INUNDACIONES Y SEGUROS: Cómo proteger lo que más importa

Por Gabriel Iezzi y Victor Varone 

La reciente catástrofe climática en Bahía Blanca y otras ciudades de la provincia de Buenos Aires ha dejado un saldo devastador: familias que lo han perdido todo, hogares arrasados y un largo camino de reconstrucción por delante. Más allá de la tragedia, este desastre nos obliga a reflexionar sobre cómo podemos estar mejor preparados para el futuro.

¿QUÉ HACER CUANDO EL AGUA SE LLEVA TODO?

Cuando una inundación golpea, la prioridad es salvar vidas. Pero una vez que el agua se retira, comienza otra lucha: recuperar lo perdido. Y es en ese momento donde muchas personas descubren que su seguro no cubre los daños.

Hogar y comercio: La mayoría de las pólizas no protegen contra inundaciones, solo cubren roturas de caños.

Automóviles: Solo aquellos con seguro contra todo riesgo o cobertura de destrucción total pueden reclamar algo.

Seguro agrícola: La cobertura de inundaciones solo está incluida en la póliza multirriesgo agrícola, que representa apenas el 5% del mercado asegurador agropecuario en Argentina. Esto significa que la gran mayoría de los productores quedan sin respaldo ante eventos climáticos extremos, limitando su capacidad de recuperación.

Esta realidad deja en evidencia la fragilidad del sistema actual y la necesidad de cambiar el enfoque para que más personas tengan acceso a una protección real.

SOLUCIONES QUE YA FUNCIONAN EN OTROS PAÍSES

No tenemos que inventar nada desde cero. Existen modelos que han demostrado ser efectivos y que podríamos adaptar a nuestra realidad:

Estados Unidos: Programa Nacional de Seguro por Inundaciones (NFIP): Este programa, creado hace más de 50 años, garantiza que cualquier propietario o inquilino pueda acceder a un seguro contra inundaciones a precios razonables. Funciona con un esquema de zonas de riesgo definidas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), y quienes habitan en áreas vulnerables pueden acceder a coberturas con tarifas más accesibles. Cada año, miles de estadounidenses reciben asistencia a través de este sistema, permitiéndoles reconstruir sus vidas con mayor rapidez.

España: Consorcio de Compensación de Seguros: Se trata de un modelo de intervención estatal que actúa cuando el mercado asegurador privado no alcanza a cubrir los daños de ciertos desastres naturales. Se financia a través de un pequeño recargo en todas las pólizas de seguros contratadas en el país. Cuando ocurrieron las DANAS en Barcelona, una de las tormentas más intensas en años, este sistema permitió que los afectados recibieran compensaciones sin depender exclusivamente de la ayuda estatal o de fondos de emergencia.

Más allá de los préstamos que pueda otorgar el Estado o la ayuda internacional, Argentina necesita soluciones sostenibles. No podemos seguir dependiendo únicamente de subsidios y créditos cuando hay alternativas que han probado su éxito en otros países.

PÓLIZAS CONTRA CATÁSTROFES: UNA RED DE CONTENCIÓN NECESARIA

Un seguro contra catástrofes podría marcar la diferencia para muchas familias y comerciantes que hoy están desamparados. En varios países, estos seguros funcionan con apoyo del Estado y aportes privados:

El Estado como respaldo: En muchos casos, los gobiernos funcionan como reaseguradores, es decir, absorben una parte del riesgo que las aseguradoras privadas no pueden cubrir. Esto permite que las indemnizaciones se paguen de manera más ágil.

Subsidios y tarifas accesibles: En zonas de riesgo, el costo del seguro puede ser subsidiado total o parcialmente para garantizar que la mayor cantidad de personas tenga cobertura.

Fondos de emergencia aseguradores: Algunas naciones implementaron fondos financiados por un pequeño recargo en las pólizas generales, permitiendo que haya dinero disponible para responder de inmediato cuando ocurre una catástrofe.

Cobertura obligatoria en zonas de riesgo: En países con alta exposición a desastres naturales, se exige que los propietarios en áreas vulnerables cuenten con seguros específicos. Esto evita que cada crisis dependa únicamente de la asistencia estatal.

Si queremos un país más resiliente, necesitamos empezar a discutir estos temas con urgencia.

EL MOMENTO DE ARMAR POLÍTICAS PÚBLICAS

Las aseguradoras, el Estado y el sector privado deben trabajar juntos para construir un sistema de protección real. No podemos esperar a la próxima tragedia para darnos cuenta de lo que nos falta.

La catástrofe en Bahía Blanca nos ha mostrado el impacto brutal de la naturaleza. Pero también nos da la oportunidad de cambiar, de aprender y de crear soluciones que realmente cuiden lo que más importa: la gente.

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