Juan José Etala: “Hay que mirar más al derecho al empleo que a los derechos de quienes ya trabajan”

En el marco del XVIII Congreso de Derecho Laboral y Relaciones del Trabajo, el reconocido especialista Juan José Etala analizó los desafíos que enfrenta el sistema laboral argentino, la necesidad de modernizar los convenios colectivos y la importancia de fortalecer la seguridad jurídica. En diálogo con Quorum, reflexionó sobre la informalidad, la litigiosidad, el impacto de la inteligencia artificial y el futuro de las relaciones entre trabajadores y empleadores. “El derecho del trabajo seguirá teniendo un lugar importante porque es imposible que no coexistan las empresas y los trabajadores”, sostuvo.

El derecho del trabajo argentino atraviesa un escenario de transformaciones que exceden las discusiones tradicionales sobre derechos laborales, costos empresariales y modalidades de contratación. La evolución de los sistemas productivos, la incorporación de nuevas tecnologías, los cambios en la organización del empleo y la necesidad de mejorar la competitividad plantean interrogantes sobre el alcance y la efectividad de la legislación vigente.

En ese contexto, el XVIII Congreso de Derecho Laboral y Relaciones del Trabajo, celebrado en la provincia de Salta, reunió a magistrados, funcionarios, académicos y especialistas para debatir los principales desafíos del mundo laboral y las perspectivas de transformación del sistema jurídico argentino.

En diálogo con Quorum, Juan José Etala compartió su visión sobre la necesidad de actualizar la normativa laboral, revisar instituciones que considera desactualizadas y construir un marco regulatorio que otorgue mayor previsibilidad a las relaciones entre empleadores y trabajadores.

Para el especialista, el debate no debería limitarse exclusivamente a la protección de quienes ya tienen un puesto de trabajo, sino incorporar también las dificultades que enfrentan quienes permanecen fuera del empleo formal. Una perspectiva que, según plantea, obliga a repensar las herramientas jurídicas y económicas necesarias para promover nuevas oportunidades laborales.

La transformación del derecho laboral y la necesidad de mayor competitividad

Etala considera que el derecho del trabajo se encuentra atravesando una etapa de cambios profundos, impulsados tanto por las condiciones económicas nacionales como por las transformaciones del escenario internacional.

“El derecho del trabajo se encuentra en una gran transformación debido a la situación económica, no solo nacional sino también internacional, y a la necesidad de mejorar sustancialmente la productividad en nuestro país, de modo tal de transformarnos en más competitivos”, explicó.

Desde su perspectiva, la modernización normativa constituye una herramienta necesaria para acompañar las nuevas realidades productivas. Sin embargo, entiende que el objetivo principal no debería ser modificar los fundamentos del derecho laboral, sino establecer reglas más claras para su aplicación.

“Estamos solamente frente a una necesaria e imprescindible modificación de la normativa laboral que tienda a otorgar más previsibilidad y certeza jurídica en las relaciones laborales y, sobre todo, en su extinción”, afirmó.

En este sentido, advirtió sobre las consecuencias de las interpretaciones judiciales divergentes y la necesidad de contar con disposiciones suficientemente precisas para reducir la incertidumbre.

Para Etala, uno de los problemas centrales radica en que situaciones laborales similares pueden recibir respuestas diferentes dependiendo del juzgado o tribunal interviniente, una circunstancia que, a su entender, afecta la previsibilidad del sistema.

Reformas laborales: la actualización de los convenios colectivos

Uno de los ejes centrales de su análisis estuvo vinculado con la necesidad de revisar los convenios colectivos de trabajo, muchos de los cuales conservan estructuras y categorías diseñadas para realidades productivas muy diferentes de las actuales.

“Los convenios colectivos deben ser aggiornados, ya que su normativa, categorías laborales y adicionales responden muchas veces a una realidad existente hace 50 años”, señaló.

Para el especialista, las reformas laborales responden a problemas estructurales del mercado de trabajo y deben contribuir a establecer condiciones jurídicas más acordes con las transformaciones de la actividad económica.

En relación con el principio protectorio, que históricamente constituye uno de los pilares del derecho laboral, Etala sostuvo que su alcance debe estar determinado por la legislación.

“El derecho laboral sigue siendo protectorio en los términos que la ley establece”, expresó.

Asimismo, defendió el papel de la negociación colectiva como mecanismo para establecer acuerdos entre las representaciones empresarias y sindicales.

Según su interpretación, ambas partes participan de esas negociaciones en condiciones de equilibrio institucional, por lo que las modificaciones acordadas deben entenderse como el resultado de una negociación libre.

Desde esa perspectiva, cuestionó la ultraactividad de las cláusulas obligacionales de los convenios colectivos y planteó la necesidad de revisar determinados mecanismos tradicionales del sistema.

Informalidad laboral: un problema que excede la legislación del trabajo

La persistencia del empleo no registrado constituye uno de los principales desafíos estructurales de la Argentina. Para Etala, se trata de una problemática que no puede analizarse exclusivamente desde la legislación laboral, ya que también responde a las condiciones económicas y tributarias en las que operan numerosas empresas.

“La Argentina no incrementa el empleo privado formal desde el año 2012 y desde esa época se encuentra estancado”, sostuvo.

El especialista advirtió que, mientras durante determinados períodos el crecimiento del empleo se concentró en el sector público, actualmente observa una expansión del trabajo autónomo.

En su análisis, una parte de la informalidad laboral se encuentra vinculada con actividades económicas que tampoco están completamente registradas.

“Muchas veces el trabajo no registrado responde a que el empleador tiene también toda su economía no registrada”, explicó.

En consecuencia, consideró que los incentivos para formalizar las relaciones laborales deben acompañarse de una revisión más amplia de las condiciones que afectan a la actividad empresarial.

Particularmente, cuestionó la presión tributaria nacional, provincial y municipal, y señaló al impuesto sobre los ingresos brutos como uno de los factores que, desde su perspectiva, generan mayores distorsiones económicas.

También criticó la existencia de tasas municipales que, según su análisis, no siempre se corresponden con servicios efectivamente prestados.

Para Etala, avanzar hacia una mayor formalización del empleo requiere abordar simultáneamente las regulaciones laborales y los obstáculos económicos que enfrentan quienes generan puestos de trabajo.

El equilibrio entre los derechos de los trabajadores y las necesidades empresariales

El debate sobre las reformas laborales suele presentar posiciones contrapuestas. Mientras los sectores empresarios reclaman mayor previsibilidad, simplificación normativa y reducción de costos, las organizaciones sindicales advierten sobre el riesgo de que determinadas modificaciones impliquen una pérdida de derechos.

Frente a esta tensión, Etala propone analizar el sistema desde una perspectiva que contemple los intereses de trabajadores, empleadores y la sociedad en su conjunto.

“La protección debe ser la que la ley establece y esa protección debe ser equilibrada para el trabajador, para el empleador y para la sociedad en su conjunto”, manifestó.

En esa línea, consideró que los derechos constitucionales deben ser interpretados de manera integral, sin establecer jerarquías que, a su entender, otorguen una prioridad injustificada a determinados intereses.

También planteó una distinción entre los derechos adquiridos y aquellos que constituyen meras expectativas jurídicas, un aspecto que considera relevante para el análisis de las modificaciones legislativas.

Sindicatos y negociación colectiva: más allá de la discusión salarial

Para Etala, la negociación colectiva seguirá desempeñando un papel fundamental en el futuro de las relaciones laborales, aunque considera necesario ampliar los temas que forman parte de las discusiones entre sindicatos y empleadores.

“La negociación colectiva es muy importante, pero no puede reducirse, como ha sido en los últimos muchos años, solamente a mejorar salarios”, advirtió.

En su opinión, los convenios colectivos deberían incorporar con mayor profundidad cuestiones vinculadas con la organización del trabajo, las transformaciones productivas y las nuevas necesidades de las actividades económicas.

No obstante, se manifestó a favor de preservar las estructuras generales de representación sindical.

“La representación actual es razonablemente correcta, ya que no puede tampoco anarquizarse la negociación colectiva”, sostuvo.

De esta manera, su planteo combina la necesidad de actualizar los contenidos de los acuerdos laborales con la preservación de mecanismos institucionales que permitan ordenar las negociaciones.

Plataformas digitales, nuevas modalidades de empleo e inteligencia artificial

La expansión del trabajo remoto, las plataformas digitales y las modalidades híbridas modificó la manera en que se organizan las relaciones laborales y reabrió el debate sobre los límites de las categorías jurídicas tradicionales.

Etala considera que buena parte de estas transformaciones ya encuentra algún grado de reconocimiento en la legislación vigente.

“Las nuevas figuras que existen, de una manera bastante razonable, han sido receptadas por la legislación vigente”, explicó.

Sin embargo, cuestionó las interpretaciones que pretenden encuadrar necesariamente todas las nuevas modalidades de prestación de servicios dentro de una relación laboral de dependencia.

“Muchos sectores sostienen que la única forma en que se puede llevar adelante esa relación es bajo la figura de la dependencia y ello no puede siempre ser así”, señaló.

En cuanto al avance de la inteligencia artificial y la automatización, expresó una mirada particularmente cautelosa.

“En mi opinión, la inteligencia artificial, si bien puede ser útil en muchos aspectos, es bastante peligrosa en el futuro del derecho del trabajo y del empleo”, advirtió.

Su reflexión introduce uno de los interrogantes centrales del debate contemporáneo: cómo incorporar herramientas tecnológicas capaces de transformar los procesos productivos sin perder de vista sus consecuencias sobre la generación y continuidad de los puestos de trabajo.

Litigiosidad laboral y seguridad jurídica: la importancia de decisiones previsibles

Otro de los aspectos que Etala considera prioritarios es la litigiosidad laboral y su impacto sobre el funcionamiento del sistema.

Desde su perspectiva, la existencia de conflictos judiciales constituye una realidad que puede generar consecuencias negativas cuando las normas admiten interpretaciones demasiado amplias o contradictorias.

“La judicialización existe y termina siendo nociva. Una legislación adecuada y precisa entiendo que permite evitar distorsiones en las interpretaciones”, sostuvo.

En ese marco, manifestó su expectativa de que las modificaciones normativas contribuyan a reducir los conflictos y mejorar la previsibilidad de las relaciones laborales.

No obstante, reconoció que será necesario evaluar sus efectos concretos.

“Se verá si esta nueva normativa coadyuva para limitarla”, expresó en referencia a la litigiosidad.

Para el especialista, la seguridad jurídica no depende exclusivamente de la claridad legislativa, sino también de la coherencia de las decisiones judiciales.

“La previsibilidad importa muchísimo. Pero hay que tener en claro que no se puede fortalecer la seguridad jurídica si las sentencias judiciales no tienen una razonable previsibilidad”, afirmó.

En consecuencia, destacó la importancia de construir un sistema en el que trabajadores y empleadores puedan anticipar razonablemente las consecuencias jurídicas de sus decisiones y conductas.

Enfermedades inculpables: una reforma que considera pendiente

Entre las instituciones del derecho laboral que, a su entender, deberían revisarse prioritariamente, Etala identificó el régimen de enfermedades y accidentes inculpables.

Se trata de situaciones de salud que no tienen origen laboral y que, bajo determinadas condiciones, generan obligaciones salariales para el empleador durante los períodos de licencia.

“Uno de los temas que debería revisarse y que lamentablemente no ha sido objeto de las reformas es el de las enfermedades inculpables”, señaló.

Según su interpretación, el régimen vigente ha dado lugar a situaciones abusivas y mantiene sobre los empleadores responsabilidades económicas que en otros sistemas recaen en la seguridad social.

Etala planteó que la Argentina debería revisar este esquema y considerar modelos en los que la cobertura de determinadas contingencias sea asumida por mecanismos de protección social.

Su propuesta forma parte de una mirada más amplia sobre la distribución de responsabilidades entre el Estado, las empresas y los trabajadores.

El futuro del trabajo: proteger el empleo y generar nuevas oportunidades

Al proyectar el escenario laboral argentino hacia los próximos diez años, Etala reconoció las dificultades que presenta anticipar las transformaciones económicas y tecnológicas en un contexto internacional cambiante.

Sin embargo, se mostró convencido de que el derecho del trabajo continuará ocupando un lugar relevante en la organización de las relaciones productivas.

“Es muy difícil hacer esa proyección con el escenario mundial actual, pero el derecho laboral seguirá teniendo un lugar importante porque es imposible que no coexistan las empresas y los trabajadores”, reflexionó.

Para el especialista, esa interdependencia constituye uno de los fundamentos centrales sobre los que deberá construirse el futuro de las relaciones laborales.

“Ambos se necesitan cuidar, y mucho, mutuamente”, destacó.

En su reflexión final, Etala planteó que el desafío no consiste únicamente en adaptar las normas a las nuevas formas de producción y empleo, sino también en ampliar el enfoque tradicional de la protección laboral.

“Todo es un desafío, ya que nos guste o no habrá que adaptarse a las nuevas formas de producción y de empleo”, afirmó.

En ese sentido, propuso incorporar con mayor fuerza la problemática de quienes no logran acceder a un puesto de trabajo.

“Hay que mirar quizás un poco más al derecho al empleo que a los derechos de quienes ya trabajan, porque todos tienen que tener posibilidad de trabajar y no podemos limitarnos a simplemente brindar más protección a los que tienen empleo”, concluyó.

Su planteo sintetiza una de las principales tensiones que atraviesan el debate laboral argentino: cómo preservar las garantías de quienes trabajan y, al mismo tiempo, generar condiciones que permitan ampliar el acceso al empleo formal.

Una discusión que, en el marco del XVIII Congreso de Derecho Laboral y Relaciones del Trabajo, volvió a poner en primer plano la necesidad de pensar el futuro del derecho laboral desde una perspectiva que integre productividad, seguridad jurídica, protección social y oportunidades de trabajo.

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