder a los estándares internacionales en materia de transparencia fiscal.
El impacto del impuesto mínimo global
Otro de los puntos analizados fue la entrada en escena del Impuesto Mínimo Global del 15%, impulsado en el marco del Pilar Dos de la OCDE y dirigido a grandes grupos multinacionales con una facturación superior a los 750 millones de euros.
Uruguay implementó un Impuesto Mínimo Complementario Doméstico, mecanismo mediante el cual busca capturar localmente esa base imponible y evitar que el tributo termine siendo recaudado por las jurisdicciones en las que se encuentran radicadas las casas matrices.
De esta manera, para el grupo inversor el impacto puede resultar neutral al funcionar como crédito fiscal, mientras que Uruguay conserva la recaudación asociada a las actividades desarrolladas dentro de su territorio.

Incentivos para atraer talento
La estrategia uruguaya no se limita a captar capitales. Una parte importante del régimen está orientada a atraer profesionales y recursos humanos especializados.
Los trabajadores extranjeros que desarrollan actividades dentro de determinadas condiciones pueden optar por no realizar aportes a la seguridad social uruguaya y tributar el Impuesto a la Renta de No Residentes (IRNR) con una tasa plana del 12%, en lugar de quedar alcanzados por la escala progresiva del IRPF.
A eso se suman otros instrumentos de atracción:
- Un tax holiday de 11 años sobre determinados rendimientos provenientes del exterior para nuevos residentes fiscales.
- Esquemas de teletrabajo, con una distribución 60/40 que permite combinar presencialidad y trabajo remoto.
- Una exigencia general de personal local del 75%, que para determinadas actividades de servicios puede flexibilizarse hasta una relación 50/50.
- El fortalecimiento de la oferta académica regional, a partir de una inversión de 40 millones de dólares de la Universidad de la República (UDELAR) para su Regional Suroeste en Colonia.
Colonia, en la mira de los gestores de patrimonio
La cercanía con Buenos Aires aparece como otro de los factores que Uruguay busca aprovechar. Las conexiones fluviales permiten viajar entre ambas ciudades en pocas horas, una ventaja especialmente relevante para actividades financieras y de servicios profesionales.
José Ricardo Durquet Bernardi, CEO de Zona Franca del Plata, sostuvo durante la presentación que Colonia reúne condiciones para transformarse en un centro regional de wealth management.
Según explicó durante la jornada el socio director de Bragard Jean Jacques Bragard, más del 50% de las entidades reguladas por el Banco Central del Uruguay (BCU) operan desde zonas francas y existen tres tipos de licencias especialmente relevantes para este segmento: asesores de inversión, intermediarios de valores y gestores de portafolio.
La combinación entre cercanía geográfica, infraestructura tecnológica y regulación financiera apunta particularmente a gestores de patrimonio argentinos y regionales que busquen desarrollar parte de sus operaciones desde Uruguay.
Zona Franca del Plata: un nuevo campus de negocios
Dentro de esa estrategia aparece Zona Franca del Plata, un proyecto concebido como campus empresarial y de servicios en Colonia.
El complejo contará con 11.000 metros cuadrados, distribuidos en un edificio de cinco pisos, de los cuales alrededor de 8.600 metros cuadrados estarán destinados a oficinas.
Además, tendrá un Business Center con espacios “llave en mano” de entre 24 y 95 metros cuadrados, dirigido principalmente a empresas de servicios profesionales, estudios jurídicos, firmas de software, ingeniería, arquitectura y publicidad.
El proyecto también contempla infraestructura tecnológica y una alianza para desarrollar un Data Center de alta disponibilidad, que ya tendría como primer cliente a un importante grupo financiero argentino.
La inauguración oficial está prevista para noviembre de 2026 y, según se informó durante el encuentro, ya existen contratos firmados con compañías vinculadas a arquitectura, ingeniería y tecnología.
“Colonia va a terminar siendo lo que fue Hong Kong para China”
Sobre el cierre, el embajador Cánepa planteó una mirada de largo plazo y comparó el potencial de desarrollo de Colonia con otros polos económicos que crecieron a partir de regímenes especiales y su ubicación estratégica.
“Acuérdense lo que les digo hoy, Colonia va a terminar siendo lo que fue Hong Kong para China: el lugar central de los servicios en toda la región. Aprovechen la oportunidad ahora, porque en 10 años esto va a estar en otro precio y de otra manera”, afirmó.
Con Buenos Aires a pocos kilómetros y una posición estratégica respecto de San Pablo y Santiago de Chile, Uruguay busca que Colonia deje de ser vista únicamente como un destino turístico para convertirse también en una plataforma regional de servicios, inversiones y gestión patrimonial.
La apuesta combina una herramienta histórica -el régimen de zonas francas- con nuevas demandas empresariales: previsibilidad, infraestructura tecnológica, talento, conectividad y reglas capaces de sobrevivir a los cambios de gobierno. En un Cono Sur acostumbrado a la incertidumbre, Uruguay pretende hacer de esa continuidad su principal ventaja competitiva.
