Con unas 4.500 autopsias y entre 30.000 y 40.000 pericias al año, el organismo dependiente de la Corte Suprema de Justicia procesa entre 20 y 30 muestras por cada estudio post mortem, analiza más de 100 sustancias tóxicas y realiza pericias genéticas clave para investigaciones de todo el país.
Cuando el Poder Ejecutivo designó el 30 de enero de 1882 al primer “Médico de Tribunales”, la Justicia argentina todavía estaba lejos de imaginar un mundo de ADN, laboratorios científicos o tomografías post mortem. Catorce años después, el 3 de julio de 1896, la promulgación de la Ley 3.356 dio forma al Cuerpo Médico Forense (CMF), aquel esquema incipiente de asesoramiento pericial que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un actor clave en investigaciones judiciales de todo el país. Hoy, 130 años después, el organismo de la Corte Suprema de Justicia procesa decenas de miles de pericias al año.
“El cuerpo médico forense es el engranaje invisible de las sentencias, es el basamento científico con el que nosotros le damos al juez la posibilidad de firmar una sentencia sabiendo que está apoyado en un órgano técnico compuesto por profesionales”, explica Pablo Lamounan, director del Centro de Asistencia Judicial Federal, en una serie de entrevistas realizadas por el canal oficial de la Corte.
Ese “engranaje invisible” que menciona Lamounan no se limita a la ciudad de Buenos Aires. En los últimos años, la Corte impulsó la federalización de su alcance mediante pericias y asistencia técnica en distintas provincias, con el objetivo de acercar evaluaciones periciales complejas a personas alejadas de los grandes centros urbanos.
De una autopsia a una sentencia
La Morgue Judicial del CMF fue creada en 1908. Su director médico, Santiago Maffia, describe una dinámica intensa y constante: “Nuestro trabajo cotidiano consiste en realizar las autopsias médico-legales de los cadáveres que llegan a esta morgue judicial, alrededor de 15 a 20 autopsias diarias, lo que da un promedio de 4000 a 4500 autopsias por año”.
No se trata solamente de establecer la causa de una muerte. Cada autopsia abre múltiples líneas de análisis complementarias: bioquímica, toxicología, radiología, genética y estudios histopatológicos.
El decano del Cuerpo Médico Forense, Leonardo Ghioldi, apunta que “cada una de esas autopsias implica no menos de 20 a 30 muestras que van a ser procesadas por cada laboratorio”.
El volumen anual impresiona: se realizan entre 30.000 y 40.000 pericias por año, incluyendo evaluaciones clínicas, psiquiátricas, psicológicas, odontológicas y químico-legales.
Mucho más que autopsias
Aunque la morgue suele concentrar la atención pública, el trabajo del Cuerpo Médico Forense abarca mucho más. Por sus instalaciones circulan diariamente detenidos de alta peligrosidad, personas con padecimientos psiquiátricos, niños involucrados en conflictos familiares judicializados, trabajadores que tramitan incapacidades o jubilaciones, y víctimas que requieren evaluaciones médico-legales complejas.
“A este edificio concurren detenidos de alta peligrosidad, concurren personas que buscan amparos y que están enfermas, concurren niños en los cuales hay alguna investigación por eventos familiares”, explica Ghioldi.

Esa diversidad convierte al organismo en una estructura interdisciplinaria donde conviven médicos, psiquiatras, psicólogos, bioquímicos, genetistas, odontólogos y técnicos especializados. “La complejidad es enorme y empieza en el mismo hall de planta baja”, describe.
Genética forense
Entre las áreas que más evolucionaron en las últimas décadas aparece la genética forense. El servicio, pionero en Argentina desde 1992, interviene en causas de homicidios, delitos sexuales, lesiones graves, identificación de cadáveres y filiaciones.
Andrea Colussi, coordinadora del Servicio de Genética Forense, destaca que el laboratorio mantiene estándares de calidad internacionales.
“El laboratorio adhiere a controles de calidad nacionales e internacionales para asegurar la trazabilidad, la confiabilidad y la competencia técnica de sus resultados”, explica.
Actualmente realizan más de 200 pericias anuales y más de 500 determinaciones de individuos vinculadas al Registro Nacional de Datos Genéticos de Interés Criminal.
Bioquímica forense
El laboratorio de bioquímica forense es otra dependencia clave del Cuerpo Médico Forense. Es el encargado de procesar miles de muestras derivadas de autopsias y expedientes judiciales.
Marcela Azcurra, jefa del área, explica que allí se analizan desde rastros biológicos hasta indicios clave para determinar intoxicaciones o tiempos aproximados de muerte. “Procesamos entre 3000 y 4000 autopsias por año”, señala.
Su equipo trabaja en determinaciones de monóxido de carbono, análisis de sangre, semen y saliva, estudios virológicos y bacteriológicos, además de evaluaciones morfológicas comparativas de pelos y otros rastros biológicos, que suelen convertirse en piezas centrales de causas penales complejas, especialmente homicidios, abusos o muertes dudosas.
Protocolos y nuevos desafíos
El Cuerpo Médico Forense atraviesa un proceso de modernización tecnológica. Uno de los proyectos más ambiciosos es la incorporación de un tomógrafo para realizar tomografías post mortem, una herramienta considerada estándar internacional en la medicina forense contemporánea.
Según Maffia, esta innovación permitirá complementar el análisis tanatológico y mejorar la precisión diagnóstica.
La morgue también avanza en un plan integral de remodelación edilicia que, según sus autoridades, apunta a convertirla en una de las más modernas de América Latina.
La verdad judicial
En el universo forense, la precisión técnica convive con una tensión permanente: buscar la verdad judicial sin profundizar el trauma de víctimas o familiares. “El desafío es cómo se hace para que una intervención que busca la verdad judicial no profundice lo traumático”, reflexiona Ghioldi.
La frase resume un poco el núcleo del trabajo forense: detrás de cada muestra, cada autopsia y cada informe pericial hay una historia humana atravesada por dolor, conflicto o pérdida. Por eso, a 130 años de su nacimiento, el Cuerpo Médico Forense sigue sosteniendo la misma misión fundacional: poner la ciencia al servicio de la Justicia.
