La Corte Suprema confirmó la extradición a Italia del ex integrante de las Brigadas Rojas Leonardo Bertulazzi

Bertulazzi es un ex integrante de las Brigadas Rojas condenado a 27 años de cárcel en Italia y detenido en Argentina tras vivir 20 años en el país. Entre las víctimas del grupo terrorista está el ex primer ministro italiano Aldo Moro, secuestrado y asesinado en 1978.

La decisión del máximo tribunal del país puso fin al capítulo judicial y ahora su futuro dependerá de una decisión política del Gobierno argentino, como sucede en todos los casos de extradición. Además, se le rechazó la excarcelación y seguirá detenido con prisión domiciliaria.

Leonardo Bertulazzi es ciudadano italiano, tiene 73 años y tuvo un alto rango en las Brigadas Rojas. Tiene pedido de extradición de Italia para cumplir una condena de 27 años de prisión. La causa estuvo a cargo de la jueza federal porteña María Servini, quien hizo lugar al planteo del país europeo y se abrió así una instancia de apelaciones que acaba de terminar este martes con el aval de la Corte.

Quién es Bertulazzi

Bertulazzi tuvo un rol destacado dentro de la estructura de las Brigadas Rojas, organización armada que protagonizó múltiples actos de violencia en Italia durante las décadas de 1970 y 1980. Conocido dentro del grupo como “Stéfano”, integró la Columna Genovesa 28 de marzo y según las acusaciones en su contra participó en la logística del secuestro del entonces primer ministro Aldo Moro en 1978, crimen que marcó a fuego la historia reciente del país europeo.

Tras su condena en Italia, Bertulazzi ingresó de forma clandestina a Argentina en 2002, cruzando la frontera con Chile cerca de San Carlos de Bariloche junto a una mujer y en motocicleta. Dos años más tarde obtuvo el estatus de refugiado político, decisión que impidió su extradición durante más de una década. Sin embargo, en agosto de 2024 el Gobierno argentino revocó esa condición tras modificar la integración de la Comisión Nacional para los Refugiados (CONARE). La detención fue ordenada por la jueza Servini y ejecutada por la policía en una vivienda del barrio porteño de Monserrat, donde el ex brigadista vivía con su esposa desde hace dos décadas y de la que es propietario.

En noviembre de ese mismo año, la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal -con los votos de Alejandro Slokar y Angela Ledesma, y la disidencia de Guillermo Yacobucci- concedió la excarcelación de Bertulazzi. El juez Slokar argumentó que no se habían considerado adecuadamente las “circunstancias personales” del requerido, remarcando su arraigo: “Vive junto a su esposa hace 20 años en el mismo domicilio del cual -por cierto- es propietario” y “fue reconocido como refugiado por el Poder Ejecutivo en 2004”.

Pese a esta medida de libertad, el proceso de extradición continuó. Servini rechazó los planteos de la defensa y declaró procedente la solicitud de Italia. Contra esa decisión se presentó un recurso ordinario ante la Corte Suprema, que finalmente resolvió rechazarlo y convalidar la entrega del acusado a Italia.

Por qué lo extradita la Justicia argentina

En su fallo, los ministros del máximo tribunal consideraron que los agravios presentados por la defensa “encuentran adecuada respuesta” en el dictamen de la Procuración General de la Nación, que también había aconsejado confirmar la sentencia.

“Se confirma la sentencia apelada en cuanto declaró procedente la extradición de Leonardo Bertulazzi a la República de Italia”, resolvieron los jueces de la Corte Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz.

La Corte aclaró que “los alcances de este pronunciamiento no implican abrir juicio alguno sobre el reclamo del recurrente respecto de la pérdida de su estatus de refugiado”, al tiempo que instruyó a la jueza de la causa a “poner en conocimiento de su par extranjero el extremo en cuestión”.

Con este fallo, la Justicia argentina agotó su competencia en el caso. Sin embargo, como en todo proceso de extradición, la última palabra la tiene el Poder Ejecutivo, que debe formalizar la entrega del requerido a las autoridades italianas.

Cuando se detuvo a Bertulazzi en Argentina, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, expresó su “profundo agradecimiento” a las autoridades argentinas y destacó que el arresto fue posible gracias a una “intensa y fructífera” colaboración entre los dos países e Interpol.

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