La Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas a seis integrantes del Ejército Argentino y dispuso además la condena, en segunda instancia, de un séptimo acusado por la muerte del subteniente Matías Ezequiel Chirino, ocurrida en junio de 2022 durante un “ritual de iniciación” en un cuartel de Paso de los Libres, Corrientes.
La decisión fue adoptada por mayoría, con los votos de los jueces Carlos Mahiques y Mariano Borinsky. El juez Juan Carlos Gemignani, por su parte, sostuvo una disidencia parcial y propuso condenar a todos los imputados por homicidio simple.
Según el fallo, los militares -Claudio Andrés Luna, Rubén Darío Ruiz, Hugo Reclus Martínez Tárraga, Darío Emanuel Martínez, Exequiel Emmanuel Aguilar, Facundo Luis Acosta y Gerardo Sebastián Bautista- fueron hallados responsables de los delitos de abandono de persona agravado por el resultado muerte y abuso de autoridad. Las penas dictadas oscilan entre los seis años y seis meses y los siete años y seis meses de prisión.
Un ritual violento que culminó en tragedia
La investigación determinó que la muerte del subteniente Matías Ezequiel Chirino tuvo relación directa con los maltratos y abusos ejercidos por sus superiores la noche del 18 y la madrugada del 19 de junio de 2022, en el marco de una reunión que los propios acusados definían como “bienvenida”, “ritual” o “bautismo de iniciación”. El encuentro tuvo lugar en el Casino de Oficiales del Grupo de Artillería de Monte 3.
Durante esa noche, Chirino y los subtenientes Jorge Manuel Chaile y Rufino Ezequiel Meza fueron obligados a realizar tareas degradantes: organizar la cena previa al arribo al cuartel, comprar bebidas alcohólicas, cigarrillos y alimentos según las exigencias de los superiores, y consumir grandes cantidades de alcohol con el estómago vacío. También se les ordenó sumergirse con ropa de verano en una pileta en condiciones insalubres y a baja temperatura.
Los maltratos continuaron con la prohibición de usar sus teléfonos celulares, la obligación de comer fideos con las manos mientras los superiores cenaban la comida que ellos habían preparado y la imposición de repetir consignas militares bajo amenaza de realizar ejercicios físicos.
Abandono y muerte
Cuando Chirino perdió el conocimiento, los acusados lo dejaron acostado en un colchón en el piso, sin abrigo, en una habitación sin calefacción y en una noche de temperaturas bajo cero. Lo mismo ocurrió con Meza y Chaile.
A las 06:09 del 19 de junio, una enfermera fue convocada para asistir a “un oficial que se había pasado de alcohol”. Allí encontró a Chirino sin signos vitales, con vómitos y en paro cardiorrespiratorio. Pese a las maniobras de reanimación y al traslado al Hospital San José, el joven ingresó sin vida.
El caso había sido juzgado en primera instancia por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes. Con esta resolución, Casación ratifica las responsabilidades penales por un hecho que volvió a exponer prácticas violentas y abusivas dentro de estructuras jerárquicas militares, y que derivó en la muerte del subteniente.
Un reclamo de justicia marcado por otra tragedia familiar
A la espera de este fallo, la familia de Chirino había sufrido otro duro golpe: el fallecimiento de su padre, Ezequiel Chirino, quien se encontraba internado tras un accidente de tránsito ocurrido el 11 de agosto pasado en la Ruta Nacional 8, en Córdoba. Tras casi un mes de internación por las graves lesiones sufridas en el choque múltiple, Ezequiel murió sin haber podido ver resuelta plenamente la causa judicial por la muerte de su hijo. Durante los últimos años, él había sido el principal impulsor del reclamo de justicia, llevando adelante declaraciones públicas y presionando para que la investigación avanzara y se impusieran sanciones más duras a los responsables.
“El dolor no da tregua”, reflejaron medios que cubrieron el fallecimiento de Ezequiel, destacando su incansable lucha por lograr verdad y justicia por Matías, un joven de 22 años que había llegado con ilusión para comenzar su carrera militar y terminó perdiendo la vida en un ritual que desató una causa judicial de alto impacto.
