Con una convocatoria excepcional de expertos internacionales, la “Jornada Internacional de Ciberdelitos y sus Nuevas Formas de Victimización” dejó en claro que el cibercrimen ya no es un fenómeno aislado, sino una amenaza masiva y creciente que exige la colaboración entre naciones y una profunda revisión de los marcos legales.
El evento, organizado por la Universidad Austral y la Universidad Abat Oliba CEU de España, en el marco de la Diplomatura Internacional en Ciberdelincuencia y Tecnologías Aplicadas a la Investigación, reunió a destacados académicos y profesionales para abordar los desafíos actuales que plantea la delincuencia digital.
Dirigido por la Dra. Daniela Dupuy, el encuentro exploró la seguridad estatal frente a los ciberataques, la protección de la infancia en entornos digitales y el impacto de la inteligencia artificial en la comisión de delitos.
La jornada, calificada como “un hecho inédito en más de 26 años de actividad académica” por las autoridades de la Universidad Austral, contó con la participación de siete prestigiosos profesores españoles y una audiencia de más de 400 personas, entre presenciales y virtuales.
El Dr. Miguel Domingo Olmedo Cardenete de la Universidad de Granada, ofreció un panorama alarmante sobre la expansión de la ciberdelincuencia: “Pasamos cerca del 80% del tiempo conectados a la red, y eso ha transformado nuestras costumbres y formas de relacionarnos. No podemos hablar más de delitos virtuales como fenómenos aislados. Hay un impacto real, masivo y creciente en la seguridad pública”.
Olmedo Cardenete subrayó la urgencia de especialización jurídica y cooperación internacional, alertando sobre la capacidad del cibercrimen para generar “caos: desde cortar comunicaciones hasta afectar servicios esenciales como la banca, el transporte o la salud. Estamos ante un desafío global. La caída de la banca electrónica, por ejemplo, ya no es solo un problema económico; afecta derechos fundamentales”. Y concluyó: “Proteger a las víctimas exige esfuerzo global de todos los operadores… las víctimas somos todos”.
La Dra. Aixa Jiménez Gálvez, en su primera visita a Argentina, expuso sobre la normativa europea para la protección de infraestructuras críticas, esenciales para los servicios sociales y la vida cotidiana. Basándose en datos de la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad (ENISA), reveló que la administración pública, el transporte y el sector financiero-bancario son los más afectados por ciberataques. “Es imprescindible contar con marcos normativos actualizados, innovadores y coordinados a nivel supranacional. Pero también es necesario fomentar la formación continua y la cooperación internacional”, afirmó.
El Dr. Francisco José Rodríguez Almirón destacó la peligrosa transformación de la ciberdelincuencia y su estrecha relación con el crimen organizado. “La ciberdelincuencia y el crimen organizado han sufrido una transformación sin precedentes. La inteligencia artificial también ha llegado al mundo delictivo, y no se ha quedado atrás”, advirtió.
Almirón presentó el concepto de “Crime as a Service” (CaaS), que permite a cualquier persona contratar “paquetes criminales” con escasos conocimientos técnicos. La criminalidad digital, explicó, ya no se limita a organizaciones jerárquicas, sino a redes descentralizadas que operan como “auténticas empresas”, con departamentos de logística y recursos humanos. La rentabilidad de estos delitos es altísima, con menos del 2% de los fondos robados recuperados, superando incluso a los crímenes tradicionales. “En España, las estafas informáticas crecieron un 500% en los últimos nueve años”, afirmó, lamentando que las legislaciones actuales están “corriendo detrás del problema”.

La Dra. Myriam Herrera Moreno abordó los riesgos del ocio digital, donde la “ludificación” de la vida y la “extimidad” en redes sociales exponen a millones a una “cultura de la violencia y la victimización”. Resaltó la dificultad de identificar responsables en la interacción humano-tecnología y los peligros de fenómenos como el “efecto cámara de eco” y el “efecto burbuja”, que normalizan conductas desviadas. Advirtió sobre la “ostratización”, donde se cometen delitos para obtener notoriedad en redes. Herrera Moreno destacó la importancia de legislaciones como el reglamento europeo de servicios digitales para proteger a menores y personas vulnerables.
El Dr. José Manuel Palma Herrera analizó la inteligencia artificial (IA) como una herramienta de doble filo. Diferenció entre IA débil, que automatiza procesos, e IA fuerte, capaz de autonomía y aprendizaje impredecible, lo que genera preocupación por su potencial uso ilícito por organizaciones criminales para manipular información, imágenes y videos. “La rápida evolución de la IA plantea un tremendo problema interpretativo y aplicativo en el ámbito jurídico. No existen marcos legales adecuados que aborden la responsabilidad penal o administrativa de los sistemas de IA, especialmente cuando el daño es causado por un sistema que ha funcionado correctamente y de manera autónoma”, explicó, subrayando la necesidad de un análisis exhaustivo y la cooperación para abordar sus implicaciones.
El Dr. José Manuel Ríos Corbacho expuso sobre el fraude en el deporte, que ha adquirido una nueva dimensión con las apuestas online y la infiltración de mafias. La posibilidad de apostar sobre cualquier aspecto de un partido crea un escenario propicio para el fraude, y la dificultad de perseguir delitos transnacionales –como las apuestas asiáticas gestionadas desde paraísos fiscales– complejiza el panorama. Ríos Corbacho rememoró casos emblemáticos y sugirió que las sanciones administrativas y deportivas pueden ser más efectivas que las penales.
Finalmente, el Dr. Miguel Polaino Orts cerró el primer día con una ponencia sobre las ciberestafas románticas, o “tasa amorosa”, donde la suplantación de identidad en internet explota los sentimientos de las víctimas con fines patrimoniales. Polaino Orts ilustró la vulnerabilidad y la sofisticación de estos engaños, planteando el debate sobre el “engaño bastante” y la responsabilidad de la víctima. Citando a Nietzsche (“El amor es autoengaño”) y a Borges, sugirió que, si bien el derecho debe proteger, también existe una responsabilidad inherente en las víctimas de discernir y protegerse de la ingenuidad en el ámbito digital.
La jornada, que culminó con un “Conversatorio Internacional sobre Ciberdelitos” en la Embajada de España en Argentina, no sólo fue un espacio de exposición académica, sino un hito en la consolidación de redes de cooperación científica entre Europa y América Latina.
En el cierre Dupuy reflexionó: “España tiene una legislación muy avanzada y quienes estamos en América Latina aprendemos muchísimo. Pero también aspiramos a que, algún día, podamos replicar sus modelos de investigación con financiamiento y equipos de trabajo”. El mensaje unánime fue claro: la cooperación internacional y la inversión en investigación académica son las claves para enfrentar la imparable marea de la criminalidad digital.
