Javier Raidan: “No es mala palabra hablar de política judicial”

A poco más de un año al frente del Superior Tribunal de Justicia de Chubut, su presidente Javier Raidan reflexiona sobre la transformación institucional que impulsa en la provincia, defiende la incorporación de la inteligencia artificial con límites claros, reivindica el juicio por jurados y sostiene que las cortes deben asumir sin prejuicios su rol de conducción de la política judicial.

La transformación de los poderes judiciales provinciales fue uno de los ejes de la edición de las Charlas Federales Quorum realizada en Chubut. En ese marco, Quorum visitó la provincia y mantuvo una extensa conversación con el presidente del Superior Tribunal de Justicia Javier Raidan, quien, a poco más de un año de haber asumido el máximo cargo del Poder Judicial chubutense, repasó los cambios impulsados durante su gestión y compartió su visión sobre el futuro de la Justicia.

En la entrevista, analiza el proceso de redefinición institucional del Superior Tribunal, explica por qué considera indispensable incorporar la inteligencia artificial a la administración de justicia -sin resignar la decisión humana-, destaca el impacto del juicio por jurados, detalla el plan para fortalecer la justicia de cercanía y reivindica la necesidad de que las cortes provinciales ejerzan un liderazgo estratégico orientado a mejorar el servicio judicial.

A poco más de un año de su incorporación al Superior Tribunal de Justicia y de asumir la presidencia, ¿cuáles considera que son los principales desafíos institucionales que enfrenta hoy la Justicia de Chubut?

Cuando llegué pensé que teníamos que reformular la Corte y la verdad es que prácticamente tuvimos que hacerla. Creo que avanzamos significativamente en ubicar al Superior Tribunal de Justicia en su verdadero carácter: el de tribunal superior y corte extraordinaria. Encontré una estructura que funcionaba más como una tercera instancia que como una corte con capacidad de conducción institucional. Había un concepto bastante difuso del ejercicio del poder judicial, tanto hacia adentro como hacia afuera. Ese fue el primer desafío que me planteé y que hoy, afortunadamente, cuenta con el acompañamiento de todos los ministros. 

¿Y qué cambios impulsó?

La tarea consistió en redefinir ese rol, fortalecer la institución y consolidar una visión estratégica. Una corte provincial tiene responsabilidades muy importantes y, cuando ese liderazgo se fortalece, también se fortalecen todas las instituciones que la rodean. Todavía queda mucho camino por recorrer, pero estamos transitando la dirección correcta.

La transformación digital y las nuevas tecnologías avanzan en todos los ámbitos. ¿Qué rol debe ocupar la inteligencia artificial en la gestión judicial y cuáles son los límites que no deberían delegarse a la tecnología?

Nosotros ya tomamos una decisión institucional al respecto. La inteligencia artificial debe incorporarse al sistema judicial porque forma parte del presente y del futuro de la administración de justicia. Chubut tiene un desarrollo tecnológico muy importante. Nuestro sistema informático es utilizado por otras provincias y también aportamos conocimiento técnico para su mantenimiento. Lo mismo ocurre con Coirón, el sistema del Ministerio Público Fiscal, que hoy utiliza la Procuración General de la Nación. En febrero del año pasado incorporamos formalmente el uso de inteligencia artificial mediante un protocolo específico. Fue una decisión pionera y, como toda innovación, generó debates y algunos inconvenientes iniciales, pero los resultados han sido positivos. La decisión del juez tiene que ser del juez, no importa la herramienta que utilice. Ese es nuestro límite. La inteligencia artificial puede asistir, colaborar y agilizar procesos, pero la responsabilidad de decidir siempre debe recaer en la persona que ejerce la función jurisdiccional.

Chubut fue una de las provincias pioneras en la implementación de los juicios por jurados. ¿Qué balance realiza de esta experiencia?

El balance es extraordinariamente positivo. Creo que el juicio por jurados es una de las incorporaciones más valiosas que tuvo nuestro sistema penal. Por un lado, observamos que los veredictos presentan índices prácticamente nulos de revocación. Eso demuestra la seriedad con la que los ciudadanos asumen la responsabilidad de juzgar. A veces el pueblo tiene mucho mejor criterio que muchos magistrados. Por otro lado, hay un aspecto cultural muy interesante. Muchas personas llegan al juicio con cierta resistencia, pensando que es una carga, y terminan viviendo una experiencia transformadora. Lo más valioso es que quienes participan comprenden la enorme complejidad que implica juzgar a otra persona. Esa experiencia fortalece la cultura democrática y el entendimiento del sistema de justicia.

En una provincia con grandes distancias geográficas y realidades muy diversas, ¿cómo puede el Poder Judicial seguir acercándose a la ciudadanía?

La respuesta está en la combinación de infraestructura y tecnología. Hace pocos días incorporamos conectividad satelital mediante Starlink para nuestros juzgados de paz. Para nosotros son fundamentales porque existen localidades donde no tendría sentido instalar un tribunal completo, pero sí garantizar una presencia judicial cercana. Estamos desarrollando un plan de construcción de nuevos juzgados de paz. Nuestra meta es construir seis por año para cubrir el déficit existente. Del primero al último habitante de la provincia tienen que tener lo mejor. Todos estos edificios están diseñados para brindar conectividad permanente y facilitar el acceso remoto a los servicios judiciales. En una provincia donde las condiciones climáticas muchas veces dificultan los desplazamientos, la tecnología permite acercar la Justicia a la gente. Además, trabajamos dentro del programa “Alquiler Cero”, con el objetivo de contar con infraestructura propia y moderna en toda la provincia.

¿Cómo imagina la Justicia chubutense dentro de diez años y qué legado le gustaría dejar?

Me gustaría dejar un Superior Tribunal que funcione plenamente como superior tribunal y que ejerza el liderazgo institucional que le corresponde. Para eso es imprescindible asumir algo que a veces genera resistencia: la existencia de una política judicial. No es mala palabra hablar de política judicial. Los tribunales superiores ejercen política judicial permanentemente. La cuestión es hacerlo de manera transparente, responsable y orientada al fortalecimiento institucional. También espero dejar una infraestructura moderna y preparada para un escenario cada vez más tecnológico y conectado. Estamos trabajando para construir una justicia capaz de responder a los desafíos de las próximas décadas.

La confianza pública es uno de los activos más importantes de cualquier poder judicial. ¿Cómo se fortalece esa relación con la comunidad?

La digitalización es una herramienta fundamental, pero no alcanza por sí sola. También es imprescindible comunicar mejor. Por eso fortalecimos nuestras áreas de prensa y protocolo, otorgándoles rango de secretaría y una participación mucho más activa en la gestión institucional. Queremos ir antes de los problemas y no después de los problemas. La idea es que la ciudadanía conozca qué estamos haciendo, cuáles son nuestros objetivos y hacia dónde vamos. La transparencia no consiste únicamente en publicar información, sino también en generar comprensión y cercanía.

¿Cómo evalúa hoy la relación institucional entre la Justicia y los demás poderes del Estado?

Tenemos una relación muy fluida con el Poder Legislativo, especialmente en todo lo relacionado con las herramientas normativas que necesita el sistema judicial para funcionar mejor. Con el Poder Ejecutivo también existe un diálogo permanente. Tenemos diálogo político pero de política judicial. Es importante aclarar que no hablamos de política partidaria ni de banderas ideológicas. Hablamos de las políticas necesarias para mejorar el funcionamiento de la Justicia y brindar mejores respuestas a la ciudadanía.

Recientemente mantuvo una reunión con el Ministro de Justicia de la Nación. ¿Qué balance hace de ese encuentro?

Fue una reunión muy positiva y productiva. Conversamos sobre distintos temas, entre ellos la desfederalización, pero principalmente sobre la necesidad de fortalecer la relación entre las cortes provinciales, la Corte Suprema y el Ministerio de Justicia. Ese diálogo institucional es fundamental para construir soluciones comunes y compartir experiencias. La interrelación entre las cortes del interior, la Corte Federal y el Ministerio de Justicia es imprescindible. Encontré una muy buena recepción por parte del ministro y espero que las iniciativas conversadas puedan concretarse en el corto plazo.

¿Qué impronta personal busca aportar a esta gestión?

Vengo del ejercicio profesional. Durante 30 años tuve mi propio estudio jurídico y esa experiencia marca mi mirada. Muchas veces el sistema judicial pierde de vista las necesidades concretas de quienes litigan diariamente. Mi objetivo es incorporar esa perspectiva y generar mayor consideración hacia el abogado que ejerce la profesión. El abogado particular no es el enemigo; es quien trae la materia prima con la que trabaja la Justicia. Los conflictos son la razón de ser del sistema judicial. Gracias a ellos podemos cumplir nuestra función de resolver controversias y brindar respuestas. Por eso también creo que debemos trabajar para lograr una justicia más eficiente. No es bueno tener una justicia cara y mala. Queremos una justicia lo más efectiva posible. Una justicia más eficiente, más cercana y con una visión clara de futuro. Esa es la experiencia que intento aportar: una mirada práctica, cercana al ejercicio profesional y enfocada en mejorar la calidad del servicio que brindamos a la sociedad.

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